como consejero dominical

Jarque seguirá en los consejos de FCC, Realia y Portland para hacer un relevo tranquilo

Tras presentar su renuncia, por motivos personales, como consejero delegado de FCC, el directivo mexicano seguirá al menos un tiempo como dominical en todas las empresas de Slim

Foto: Carlos Jarque se reincorpora a América Móvil tras su dimisión como CEO de FCC.
Carlos Jarque se reincorpora a América Móvil tras su dimisión como CEO de FCC.

Tras dos años al frente de FCC, el mexicano Carlos Jarque anunció ayer su dimisión como consejero delegado del grupo de infraestructuras, una decisión motivada por razones personales, tanto familiares como de salud, que ha cogido por sorpresa al sector.

Sin embargo, el directivo, uno de los hombres de máxima confianza de Carlos Slim, seguirá ligado al imperio creado por Grupo Carso en nuestro país y continuará sentado en los consejos de administración tanto de FCC como de sus filiales Realia y Cementos Portland, para garantizar un relevo tranquilo.

El madrileño Pablo Colio, hasta ahora director general de FCC Construcción, será quien le tome el testigo a partir de ahora, un nombramiento que supone el primer ascenso a primera fila de un hombre de la casa en la 'era Slim' y que ha venido precedido por la buena relación profesional mantenida entre el nuevo consejero delegado y los accionistas mexicanos.

De hecho, fue bajo el mandato de Jarque cuando se hizo con los mandos de la división de Construcción, el auténtico corazón de este tipo de compañías, tras haber estado cuatro años al frente del área industrial, donde fue responsable tanto de la expansión internacional como de la unificación de todas las empresas industriales del grupo.

Con las maletas ya listas para reincorporarse a América Móvil, la joya de la corona del imperio de Slim, Jarque ha empezado a cerrar ya su agenda de reuniones para esta nueva etapa, con Nueva York como uno de los primeros destinos donde le ha pedido estar la primera fortuna de México.

El legado de Jarque

Hombre educado y con fama de diplomático, su perfil dista mucho del clásico contratista español. Alérgico a la prensa y los 'flashes', considera cumplido el mandato que se le encomendó hace dos años, al haber ampliado capital en 709 millones, reducido deuda en 1.883 millones, logrado desinversiones por valor de 294 millones y refinanciado la empresa, con una rebaja del 4,5% a menos del 2,5% en los compromisos financieros.

Pero, por el camino, ha tenido que hacer frente a duras decisiones como el ERE en Construcción, que supuso el despido de 649 personas, un recorte del 13% en los gastos de administración, un plan de ajuste en Aqualia que ha permitido ahorros del 8% o la inclusión de medidas de productividad, centralización de compras y una nueva cultura de trabajo que han roto por completo con la manera de hacer de FCC.

Además, en estos convulsos dos años, Carso ha lanzado una opa sobre FCC y el grupo de infraestructuras otra de exclusión sobre Portland, operaciones no exentas de polémica por el trato a los minoritarios y los precios ofrecidos, pero que siempre han logrado recibir el visto bueno de la CNMV.

Un legado que, sin embargo, apenas tiene reflejo en el valor de la acción, que despide a su consejero delegado durante los últimos dos años prácticamente en los mismos niveles en los que cotizaba aquel 18 de agosto de 2015 en el que se conoció su nombramiento, con una tímida revalorización del 3%.

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