la lista negra de las quiebras

Abengoa, Martinsa, Pescanova... los 10 mayores concursos de acreedores en España

Abengoa ya ostenta el récord tras protagonizar la mayor suspensión de pagos hasta la fecha, con una deuda bruta de casi 9.000 millones. ¿Cómo queda el 'ranking' en que ninguna empresa desea estar?

Foto: Abengoa se prepara para el mayor concurso de acreedores de la historia. (Reuters)
Abengoa se prepara para el mayor concurso de acreedores de la historia. (Reuters)

Martinsa Fadesa ya no lidera el podio de los mayores concursos de acreedores de la historia de España. Abengoa acaba de arrebatarle el primer puesto tras poner encima de la mesa un preconcurso voluntario. Si nadie lo impide, la compañía sevillana lo pedirá este viernes como consecuencia de que Gonvarri Corporación Financiera retirase su oferta para rescatar al grupo, lo que le dará un margen de cuatro meses para buscar un acuerdo con la banca.

La caída de Abengoa

El pasivo neto reconocido por la firma asciende a 6.300 millones de euros, si bien su deuda bruta roza los 9.000 millones. Este agujero eclipsa al de la constructora Martinsa Fadesa (7.200 millones) y coloca a Abengoa en lo más alto de un 'ranking' donde ninguna empresa desea estar. Nueva Rumasa, Sacresa o Pescanova son algunos de los casos más famosos, pero la 'lista negra' es larga. Aquí, una muestra:

La multinacional andaluza de energías renovables cuenta con 24.748 empleados en todo el mundo, 6.689 solo en España. La ruptura del acuerdo con Gonvarri ha hecho que Abengoa robe todo el protagonismo a Martinsa Fadesa. Esta empresa inmobiliaria entró en concurso de acreedores en 2008 al no poder hacer frente a una deuda contraída con 45 entidades financieras. 'Apenas' 7.200 millones de euros. Más tarde entró en fase de liquidación y asestó un golpe durísimo al mercado inmobiliario español, claro preludio de lo que estaba por venir.

Medalla de bronce para Reyal Urbis

Muchos de los gigantes que nacieron al calor de la burbuja inmobiliaria fueron cayendo uno a uno, cual piezas de dominó. Fue el caso de Inveryal, propietaria del 70,2% de la inmobiliaria Reyal Urbis. En 2013 se declaró en concurso voluntario de acreedores tras no ser capaz de refinanciar su deuda de 3.600 millones de euros. La compañía propuso un convenio de acreedores que el Juzgado de lo Mercantil número 6 de Madrid rechazó en septiembre.

Habitat, del 'top five' a la suspensión de pagos

Llegó a ser una de las cinco promotoras inmobiliarias más exitosas, pero los 2.850 millones de deuda acumulada acabaron con ella. No obstante, la firma salió airosa del drama tras aprobarse un convenio de acreedores en abril de 2010. Contra todo pronóstico, la empresa consiguió superar la situación de insolvencia en apenas un año y tres meses.

El estallido de la burbuja inmobiliaria causó la quiebra de muchas empresas. (EFE)
El estallido de la burbuja inmobiliaria causó la quiebra de muchas empresas. (EFE)

Sacresa, otro descenso a los infiernos

El grupo Sacresa, propiedad de la familia Sanahuja, tampoco se libró de una crisis que puso los pelos de punta a todo el sector inmobiliario. La venta de activos cuando las cosas se pusieron feas no bastó para alejar el fantasma de la suspensión de pagos. Sacresa presentó concurso de acreedores en julio de 2010 al enfrentarse a una deuda de 2.635 millones. Dos años más tarde, pudo superar el concurso gracias al apoyo de sus acreedores, que aceptaron una quita sobre el pasivo y la cancelación de una parte de la deuda a cambio de la entrega de activos.

El agujero de Pescanova

La deuda conocida -aunque incompleta- de la empresa pesquera con sede en Vigo asciende a 2.500 millones de euros. En abril de 2013, Pescanova entró en suspensión de pagos por falta de acuerdo con los acreedores tras una maratoniana reunión de 11 horas. En ese momento contaba con una plantilla de 10.278 personas.

El presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa. (EFE)
El presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa. (EFE)

Ya no hay más sol para Orizonia

El gigante turístico mallorquín que dejó a miles de familias en la calle debía mucho más que los 700 millones de euros calculados en un primer momento. Su pasivo ascendía a 2.085 millones entre deudas a bancos, hoteleros, proveedores y empresarios turísticos de todo el mundo. La crisis tampoco tuvo piedad con la compañía presidida por José Duato, que contaba con un total de 2.000 trabajadores.

Nueva Rumasa, la abeja que se ahogó en deudas

Las distintas filiales de este entramado compuesto por más de un centenar de empresas entraron en concurso de acreedores en 2011, con un pasivo superior a los 1.500 millones de euros. La mayor parte de la deuda procedía de Clesa y Dhul: juntas suman 434 millones. La familia Ruiz Mateos, siempre salpicada por la polémica, puso Nueva Rumasa y sus 10.000 empleados en manos de Back in Business por un precio equivalente a su pasivo.

El empresario José María Ruiz Mateos. (Reuters)
El empresario José María Ruiz Mateos. (Reuters)

Marme Inversiones, caseros del Santander

Los antiguos propietarios de la Ciudad Financiera del Banco Santander entraron en concurso voluntario de acreedores cuando se vieron incapaces de asumir una deuda de 1.900 millones de euros. Su intención era adquirir el complejo de edificios donde se ubica la sede principal del banco, pero Derek Quinlan y Glenn Maud no pudieron escapar a la crisis financiera. Santander tiene un contrato de arrendamiento vigente hasta 2048 en un recinto al que acceden 2.000 empleados cada día. La Ciudad Financiera salió a subasta por 2.000 millones en mayo.

Alteco y Mag, otra deuda millonaria

Las sociedades Mag Import y Alteco Gestión estaban controladas por las familias Soler y Rivero, muy vinculadas al sector del ladrillo. Ambas entraron en concurso de acreedores en octubre de 2012 al enfrentarse a una deuda de 773 y 1.648 millones respectivamente, lo que suma un pasivo superior a 2.400 millones.

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