la falta de dividendos ahoga a la familia

Los Villar Mir acumulan 500 millones de pérdidas en OHL con Deloitte al acecho

La familia tiene valoradas las acciones de la constructora a 7,40 euros, frente a los 3,3 a los que cotizan actualmente, lo que les ha generado un importante agujero patrimonial

Foto: Juan Miguel Villar Mir y su hijo Juan Villar-Mir. (Ilustración: Raul Arias)
Juan Miguel Villar Mir y su hijo Juan Villar-Mir. (Ilustración: Raul Arias)

La familia Villar Mir confirmó este lunes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) su intención de vender OHL a China State Construction Engineering (CSCE) para conseguir liquidez y poder hacer frente a sus obligaciones personales con la banca. Una operación adelantada en exclusiva por El Confidencial que, no obstante, no arreglará el patrimonio de los empresarios madrileños, los cuales están siendo fiscalizados por Deloitte debido a los 500 millones de pérdidas por su participación en la constructora.

Según documentos oficiales, los Villar Mir tienen contabilizado su 51% de OHL en algo más de 1.000 millones de euros, una tasación que es similar a la totalidad de la capitalización bursátil de la compañía cotizada. La familia tiene anotada cada una de las acciones de la que ha sido su bandera en el negocio del ladrillo a 7,40 euros, un 55% por encima respecto a los 3,3 euros a los que se cambia actualmente en bolsa. Por tanto, acumula unas minusvalías latentes por prácticamente la mitad del coste de su inversión.

Una pérdida mayúscula del patrimonio personal sobre la que Deloitte, el auditor principal de Grupo Villar Mir, no se ha pronunciado directamente. Sin embargo, sí lo ha hecho respecto al riesgo que corre la familia sobre el plan de reestructuración aprobado el pasado 30 de marzo en OHL, que consiguió un acuerdo de financiación con un conjunto de bancos para asegurarse los fondos necesarios con los que poder continuar su actividad normal. La firma de consultoría ha advertido a los dueños mayoritarios de la constructora de que cualquier incumplimiento relevante del citado plan de negocio, basado principalmente en fuertes desinversiones, “daría lugar a una incertidumbre en relación con la recuperación de la inversión”.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Fuentes financieras explican que la situación de los Villar Mir es similar a la que en su día sufrieron las Koplowitz en FCC o los Benjumea en Abengoa. Esther Koplowitz y sus hijas tenían una deuda personal de unos 1.000 millones de euros que estaba garantizada por su participación del 53% en la constructora. Al hundirse la cotización por los graves problemas de circulante que arrastraba la compañía, el agujero patrimonial de las empresarias se agrandaba día tras día, lo que complicaba su capacidad de pago a BBVA, Bankia y Santander. Cuanto peores eran los números de la constructora, peor era la situación patrimonial de las empresarias, que acabaron sucumbiendo a la presión de la banca y entregando la compañía a Carlos Slim.

Como les sucedía a las Koplowitz, su participación del 51% en OHL está totalmente pignorada en favor de la banca, por lo que la familia está en manos de los acreedores. Especialmente después de que para acudir a la ampliación de capital realizada en 2015 por 1.000 millones de euros tuvieran que pedir dinero prestado para no perder el control de la constructora.

Ahogados por el dividendo

Pese al esfuerzo de OHL por vender activos y cumplir con la banca, todavía queda camino que recorrer. Tras perder 432 millones de euros en 2016 al realizar un saneamiento extraordinario de sus proyectos fallidos en el extranjero, la compañía registró unos números rojos de 32,1 millones en el primer semestre de 2017 por los costes derivados del expediente de regulación de empleo (ERE) en España. No obstante, su ebitda sí reflejó la reducción de la deuda y el mercado empieza a tener en cuenta el sacrificio que está haciendo el equipo gestor dirigido por Tomás García Madrid.

Debido a esta coyuntura, OHL ha suspendido la distribución de dividendos, lo que ha puesto aún más contra las cuerdas del 'holding' de los Villar Mir. Al no percibir ingresos de sus participadas —Ferroglobe, la empresa cotizada en el Nasdaq estadounidense y dirigida por Javier López Madrid, también está en pérdidas—, la cabecera familiar no obtiene ingresos para poder atender sus préstamos personales, una pescadilla que se muerde la cola y que ha generado una gran preocupación entre sus tres principales acreedores, Crédit Agricole, Banco Santander y HSBC.

Además, esta falta de financiación ha llevado a Grupo Villar Mir a presentar un fondo de maniobra negativo de 519,36 millones de euros, o lo que es lo mismo, tiene un agujero patrimonial al no contar con los recursos financieros suficientes para cumplir con sus obligaciones inmediatas de pago. La familia considera que esta circunstancia es provisional, que no tiene incidencia alguna en el normal desarrollo de su actividad y que corregirá el desequilibrio con la política de dividendos de sus participadas en 2017. Pero lo cierto es que García Madrid ya anunció meses atrás que OHL no retribuirá a sus accionistas hasta 2018, por lo que los Villar Mir no pueden contar con fondos procedentes de la constructora salvo que lleguen a un acuerdo para venderla.

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