bbva rechaza la petición del magnate mexicano

Slim pide a la banca otra quita de la deuda de FCC ante la rebelión de los accionistas

El magnate mexicano, principal accionista de la constructora, ha solicitado a los acreedores que le condonen hasta 300 millones adicionales, una petición que ha sido rechazada por BBVA

Foto: El magnate mexicano Carlos Slim. (Reuters)
El magnate mexicano Carlos Slim. (Reuters)

Menos de un año después de que el antiguo equipo directivo de FCC pidiese un inusual sacrificio a la banca para salir de uno de los mayores apuros de su historia, Carlos Slim, el magnate mexicano que controla ahora la constructora, ha solicitado a sus acreedores otra nueva quita sobre los 5.800 millones de deuda financiera neta que aún arrastra el grupo que era propiedad de la familia Koplowitz.

Según han confirmado fuentes financieras, los nuevos gestores de FCC, liderados por Carlos Jarque, consejero delegado desde mediados del pasado mes de agosto, han pedido a BBVA y al resto de acreedores dos tipos de quita. O un 5% sobre el volumen total a pagar por la constructora o un 15% sobre el Tramo B, que se mantiene en 1.350 millones. Teniendo en cuenta que la deuda financiera neta asciende a 5.800 millones, Slim le ha reclamado a la banca que le condone casi 300 millones, en lo que sería el segundo indulto en menos de 12 meses.

La constructora consiguió que los cerca de 35 grupos financieros que tienen exposición al pasivo de FCC le perdonasen 135 de los 900 millones de euros correspondientes a una parte del Tramo B del conjunto de su deuda, que el pasado año fue refinanciada hasta 2018. Un perdón al que había que sumar otros 160 millones de la segunda parte del citado Tramo B. No obstante, el acuerdo sirvió para que la compañía ganase tiempo y evitase entrar en impago gracias a varias líneas adicionales de circulante. Pero fue tan solo un parche, como demuestra que Slim, una vez que a principios de 2015 tomó la dirección del grupo, haya vuelto a pedir la revisión de las condiciones de sus préstamos.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Según varios bancos consultados por El Confidencial, la reacción de los acreedores ha sido un 'no' rotundo a aceptar una nueva quita. BBVA, el banco agente, ha rechazado la propuesta de Slim, que a cambio ha pedido que le rebaje el diferencial de los créditos, actualmente entre el 3 y el 4% para el tramo A (3.162 millones) y entre el 11 y el 16% para el B. Para suavizar las condiciones, Francisco González, presidente de la entidad financiera, exige que FCC acometa una nueva ampliación de capital, que sería de un mínimo de 500 millones. En diciembre de 2014, ya amplió por 1.000 millones.

Otros bancos extranjeros también se oponen frontalmente a aceptar una nueva quita en FCC si la compañía no refuerza previamente sus recursos propios con otra emisión de acciones. Una segunda ampliación de capital que supondría una dilución adicional para la familia Koplowtiz, dueña ahora solo del 22,4% de la compañía, y un nuevo desembolso para el propio Slim, que el año pasado pagó 650 millones para hacerse con el 25,6% del grupo.

Aquella suscripción de acciones se hizo a un precio medio de 9,75 euros, tomando como referencia el valor de las acciones y el de los derechos de la ampliación. Hoy, la cotización de FCC se cambia a poco más de siete euros, por lo que los accionistas que fueron a la colocación acumulan unas pérdidas del 25%. Algunos han pedido explicaciones a Jarque, el nuevo consejero delegado nombrado a dedo por el magnate latinoamericano, quien ha viajado recientemente a Londres para reunirse con ellos y pedirles confianza en la compañía.

Entre los accionistas de referencia de FCC están Bill Gates, George Soros y Norges Bank, el fondo soberano de Noruega, el mayor del mundo. Todos ellos pierden mucho dinero con su inversión en la constructora, especialmente el fundador de Microsoft, que compró el 6% del capital en octubre de 2013 cuando las acciones valían cerca de 16 euros. El propio Slim arrastra unas minusvalías latentes de 160 millones.

En el primer semestre del año, FCC registró unas pérdidas de 11,9 millones tras realizar una provisión de 71,1 millones de euros por el deterioro de valor de Cemusa, su filial de mobiliario urbano, vendida recientemente. En el plano operativo, la constructora elevó un 6,5% sus ingresos entre enero y junio, hasta los 3.161,7 millones de euros, pero redujo un 3,1% el beneficio bruto de explotación (Ebitda), hasta los 369,1 millones. Este crecimiento se vio sustentado en la actividad internacional, cuya cifra de negocio aumenta un 18,7%.

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