Mikhail FRIDMAN Y SU IMPERIO

Quién es Fridman, el magnate 'ruso' con socios españoles investigado por el FBI

Los empresarios españoles se enfrentan a unos de los hombres más ricos de Europa del Este, cuya operadora de telecomunicaciones ya fue multada por sobornos en EEUU

Foto: Mikhail Fridman.
Mikhail Fridman.

Las investigaciones del FBI, de la CIA, de la SEC y de la policía holandesa y de la española por los presuntos sobornos en Rusia desde Zed+ apuntan a Mikhail Fridman, un importante hombre de negocios en Europa del Este, con intereses en el mundo financiero —seguros, banca comercial, banca corporativa y gestión de activos—, en el industrial (agua y energía), en el consumo —posee la mayor cadena de supermercados de Rusia— y en las telecomunicaciones. De hecho, es el principal accionista de VimpelCom, la operadora rusa bajo el foco de las autoridades americanas, de la que tiene el 48% de forma directa (LetterOne) y el 8% de forma indirecta a través de Stichting.

Pero, ¿quién es Fridman?, ¿por qué se hizo amigo de la familia Dolset y posteriormente se enemistó con el Grupo Zed, participado por Juan Abelló, Banco Santander y Grupo Planeta? ¿Por qué las autoridades americanas siguen la pista de sus negocios con tanto celo? ¿Tiene algo que ver en la guerra fría entre Obama y Putin?

Divorciado y con cuatro hijos, gran benefactor de la causa judía en Europa debido a su origen familiar, Fridman nació en Ucrania y se hizo millonario con la apertura de la economía rusa en los años noventa y el nuevo siglo. La revista 'Forbes' le adjudica un patrimonio de 16.000 millones de dólares gracias a los múltiples intereses de su 'holding' Alfa Group. Entre otros, el de las telecomunicaciones, sector a través del cual conoció a los Pérez Dolset en 2009 cuando los empresarios españoles se expandieron por Europa del Este. Ese año, ZED adquirió el 50,10% de Temafon a MPR, controlada por VimpelCom y por Vage Engibaryan, amigo íntimo de Mikhail Fridman.

Javier Pérez Dolset. (Grupo Zed)
Javier Pérez Dolset. (Grupo Zed)

Posteriormente, VimpelCom propuso a la española entrar en Uzbekistán a través de Gulnara Karimova, la excéntrica hija del presidente del país, que se paseaba por las grandes fiestas de la 'jet set' de Madrid y Barcelona cuando fue embajadora en España. Saraos a los que solían acudir grandes estrellas como Cristiano Ronaldo, Leonel Messi, Joan Laporta o Elton John y que encandilaron a los Dolset, hasta que fueron invitados a pasar por caja para hacer negocios, según consta en correos electrónicos en disposición de la policía. Después de tres años de amistosa relación y crecimiento exponencial de los resultados —el beneficio operativo de ZED llegó a triplicarse hasta los 93 millones—, los socios planficaron la operación Zeus, que suponía la salida a bolsa de la multinacional española al Nasdaq estadounidense, con una valoración que se estimó en 1.500 millones de euros.

Cuando todo parecía preparado para hacer el gran negocio, con la creación de un 'holding' en Holanda —ZED+— que integraría todos las actividades en Rusia, el consejero delegado de VimpelCom, Anton Kudnyasov, anunció a los Dolset el 25 de febrero de 2013 que se rompían las relaciones como consecuencia de las irregularidades descubiertas en Temafon por parte de los españoles. Supuestas desviaciones de dinero a una empresa propiedad de un familiar del ministro del Interior de Rusia, en el que presuntamente participaban Vage Engibaryan y VimpelCom, según los borradores de la Unidad de Delitos Económicos y Financieros (UDEF). La disputa, ventilada en un juzgado de Ámsterdam, pendiente de resolución, ha llevado finalmente a ZED al concurso de acreedores, a ser subastada por apenas 30 millones de euros, con duras acusaciones entre los socios.

