el regulador saca la nueva circular a consulta

La CNMV etiqueta los 'productos difíciles de entender' para evitar más líos en banca

La CNMV quiere alertar a los particulares para que se abstengan de adquirir los 'productos difíciles de entender' que vienen comercializando los bancos desde hace años

Foto: La presidenta de la CNMV, Elvira Rodríguez (i), y el gobernador del BdE, Luis María Linde. (EFE)
La presidenta de la CNMV, Elvira Rodríguez (i), y el gobernador del BdE, Luis María Linde. (EFE)

Elvira Rodríguez cuenta con un nuevo proyecto de lo que, esta vez sí, ha de convertirse en la próxima circular de la CNMV para acabar con los grandes líos provocados estos últimos años por la venta de los más sofisticados y complejos productos bancarios. La principal responsable de la entidad de supervisión bursátil no quiere acabar su actual mandato, que finaliza en octubre, sin aportar un particular y más que necesario granito de arena al proceso de transparencia que debe presidir las relaciones de las entidades financieras con sus clientes.

La nueva circular fue frenada en seco por el Ministerio de Economía ante la campaña en contra que efectuó el sector bancario y que se tradujo en una orden ministerial de ‘clara con limón’ que dejó en evidencia las competencias efectivas de la CNMV. La batalla de influencias se sustanció en principio con una callada por respuesta que equivalía a una especie de claudicación por parte del organismo de regulación pero, en realidad, Elvira Rodríguez solo dio marcha atrás para tomar carrerilla y volver a la carga con un nuevo proyecto que ya está a punto de caramelo y frente al que poco puede hacer un Gobierno en funciones.

El planteamiento de la CNMV consiste otra vez en encender todas las alarmas para prevenir a los inversores no profesionales acerca de una serie de instrumentos que las distintas entidades financieras han venido comercializando en España durante los últimos años y que, en gran parte de las situaciones, han dado lugar a serios quebraderos de cabeza en el mercado. El objetivo es evitar casos como las célebres y denostadas participaciones preferentes que todavía colean en los tribunales y que han obligado a provisionar buena parte del negocio bancario estos últimos años.

La Comisión de Valores ha sometido de nuevo a consulta pública una disposición que a buen seguro levantará ampollas dentro del mercado financiero

La nueva circular se curará en salud ampliando la lista de los instrumentos que serán marcados con una leyenda clara y concisa, una etiqueta orientada para que nadie se llame a engaño cuando reciba alguna ‘tentadora’ oferta en una determinada oficina bancaria. La CNMV se ha decantado por un manuscrito corto y directo, menos traumático que las pegatinas que aparecen en los paquetes de tabaco, pero igual de sensible en su intento por disuadir cualquier inquietud o deseo de compra. La identificación que, para más inri, deberán mostrar los bancos se concreta en tres palabras: “Producto difícil de entender’.

Los instrumentos financieros sujetos a esta disposición incluyen la deuda contingente convertible, los célebres Cocos, además de los bonos, obligaciones y otros valores negociables cuando su emisor no asuma el compromiso de reembolsar al vencimiento un mínimo del 90% de la inversión inicial. Quedan también dentro del mismo ámbito los contratos financieros no negociables en mercados secundarios oficiales cuando las entidades de crédito tampoco asuman la devolución del citado 90% del importe recibido. En última instancia, la circular se extiende a las instituciones de inversión colectiva cuando los objetivos de rentabilidad no sean iguales o superiores al 90% de la inversión.

Las entidades que presten servicios de inversión deberán realizar una advertencia a sus clientes sobre estos instrumentos indicando que “están a punto de adquirir un producto que no es sencillo y que puede ser difícil de entender”. Deberán añadir igualmente que “la CNMV considera, con carácter general, no adecuado por su complejidad su adquisición por inversores profesionales”,  haciendo ver que la entidad ha evaluado los conocimientos y experiencia del cliente y considera que el producto resulta conveniente para el eventual comprador. Para evitar cualquier duda, la circular exige además la firma del propio cliente unida a la mencionada expresión manuscrita en la que se dirá: “Producto difícil de entender”.

La nueva circular exige que las entidades informen también a sus clientes sobre las estimaciones de valor razonable de los 'productos difíciles de entender'

Aparte de todas estas alertas informativas, la Comisión de Valores aprovecha también la circular para apuntar otro tipo de advertencia relacionada con la estimación del valor razonable de gran parte de los instrumentos financieros complejos. Esta norma vinculará a la citada deuda contingente, los productos estructurados y los derivados OTC. Las entidades deberán advertir de la diferencia entre el importe efectivo y la estimación del valor razonable e incluso tendrán que recabar la firma del cliente cuando dicha diferencia supere el 5% del citado valor razonable o el 0,6% multiplicado por el número de años de vida del producto en cuestión.

El nuevo y se supone que definitivo intento de Elvira Rodríguez por imponer el mayor grado de transparencia en las relaciones comerciales de la banca dentro del segmento minorista entra ahora en una fase de consulta pública que, a buen seguro, va a generar no pocas suspicacias dentro del sector. La banca necesita nuevos productos que contribuyan a compensar la reducción del negocio bancario tradicional, pero los reguladores no están dispuestos a cargar con las culpas de unas prácticas que, aparte de los costes económicos, han puesto en cuestión la eficacia de las instituciones para anticipar soluciones a problemas que tienen también un elevado coste social y político.

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