la firma alcanza los 5.000 millones bajo gestión

Altamar ficha a Saracho y a Iñigo Fernández de Mesa como asesores estrella de sus fondos

La firma de capital riesgo, que el año pasado tuvo un ejercicio récord al alcanzar los 5.000 millones bajo gestión, ha incorporado al exsecretario de Estado y al expresidente del Popular

Foto: El expresidente de Banco Popular Emilio Saracho. (Reuters)
El expresidente de Banco Popular Emilio Saracho. (Reuters)

Altamar Private Equity tuvo un 2017 récord. El fondo de capital riesgo constituido hace catorce años por Claudio Aguirre alcanzó el pasado ejercicio los 5.000 millones de euros bajo gestión, tras levantar 1.500 millones a través de sus ya quince vehículos de inversión. Además, la firma creó un consejo asesor internacional, al que se ha incorporado Iñigo Fernández de Mesa, exsecretario de Estado de Economía, y un consejo de administración de su área de banca de inversión, que cuenta con el fichaje de Emilio Saracho, expresidente de Banco Popular.

Fernández de Mesa, actualmente presidente de Rothschild España, fue la mano derecha de Luis de Guindos en el Ministerio de Economía hasta noviembre de 2016, cuando decidió abandonar la política y volver al sector financiero. Antes de ir al Gobierno, Fernández de Mesa había trabajado para Barclays y para Lehman Brothers, donde coincidió con el ahora vicepresidente del Banco Central Europeo. A las dos semanas de dejar Economía fichó como asesor de Rothschild, que en junio de 2017 le nombró presidente.

El banquero, al que el Gobierno le ha impedido fichar por una de las filiales de Iberdrola, es ahora también miembro del consejo asesor internacional de Altamar Private Equity, del que forman parte Maryfrances Metrick, Rolf Wickenkamp y Kennon Koay. La primera ha desarrollado su carrera profesional entre Centerbridge Partners y Blackstone, donde llevó a cabo tareas de levantamiento de fondos para invertir en capital riesgo, en el sector inmobiliario, en deuda y en ‘hedge funds’. Por su parte, Wickenckamp es uno de los gestores más prestigiosos de Alemania, mientras que Koay es miembro del equipo de inversiones de AIG Investments Corp en Asia.

Por su parte, Emilio Saracho, íntimo amigo de Claudio Aguirre, ha fichado por Altamar Advisory Partners como miembro de su consejo de administración. Esta es la división que el fondo de capital riesgo constituyó en 2014 para asesorar a empresas familiares y a ‘private equitys’ en la compraventa de sociedades. La firma cuenta con acceso a unos 350 millones dedicados a coinversiones directas a través de sus distintos vehículos. Entre las operaciones en las que ya ha participado destacan la adquisición del 30% de VIPS por ProA Capital, la toma de control de Laulagun por Portobello o la compra de una aseguradora en Chile por Mutua Madrileña.

Fuentes de Altamar consideran que, pese al último capítulo profesional al frente del Popular, Saracho es uno de los banqueros de inversión más reconocidos de España en el mundo financiero, por lo que se sienten muy agradecidos por haber aceptado su propuesta. Agregan que sus apenas cuatro meses como presidente del banco que fue intervenido por el BCE en junio de 2017 no enturbian su capacidad para detectar inversiones y asesorar a clientes de primer nivel.

No obstante, para evitar cualquier problema reputacional con el regulador, ya que todos los fondos de Altamar están supervisados por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y la Securities Exchange Commission (SEC) estadounidense, Altamar ha decidido nombrarlo consejero de Advisory Partners, que no necesita pasar ningún filtro gubernamental.

Año histórico

Altamar Private Equity tuvo el pasado año el mejor ejercicio de su historia, tras levantar 1.500 millones de euros a través de sus fondos de primario, secundarios e inmobiliario. La firma, que ya ha devuelto 1.100 millones de los activos bajos gestión, cerró su primer vehículo para invertir en deuda privada por 250 millones; el primero también de 'venture capital' por 250 millones; el cuarto de 'real estate' por 400 millones y el noveno de secundario, cerrado ahora en febrero por 540 millones.

Este crecimiento ha venido dado por la captación de dinero ajeno a inversores españoles. Por primera vez desde que Claudio Aguirre y José Luis Molina dejaran Merrill Lynch para montar Altamar en 2004, la sociedad ha conseguido captar dinero de inversores alemanes, austriacos y belgas, así como nuevas instituciones latinoamericanas gracias a su acuerdo con el grupo chileno LarrainVial. El grupo tiene oficinas en Madrid, Barcelona, Nueva York, Santiago de Chile y presencia en Taipei.

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