La revista 'Forbes' adjudica al magnate ruso un patrimonio de 16.000 millones de dólares gracias a los múltiples intereses de su 'holding' Alfa Group

¿Y cómo ha llegado un asunto de una filial española a manos del FBI, de la CIA, del Tesoro estadounidense y de la CNMV americana (SEC por sus siglas en inglés)? Porque VimpelCom ya fue multada en febrero de este año con 836 millones de dólares por pagar sobornos a familiares del presidente de Uzbekistán. La operadora rusa aceptó pagar la sanción, la segunda mayor de la historia por este delito, tras una ardua investigación de la justicia americana, holandesa y noruega.

Pese a que Fridman es el máximo accionista de VimpelCom y miembro de su consejo desde abril de 2010, su representante legal señaló este verano a El Confidencial que el inversor ruso no tenía el control de la multinacional, que tan solo era era un accionista pasivo y que, en consecuencia, no podía afirmarse que había sido sancionado por la SEC por los citados delitos. También negó que el Gobierno del Reino Unido le hubiera forzado a vender unos activos de petróleo en el mar del Norte, comprados antes por 5.100 millones de euros a la alemana RWE, al considerar que era un riesgo geopolítico para el país. Rechazó la aseveración a pesar del comunicado oficial del Departamento de Energía, replicado por varios medios británicos, como la BBC y 'Financial Times'. Lo cierto es que, pocos meses después de esta advertencia, en octubre de 2015, LetterOne, una de sus cabeceras en Europa, vendió estos activos al grupo suizo Ineos.

Mikhail Fridman, en las oficinas de LetterOne. Foto: letterone.com
Mikhail Fridman, en las oficinas de LetterOne. Foto: letterone.com

Tras la sanción en Estados Unidos a la operadora rusa, Fridman inició una ronda de entrevistas entre los grandes medios británicos. Desde Bloomberg hasta 'Financial Times', el inversor de 52 años, que reside en Londres, aprovechó dichas apariciones para mejorar su imagen y hasta anunciar que dejaría gran parte de su millonaria fortuna a instituciones de caridad. En una de ellas, el multimillonario reconocía que ser el segundo hombre más rico de Rusia le crea problemas en Europa debido a las tensiones geopolíticas. Una declaraciones —"no podemos mantener todos nuestros activos en Rusia, es demasiado arriesgado"— que distintas fuentes interpretan como un alejamiento del Gobierno de Vladímir Putin.

Sin embargo, con motivo de las elecciones en Estados Unidos, Alfa Bank, el conglomerado financiero de Fridman, fue acusado en numerosos medios americanos de estar detrás de Donald Trump y de los supuestos ataques a los servidores de Hilary Clinton. El FBI inició una investigación, lo que obligó al 'holding' de Fridman a lanzar un comunicado el pasado 1 de noviembre en el que negó cualquier relación con el posterior ganador de los comicios a la Casa Blanca.

En una entrevista lamentó que ser el segundo hombre más rico de Rusia le crea problemas en Europa debido a las tensiones geopolíticas entre ambas regiones

El hecho es que el magnate de Europa del Este está en una encrucijada. Por una parte, entre las sospechas de Estados Unidos, con esta nueva investigación a VimpelCom por el caso ZED. Por otra, entre la vigilancia del propio Gobierno de Moscú por su origen ucraniano. Y por último, con tener su base de operaciones en Londres, la principal capital financiera de Europa, donde se supervisa cualquier movimiento ruso tras las sanciones al Kremlin, especialmente tras la guerra fría declarada por Obama a Putin. Un mapa que puede cambiar a partir de enero, cuando Trump sea investido presidente.

La policía española, con el fiscal anticorrupción a la cabeza, también tiene sus negocios entre ceja y ceja después de la demanda que puso la familia Pérez Dolset ante la Fiscalía Anticorrupción el pasado verano por las sospechas documentadas de pago de sobornos a familiares directos de políticos rusos.

Para conocer su versión sobre estos hechos, El Confidencial ha intentado ponerse en contacto sin éxito con el representante legal del señor Fridman, quien ha defendido en otras ocasiones su honorable reputación.

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