amenazas de acudir a los tribunales

Iberdrola y Argelia se enzarzan en una lucha empresarial por sobrecostes de 270 millones

La eléctrica española ha amenazado al Gobierno norteafricano con llevarlo a un tribunal de arbitraje internacional por la construcción de una gigantesca planta de ciclo combinado

Foto: El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)
El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)

“Después de Koudiet, cualquier otra cosa parece más fácil”. Así se expresaba Borja Rodríguez García-Prieto, el director adjunto de esta central de ciclo combinado que Iberdrola y General Electric construyeron entre 2008 y 2013 para el Gobierno de Argelia. Pero el proyecto, que ascendía a 1.470 millones de euros, uno de los más grandes que levantó la división de ingeniería de Iberdrola, ha acabado con amenazas de acudir a un tribunal de arbitraje internacional porque el país magrebí reclama a la empresa española y a la americana cerca de 300 millones.

Según documentos oficiales, Iberdrola Ingeniería y Construcción (Iberinco) y General Electric han comunicado la intención de interponer una demanda contra Somelgaz y Sonatrach, las dos compañías energéticas públicas argelinas, por 240 millones de euros, de los que 184 millones corresponden a la filial de Iberdrola y el resto a la estadounidense. Según el informe anual de Iberinco, la reclamación ante un tribunal extranjero de conflictos corporativos le fue anunciada a Argelia el 31 de diciembre de 2015, tras varios meses de negociaciones infructuosas y peticiones crecientes de sobrecostes.

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Pero la respuesta del Gobierno de Argelia ha sido más contundente. El Ejecutivo del país norteafricano, clave para el suministro de gas a España a través del gasoducto Medgaz, ha exigido a través de SKD, la sociedad que une a Somelgaz y Sonatrach, una penalización de 273 millones, la mayoría contra la multinacional presidida por Ignacio Sánchez Galán. La cuantía ha ido incrementándose ante las desavenencias de las partes, porque Argelia reclama ahora casi el doble de lo que les demandó cuando entregaron la planta de ciclo combinado a finales de 2013.

Fuentes oficiales de Iberdrola han explicado que "a lo largo de la marcha del proyecto han surgido diferencias entre el consorcio GE-IB Ingeniería y el cliente [SKD] en relación con el retraso y los costes extra en la ejecución del proyecto". Pero, pese a lo que indica el informe de auditoria de Iberinco, la compañía sostiene que "dichas diferencias se encuentran actualmente en fase de resolución amistosa entre las partes, sin que haya sido presentado arbitraje alguno por el momento. Iberdrola Ingeniería confía en que las discusiones que se están manteniendo con el cliente lleguen a buen fin y que en los próximos meses se alcance un acuerdo".

Iberdrola y General Electric están convencidas de tener razón porque, según la misma documentación, “el grupo no estima probable que prospere la reclamación del cliente, por lo que no ha dotado provisión alguna en el balance consolidado del ejercicio. Asimismo, tampoco ha registrado ninguna cuenta a cobrar adicional a la derivada del precio de venta del contrato”.

Pese a los intentos de acuerdo amistoso, el país magrebí ha aumentado al doble la reclamación dineraria contra la empresa española en el último año

El importe de la central de ciclo combinado de Koudiet, en la provincia de El Tarf, una planta de 1.200 megavatios (MV) de potencia, ascendió a 1.470 millones. Iberdrola se encargó durante 48 meses del desarrollo del proyecto, incluido el diseño, la compra de los equipos, la construcción y el montaje. La compañía española y General Electric se adjudicaron el contrato al imponerse a otro consorcio liderado por la francesa Alstom. Pero la obra, una de las más grandes de la historia de Iberinco, ha acabado en conflicto internacional ante la postura de Argelia, para quien esta planta suponía incrementar en un 18% la capacidad de generación del país.

Borja  Rodríguez aseguró en un blog corporativo de Iberdrola: “Mi experiencia personal en el proyecto ha sido muy positiva, si bien es cierto que he pasado momentos difíciles en los que se han desafiado mis capacidades de resolución de conflictos y problemas y se han rondado los límites de la paciencia”. La compañía tendrá también que armarse de esta virtud, porque las reclamaciones en los tribunales internacionales tardan al menos dos años en resolverse.

Un país conflictivo

Argelia es un país de una "importancia capital" y un "socio estratégico" para España, según declaró el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, en su última visita a Argel. Un viaje realizado en la primavera de 2014 para reforzar las relaciones entre ambos gobiernos en un momento de tensiones internacionales entre Rusia y Europa por el suministro de gas. En ese encuentro con el presidente de Argelia, García-Margallo informó de que el Ejecutivo español iba a presentar un documento para favorecer el "arbitraje como medio de solución de conflictos", un sistema que calificó de "más útil, más barato y más corto para resolver contenciosos que afectan a las pequeñas y medianas empresas".

Una fórmula para resolver los encontronazos que antes habían tenido Gas Natural con Sonatrach —la española tuvo que compensarla con cerca de 1.900 millones— y Grupo Villar Mir con el propio Gobierno argelino, que amenazó con expropiarle una empresa de fertilizantes. Al parecer, el sistema no ha funcionado mucho hasta el momento.

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