día del inversor

Slim se compromete a seguir en FCC "mientras viva"... Pero sin aclarar cómo

Tras conseguir dar la vuelta a los números del grupo, el magnate mexicano ha redoblado su compromiso con FCC, aunque sin aclarar qué planes tiene para la empresa y sus diferentes filiales

Foto: Carlos Slim, sentado entre Esther Koplowitz y su hija y presidenta de FCC, Esther Alcocer.
Carlos Slim, sentado entre Esther Koplowitz y su hija y presidenta de FCC, Esther Alcocer.

En la novena planta de Torre Realia, una de las joyas de la corona del imperio español de Carlos Slim, el magnate mexicano se sentó ayer por vez primera ante toda la comunidad financiera española. La expectación era máxima, ya que el ingeniero, como le gusta que le llamen, nunca antes había acudido a Madrid para explicar los planes que tiene para FCC, grupo que adquirió hace casi cuatro años y que ha reflotado a base de ampliaciones y duros planes de ajuste.

En este tiempo de silencio, Slim ha conseguido dar la vuelta a la compañía, como quiso dejar claro con un ramillete de números clave: la deuda corporativa ha pasado de 4.983 millones en septiembre de 2014, cuando puso sus ojos en la empresa, a los 1.386 que prevé tener al cierre de este ejercicio, cuando se complete la venta del 49% de Aqualia al fondo IFM. En este mismo periodo, el pago anual de intereses habrá pasado de 478,5 millones a 90,3 millones; gracias a que el tipo de interés medio bajará del 5,80% al 2,25% y el plazo medio de pago ponderado, de 4,4 años a seis años.

Para llegar hasta aquí, Slim ha invertido más de 1.700 millones en reflotar la empresa y en tomar el control, vía opas, de sus dos filiales, Cementos Portland y Realia; ha reducido un 7,3% los gastos de operación, un 44,6% los de administración, un 87,6% las privisiones y deterioros, y un 8,3% las amortizaciones. Además, ha cambiado la mentalidad del grupo, prohibiendo operaciones por debajo de costo y centrándose solo en grandes contratos que, además, desde su licitación garanticen la rentabilidad.

Todo ello ha permitido un crecimiento del ebitda del 7,2% y la vuelta a los números verdes, ya que frente a las pérdidas de 733,8 millones que registró FCC en diciembre de 2014, el grupo ha pasado a anotarse un beneficio de 155,2 millones al cierre del primer semestre de este ejercicio.

Pero la pregunta que ayer flotaba en el ambiente era: ¿y ahora, qué? Y la respuesta de compromiso por parte de Slim no pudo ser más tajante: "Voy a seguir en el capital de FCC mientras viva. Nuestra participación es permanente", dijo sin rodeos.

Una rotundidad que contrasta con la técnica del regate que puso en marcha para responder a la mayoría de preguntas, empezando por la obligada de cuáles son los números de su plan estratégico. "Se pueden plantear objetivos y planes, pero poner números es muy difícil", aseguró, echando así por tierra todas las convenciones de la comunidad financiera internacional.

Slim apuesta por el negocio promotor.
Slim apuesta por el negocio promotor.

Más afinado estuvo a la hora de dejar ver que confía en volver a repartir dividendo el año próximo, aunque, eso sí, hizo falta una decena de preguntas en torno a este tema para arrancarle un sinuoso "no será raro ni ningún error pensar que podría haber dividendo el año que entra, y la mejor forma es que el accionista escoja si lo quiere en acciones o efectivo".

Donde sí se mostró más claro fue a la hora de mostrar su apuesta por el mercado inmobiliario español, un negocio en pleno auge que quiere abodar poniendo el foco en la promoción, tanto a través de FCC Real Estate, que cuenta con 4,4 millones de metros cuadrados de suelo, como de Realia.

Aunque esta filial cuenta con uno de los principales patrimonios de edificios en alquiler de España, Slim se mostró más tibio a la hora de apostar por este otro negocio inmobiliaro, con afirmaciones como "FCC no tiene en sus proyectos tener inmuebles en renta, sino inmuebles para desarrollar y vender" o "no es una prioridad tener una cartera de inmuebles y buscar la plusvalía de esos inmuebles, pero sí tener la mayor plusvalía del suelo".

En general, el magnate optó por dejar todas las posibilidades abiertas a la hora de hablar de posibles ventas, ya sean por todo o parte de las diferentes unidades del grupo. "Estamos abiertos a hacer todo aquello que impulse el potencial de nuestras actividades", aseguró un flemático Slim, para el que "no hay dogmas".

De hecho, estaría dispuesto a repetir el ejemplo de Aqualia en otros negocios, como en cemento o medio ambiente. "En algunos casos podemos ser minoritaros o podemos ser mayoritarios", aseguró, demostrando que lo único claro es que seguirá en FCC "mientras viva".

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