negocia con deloitte fuertes provisiones

Abengoa levanta las alfombras y reconoce pérdidas históricas de cientos de millones

La compañía andaluza presenta esta semana sus cuentas anuales y negocia con Deloitte hacer un ejercicio integral de transparencia para aclarar las dudas sobre su balance

Foto: Foto: Reuters.
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Borrón y cuenta nueva. Abengoa anunciará los resultados del conjunto de 2016 a finales de esta semana, los cuales incluirán unos números rojos históricos que dificultarán aún más si cabe su plan de rescate. Según admiten fuentes internas de la compañía andaluza, el grupo de ingeniería presentará unas pérdidas netas que superarán los 500 millones de euros y que se acercarán a los 1.000 millones, tras provisionar la caída en bolsa de su filial estadounidense -Abengoa Yield- y dotar los proyectos fallidos que no podrá acabar por falta de liquidez.

José Domínguez Abascal, el presidente de Abengoa nombrado tras la destitución de Felipe Benjumea, ha decidido levantar las alfombras y hacer un ejercicio de responsabilidad para que los inversores no se lleven sustos adicionales en el futuro. El primer ejecutivo del grupo lleva semanas negociando con Deloitte, el auditor de la multinacional, para poner negro sobre blanco y reconocer de una vez por todas los agujeros, tanto contables como operativos, que han dificultado la comprensión de sus cuentas.

Abengoa ya admitió el pasado 13 de noviembre pérdidas netas de 198 millones en los nueve primeros meses del año por el deterioro de su participación del 42% en su filial americana. Desde aquel momento, la cotización de Abengoa Yield ha perdido otro 20% de su valor, por lo que la matriz tendrá que hacer una nueva revisión a la baja de la tasación en libros de esta compañía. Pero el grupo puso de manifiesto que el problema era mucho mayor, tal y como advirtió Deloitte.

De hecho, según el balance proforma, las pérdidas globales atribuidas a la sociedad dominante se habían elevado hasta los 722 millones entre enero y septiembre, mientras que las de todo el grupo, incluido los minoritarios, alcanzaban los 1.055 millones. Fuentes oficiales de Abengoa explicaron en ese momento que estos números rojos eran las diferencias de patrimonio e incluían el 100% de puesta en valor ('mark to market') de Abengoa Yield, así como las diferencias de conversión reconocidas al convertir los estados financieros de las sociedades con moneda distinta al euro (fundamentalmente, por las sociedades brasileñas fruto de la depreciación del real brasileño). Dichas diferencias de conversión, siguiendo los principios contables, se reconocen directamente en el patrimonio consolidado, pero no en la cuenta de pérdidas y ganancias consolidada.

En un hecho sin precedentes en la presentación de unos resultados trimestrales, el auditor del grupo alertó sobre la viabilidad de la multinacional sevillana, dados los problemas para acceder a los mercados de deuda y el cierre de líneas de financiación por parte de una serie de bancos. Deloitte puso ese párrafo de énfasis en el encabezamiento de las cuentas relativas a los meses de enero a septiembre para advertir de la “existencia de una incertidumbre que puede generar dudas significativas sobre la capacidad de la sociedad para continuar como empresa en funcionamiento”.

El exconsejero delegado de Abengoa Manuel Sánchez Ortega. (EFE)
El exconsejero delegado de Abengoa Manuel Sánchez Ortega. (EFE)

La situación empeoró con la petición dos semanas más tarde del concurso voluntario de acreedores, coyuntura que no ha hecho más que agudizarse dados los graves problemas de liquidez de Abengoa, la imputación de su cúpula directiva y el embargo de los bienes al anterior presidente y al exconsejero delegado Manuel Sánchez Ortega. El nuevo primer ejecutivo quiere eliminar cualquier duda adicional sobre la salud del grupo, por lo que ha decidido poner el contador a cero.

Primeros proyectos fallidos

Hasta el momento, la compañía ya ha reconocido que el proyecto para la construcción de un ciclo combinado en Oregon (Estados Unidos), con un presupuesto de 364 millones de dólares, no podrá ser terminado por falta de financiación. Lo que no ha comunicado es la penalización que puede tener por dejar tirado a su socio, Portland General Electric Company, que ha comenzado a reclamar a las aseguradoras -Liberty Mutual y Zurich- la fianza por cerca de la mitad del importe de la obra.

Según otras fuentes, las pérdidas que anunciará Abengoa esta semana también vendrán originadas por los proyectos fallidos en Latinoamérica, principalmente México y Brasil, país este último donde tiene un problema adicional derivado de dos factores. Por una parte, la depreciación del real brasileño, que ha dañado las cuentas de la mayoría de las empresas españolas, y por otra, la caída en picado del valor de su filial de bioetanol, que lleva meses a la venta. Tampoco se descarta que la compañía haga una provisión adicional para cubrir los diversos litigios judiciales que tiene sobre la mesa por las demandas presentadas contra los gestores por varios inversores americanos.

Lo que tiene claro Domínguez Abascal es que quiere despejar todas las dudas contables al tiempo que negocia con los acreedores el plan financiero de viabilidad para evitar que la compañía entre definitivamente en concurso de acreedores y sea liquidada. El plazo para eludir este trágico final concluye el próximo 27 de marzo, y las posiciones a día de hoy están muy alejadas entre los actuales accionistas, la banca y los bonistas.  

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