en la venta de portland a elementia

Slim ningunea al mercado español y solo da explicaciones a los inversores en México

El magnate azteca ha dado todo lujo de detalles al otro lado del Atlántico sobre el acuerdo de venta de Giant, filial de Cementos Portland, a Elementia. En España, guarda silencio

Foto: El inversor mexicano Carlos Slim. (Reuters)
El inversor mexicano Carlos Slim. (Reuters)

Cuando apenas lleva dos semanas en el cargo, el nuevo equipo de Gobierno de la CNMV ya tiene frente a sí su primera prueba de fuego. El acuerdo de venta sellado entre Cementos Portland, filial de la constructora FCC, y la empresa mexicana Elementia, para que la primera ceda a la segunda el control de Giant, ha abierto el primer cisma entre el mercado español y su nuevo supervisor.

Una polémica que se suma al rosario de controversias que ha generado la forma de actuar de Carlos Slim, la cuarta fortuna del mundo, en las tres grandes compañías cotizadas que ha adquirido en España en menos de dos años: FCC, Realia y Portland, siempre jugando al borde de la letra de la ley y fuera de su espíritu.

En esta ocasión, el primer reto al que se enfrenta la CNMV es a la falta de transparencia de Portland a la hora de informar de las condiciones de venta de su filial estadounidense, que representan el 36% de los ingresos y cerca de una quinta parte de la capacidad de producción de la cementera.

CNMV.
CNMV.

Un oscurantismo que solo se está produciendo a este lado del Atlántico, ya que en México la propia Elementia, compañía controlada por el propio Slim y por el accionista de Banco Popular, Antonio del Valle, sí que se ha pronunciado oficialmente sobre importantes detalles de la operación.

Entre otros, del importe que puede terminar pagando por el 55% de Giant. Fue el martes cuando Elementia hizo un comunicado anunciando que preveía realizar una ampliación de 218,4 millones de títulos a un precio 20 pesos por acción, que le permitirá obtener un cheque de 4.368 millones de pesos (214,7 millones de euros), con el que financiar la compra de la filial de Portland.

Elementia, cuyo accionista también es Slim, anunció una ampliación para financiar la compra de Giant y el previsible cierre de la operación en dos semanas

Dos días antes, Elementia había hecho pública una presentación con analistas (ver aquí) en la que ofrecía todos los detalles de la operación, incluido un calendario en el que confiesa que prevé cerrar la compra de Giant el próximo 9 de noviembre, es decir, dentro de apenas dos semanas.

En España, en cambio, el único comunicado oficial que ha habido ha sido el escueto hecho relevante de Portland Valderrivas del pasado 13 de octubre, cuando se limitó a anunciar la firma de una carta de intenciones, mientras en México la otra participada de Slim (la compradora) ya tenía toda la maquinaria preparada para comunicar al mercado sobre la inminencia y bondades de la operación, explicaciones que le han valido ya hasta una ratificación del 'rating' por parte de Fitch.

Ni siquiera tras todos los pronunciamientos ante el mercado azteca, y diez días después de haber hablado de una inocente carta de intenciones, Portland ha hecho ninguna aclaración sobre la venta: ni sobre el precio, ni sobre los plazos, ni sobre el impacto que tendrá en las cuentas del grupo.

En México la propia Elementia, controlada por el propio Slim y por el accionista de Banco Popular, Antonio del Valle, sí se ha pronunciado oficialmente

Polémica opa de exclusión

Al diferente volumen de información que se está dando a los dos lados del Atlántico se suma el agravante de que la cementera española está siendo objeto de una opa de exclusión lanzada por el propio Slim a través de FCC, operación que el pasado agosto fue aceptada a trámite por la CNMV y que desde entonces, hace más de dos meses, está esperando a que el supervisor se pronuncie.

Su decisión puede terminar en los tribunales si, como ya le ha advertido un grupo de minoritarios, admite que la oferta sea a un precio de seis euros por acción, importe un 41,7% inferior a los 10,3 euros de valor teórico contable de Portland, y a un 55% menor de los 13,5 euros del valor en uso que la propia FCC ha contabilizado para evitar reconocer un agujero de cientos de millones por el 80% que controla de la cementera.

Suma y sigue, porque al peso que tiene ya de por sí Giant en las cuentas de Portland, se suma el hecho de que en las valoraciones encargadas por FCC para justificar el precio de su oferta se incluían unas previsiones de negocio por venta de cemento que, forzosamente, van a cambiar si cede el control de la filial, con el consecuente impacto en la valoración del grupo.

Planta cementera de Portland en Yepes. (EFE)
Planta cementera de Portland en Yepes. (EFE)

Desde la CNMV se han limitado a señalar que están estudiando la operación de Elementia, sin aclarar por qué Slim puede ofrecer en México todo tipo de detalles sobre un acuerdo que ya tiene hasta fecha de cierre, mientras que en España, con una opa de exclusión de por medio, apenas se ha hablado de una carta de intenciones, sin dar más detalles.

Portland ni siquiera ha salido a aclarar informaciones publicadas por importantes agencias de noticias, como Reuters o Bloomberg, muy seguidas por el público inversor español, y cuyos reportes en el pasado sí han dado lugar a que el supervisor haya exigido aclaraciones a las compañías afectadas. Un celo que parece plausible exigir en mayor medida cuando el propio consejero delegado de Portland, Gerardo Kuri, se sienta también en el máximo órgano de administración de Elementia, 

Giant es la cuarta cementera de la costa este de Estados Unidos y posee tres fábricas, una en Carolina del Sur, otra en Pennsylvania y una tercera en el estado de Maine, con una capacidad total de tres millones de toneladas, según señala la propia Portland en su información corporativa.

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