se da por seguro una quita del 50%

Los bonistas de Abengoa contratan al mayor liquidador del mundo por impago inminente

Los titulares de la deuda de la empresa andaluza han contratado a Houlihan Lockey, que ya intermedió en las quiebras técnicas de General Motors, Lehman Brothers, Eroski, Codere y Martinsa

Foto: Campus Palmas Altas, sede de Abengoa en Sevilla. (EFE)
Campus Palmas Altas, sede de Abengoa en Sevilla. (EFE)

Abengoa solicitó oficialmente este jueves el preconcurso voluntario de acreedores para proteger a la compañía de potenciales demandas de los inversores. Pero los titulares de la deuda reaccionaron rápido contratando los servicios de Houlihan Lokey, la mejor firma del mundo especializada en compañías en situaciones de alto riesgo. El banco de inversión estadounidense defenderá los intereses de los bonistas que se enfrenten a un impago inminente y a una garantizada quita de la deuda, al igual que el resto de prestamistas.

Houlihan Lokey es la entidad que en 2014 lideró el 'ranking' de operaciones de reestructuración en el mundo, con transacciones por valor de 90.500 millones de dólares. Según la prestigiosa firma Thomson Reuters, acabó por delante de Lazard, precisamente el banco al que los Benjumea, los mayores accionistas de Abengoa, se han confiado -junto a los despachos Linklaters y DLA Piper- para intentar encontrar un salvador. La también firma estadounidense ha negociado de forma infructuosa con fondos asiáticos, árabes y con Gestamp para convencerles de entrar en el capital del grupo sevillano.

Logo de la firma financiera.
Logo de la firma financiera.

En España, Houlihan Lokey ha llevado casos como los de Panrico (900 millones de deuda), Martinsa-Fadesa (7.000 millones), Codere (1.300 millones), Eroski (2.500 millones), Itevelesa (450 millones) o más recientemente TP Ferro, la empresa de ACS y la francesa Eiffage, que tiene la concesión del quebrado AVE entre España y Francia. A nivel mundial, entre las operaciones en las que ha intervenido destacan la bancarrota de Lehman Brothers (691.000 millones de dólares), Washington Mutual (327.900 millones), WorldCom (103.900 millones) y General Motors (91.000 millones).

El banco americano, que cotiza en bolsa desde el pasado mes de agosto, lleva meses en contacto con los bonistas de Abengoa para analizar el deterioro de la situación de la empresa andaluza, que tiene emitidos 3.852 millones en valores de renta fija. Los que compraron estos bonos y obligaciones serán los últimos en cobrar en el caso de que no haya acuerdo en los próximos cuatro meses y la compañía, que tiene una deuda global de 20.265 millones y bruta de 9.000 millones, entre definitivamente en causa concursal. 

De momento, se dan ya casi por perdidos los 331 millones de euros que vencen el próximo mes de diciembre. El siguiente obstáculo serán los 500 millones que expiran el 31 de marzo de 2016, ejercicio en el que Abengoa se enfrenta a pagos a estos inversores por cerca de 1.000 millones. Los citados títulos, que deberían ser amortizados en el primer trimestre del próximo año, cotizan apenas a 22,39 céntimos sobre su valor facial (100), lo que refleja que las probabilidades de cobro son prácticamente nulas. A menos se pagan los bonos que vencen en abril de 2020, que se han derrumbado más de un 60%, hasta los 16,52 céntimos.

El banco americano lleva meses en contacto con los bonistas de Abengoa para analizar el deterioro de la situación de la empresa andaluza

La batalla entre estos inversores institucionales y Abengoa se presume dura, porque los bancos, gestoras de fondos y de pensiones que tenían en sus carteras los valores de renta fija del grupo sevillano los han ido vendiendo en los últimas semanas a 'hedge funds' o fondos oportunistas. Un tipo de inversor agresivo que suele llevar a las empresas al límite para obtener los mayores rendimientos.

Así pasó en el caso de Codere, cuando BBVA y Banesto se desprendieron de un crédito de 125 millones que fue a parar a Blackstone y Canyon, los cuales exigieron a la empresa de juegos un interés que superaba el 10% para renovar las líneas de financiación. La empresa que fue de los Martínez Sampedro -tenían como los Benjumea el 60% del capital- está ahora en manos de estos 'hedge funds' y sus bonistas. Situación similar a la que vive TP Ferro, cuyos acreedores originales -BBVA, Caixabank, Merrill Lynch o ING- vendieron sus posiciones a fondos buitre que ahora aguardan la liquidación de la concesión ferroviaria entre Barcelona y París.

La pelea también está entre los distintos tipos de acreedores, ya que los bancos que le concedieron deuda corporativa desean que la compañía vaya a concurso. Si así ocurriese, los casi 4.000 millones de deuda de los bonistas se darían por perdidos, por lo que el castigo al resto de prestamistas sería inferior proporcionalmente. Entre los acreedores, se da por hecho que la quita de la deuda corporativa será de al menos el 50%.

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