el banco alemán trabaja en la operación

Saracho encarga a Deutsche Bank la ampliación tras la huida de Morgan Stanley

El presidente del Popular se ha puesto en manos del banco alemán para sondear el mercado y comprobar si habría inversores para emitir acciones por 4.000 millones

Foto: El presidente del Banco Popular, Emilio Saracho. (EFE)
El presidente del Banco Popular, Emilio Saracho. (EFE)

El consejo del Banco Popular se reunió ayer para analizar la evolución en las tres últimas semanas de las distintas alternativas puestas en marcha para salvar la entidad. El órgano de gobierno tuvo dos noticias, una positiva y otra negativa. La primera es el avance de la venta de Totalbank, su filial estadounidense, al chileno BCI por cerca de 500 millones. La segunda es la decisión de Morgan Stanley de rescindir su compromiso para realizar la ampliación de capital, para la que habían sido contratados previamente. Emilio Saracho se ha puesto en manos de Deutsche Bank para la potencial colocación si fracasa la subasta exprés.

Fuentes oficiales de Banco Popular han confirmado que la entidad americana ya no está trabajando en el sondeo de mercado para comprobar si entre los inversores institucionales había apetito para suscribir una ampliación de capital de entre 4.000 y 5.000 millones de euros. Desde el grupo financiero presidido por Emilio Saracho no han dado más detalles sobre la retirada de Morgan Stanley, mientras que sobre el papel de Deutsche Bank han indicado que la institución alemana estaba trabajando en otras labores ajenas a la potencial ampliación de capital.

La contratación del banco de inversión estadounidense, adelantada por 'Vozpópuli', había sorprendido a propios y extraños porque el bróker presidido en España por Luis Isasi estaba ya asesorando a Bankia en la fusión con Banco Mare Nostrum (BMN). En consecuencia, existía un potencial conflicto de interés por trabajar para dos competidores en dos procesos de integración y captación de inversores. Desde el banco americano, no han respondido a la petición de información sobre este punto.

El logotipo de Deutsche Bank, en las oficinas centrales del banco en Fráncfort. (Reuters)
El logotipo de Deutsche Bank, en las oficinas centrales del banco en Fráncfort. (Reuters)

Tras esta decisión, Saracho se ha puesto en manos de Deutsche Bank, que se había ofrecido a liderar la ampliación de capital hace casi un mes, cuando el presidente del Popular puso sobre la mesa la necesidad de acometer una operación corporativa o una recapitalización agresiva. Como ha ocurrido con JP Morgan y Lazard, ninguna de las partes ha firmado un contrato mercantil, como suele hacerse en estas ocasiones, pese a lo cual tanto los dos bancos americanos como el alemán hablan con los compradores en nombre del Popular.

[Qué pasa con el Popular: la cronología para entenderlo​]

El banco alemán, dirigido en España por Antonio Rodríguez Pina, ya le echó una mano al Popular en diciembre de 2012, cuando sacó adelante una emisión de acciones de 2.500 millones cinco meses después de suspender los primeros test de estrés a la banca española. Rodríguez Pina fue de los pocos que garantizaron a Ángel Ron, presidente en aquel momento, que conseguiría demanda suficiente para suscribir con éxito la colocación. Así fue, a un precio de 0,4 euros por título.

El banco germano, que ha pasado por una situación similar hace apenas dos meses, ha puesto su balance para colaborar en el rescate del Popular

Posteriormente, fue el banco que trajo a España a Antonio del Valle, el inversor mexicano que adquirió el 6% del capital por 450 millones de euros. Un paquete que ahora se ha visto reducido a poco más del 4% tras las sucesivas diluciones y que apenas vale 100 millones. Asimismo, fue el bróker que lideró la primera emisión de bonos convertibles (CoCos) por 500 millones, en compañía de Crédit Agricole, Morgan Stanley, Goldman Sachs y UBS. Hoy en día, ese activo ha perdido más de un 30% de su valor nominal.

Ahora ha sido el propio Deutsche Bank el que ha tenido que recurrir a una ampliación de 8.000 millones de euros para sanearse a sí mismo. Una operación con mucho riesgo que, no obstante, acabó con final feliz. De hecho, la cotización del banco germano ha subido más de un 20% respecto al precio de la oferta pública de suscripción (OPS), resultado positivo que ha hecho creer a Rodríguez Pina que Popular también podría salir airoso de este nuevo reto. De hecho, el propio Saracho aseguró a este periódico: “Algunos bancos me aseguran que hay dinero en el mercado para una ampliación de capital”. La entidad germana ha declinado hacer ningún comentario.

El precio depende del ladrillo oculto

El problema, según otras fuentes, es que una segunda colocación de acciones apenas 12 meses después de la que Popular hizo por 2.500 millones en junio de 2016 sería muy difícil de digerir. En primer lugar, por la propia caída del precio de la acción, ya que la emisión del pasado año se fijó a 1,25 euros y hoy la cotización se cambia a prácticamente la mitad. A este desplome habría que añadir un descuento adicional sobre el precio actual que no sería inferior al 40%. En segundo lugar, porque el consejo de administración debería aclarar previamente cuáles son las pérdidas ocultas que tiene el balance del banco tras la revisión de su portfolio inmobiliario.

“Sin saber cuántas provisiones adicionales hay que hacer y, por tanto, el déficit de capital, es imposible salir a mercado a captar dinero”, explican desde un banco de inversión próximo al Popular. En este sentido, añade que, si finalmente afloran nuevas minusvalías superiores a 3.000 por los fallidos de la cartera crediticia, existe la posibilidad de que los inversores que suscribieron la colocación del pasado año demanden al consejo de administración. Además, advierten de que un precio mínimo, pese al castigo a los accionistas actuales, facilitaría mucho la emisión.

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