SEGUIRÁ TAMBIÉN COMO MINISTRO DE ECONOMÍA

Rajoy lleva trío de ases: Merkel, Hollande y Renzi apoyan a Guindos en el Eurogrupo

Guindos tiene todas las papeletas para ser presidente del Eurogrupo, pero la clave ahora es evitar una votación que complicaría a futuro la consolidación del cargo con carácter permanente

Foto: El presidente Mariano Rajoy (i) junto a su homólogo italiano Matteo Renzi (2i), el presidente francés Francois Hollande (3i) y la canciller alemana Angela Merkel (2d) en una imagen de archivo. (EFE)
El presidente Mariano Rajoy (i) junto a su homólogo italiano Matteo Renzi (2i), el presidente francés Francois Hollande (3i) y la canciller alemana Angela Merkel (2d) en una imagen de archivo. (EFE)

El Gobierno da por hecho que Luis de Guindos se convertirá en presidente del Eurogrupo a partir del próximo 21 de julio, fecha en la que vence el mandato del holandés Jeroen Dijsselbloem. La razón del optimismo oficial se fundamenta en los apoyos cosechados por Mariano Rajoy con motivo del último Consejo Europeo celebrado a mediados de marzo. El presidente informó a los ministros de su gabinete que España había obtenido el respaldo de François Hollande y de Matteo Renzi, además del ya conocido desde hace tiempo de la canciller alemana, Angela Merkel.

Con los tres ases de la baraja en la mano, la única duda que asalta ahora a la delegación española en Bruselas pasa por esperar el envite del actual presidente del Eurogrupo, que ha insistido hasta la saciedad en su intención de jugar hasta el último minuto la partida para la reelección. Dijsselbloem se encaramó a lo más alto de la representación institucional que todavía ostenta en enero de 2013 con el voto unánime de todos sus colegas a excepción de Luis de Guindos. Desde entonces, la rivalidad entre ambos ha sido una constante en las relaciones de poder del cónclave que reúne a los ministros de Economía de la Eurozona.

Fuentes oficiales confían en que la calidad de las adhesiones acumuladas por el presidente Rajoy sea suficiente para evitar una votación en el seno del Eurogrupo, que podría poner en riesgo la imagen institucional de la entidad. Si Dijsselbloem persiste en su deseo de llevar el proceso hasta el final, es posible que Guindos termine ganando la batalla, pero su elección estará marcada por el número de votos en contra, lo que puede dificultar la carrera del ministro español y su objetivo de reforzar la naturaleza jurídica del organismo que hasta ahora viene realizando sus funciones con un carácter meramente informal.

Luis de Guindos, ministro de Economía y Competitividad. (Reuters)
Luis de Guindos, ministro de Economía y Competitividad. (Reuters)

La pretensión de España es convertir la presidencia del Eurogrupo en un cargo de plena dedicación a fin de fortalecer la capacidad operativa del colectivo que reúne a los ministros de Economía. De este modo, la eventual promoción internacional de Luis de Guindos no estaría vinculada a su condición provisional como ministro de Economía en el Gobierno del Partido Popular. La proximidad electoral y las incertidumbres que pesan sobre el futuro mapa político en nuestro país constituyen, sin duda, el principal talón de Aquiles del aspirante español y son también el motivo que invocan los burócratas comunitarios para poner en tela de juicio la conveniencia de un relevo.

Significación especial de cara a las elecciones

Con su natural aversión al cambio, los defensores del ‘statu quo’ defienden las opciones del titular holandés para seguir en el cargo. Los funcionarios de Bruselas no terminan de ver con buenos ojos que la presidencia del Eurogrupo sea ocupada por un dirigente que a la vuelta de unos meses puede cesar en sus actuales responsabilidades gubernamentales. La ventaja para España reside en que los mandatarios de las tres grandes naciones de la zona euro han decantado su posición favorable a Luis de Guindos en lo que se considera como un reconocimiento explícito de la política económica llevada a cabo estos últimos años en nuestro país.

La sede de la Comisión en Bruselas, Bélgica. (EFE)
La sede de la Comisión en Bruselas, Bélgica. (EFE)

La carrera por el Eurogrupo cobra una significación especial no sólo para su aspirante directo, sino también para el presidente del Gobierno en su empeño de refrendar ante la comunidad internacional los logros que han permitido sacar a España de la recesión. Rajoy quiere poner en valor las perspectivas de crecimiento para 2015, que se sitúan bastante por encima del 3%, y para ello necesita acumular todos los triunfos políticos en su mano antes de comparecer ante las urnas el próximo otoño. La posibilidad de situar a Guindos en el trono de la economía europea es, sin duda, un comodín de indudable valía para el jefe del Ejecutivo español.

Si el ministro de Economía sale airoso del envite y, en el mejor de los casos, alcanza su objetivo con la unanimidad tácita de los 19 países que forman parte del Eurogrupo, tendrá todas las prerrogativas para consolidar su posición institucional, dotar el cargo con carácter permanente y seguir en Bruselas al margen de que Rajoy gane o pierda las próximas elecciones generales. La solución definitiva se conocerá en las próximas semanas y lo verdaderamente importante no es tanto si Guindos consigue su objetivo, sino la forma en que lo hace y si, al final, su investidura se produce por aclamación o después de una reñida votación.

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