Los hombres de negro del BCE se instalan en la banca española en busca de agujeros
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Los hombres de negro del BCE se instalan en la banca española en busca de agujeros

Desde hace unas semanas, un equipo de hombres de negro del supervisor europeo están haciendo catas en los balances en busca de carteras con agujeros.

Foto: El ministro de economía español, Luis de Guindos (d), y el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi (i). (EFE)
El ministro de economía español, Luis de Guindos (d), y el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi (i). (EFE)

A pocos días de que los principales bancos españoles presenten los resultados del primer semestre del año, el nerviosismo recorre las cúpulas de las principales entidades financieras. El motivo es el aterrizaje de un equipo de hombres de negro del Banco Central Europeo (BCE)que se ha dedicado a analizar con profundidad el estado real de los balances en busca de agujeros indebidamente provisionados.

Fuentes oficiales de varios de los cinco mayores bancos españoles han confirmado a El Confidencial la presencia en sus oficinas centrales de un amplio batallón de investigadores del nuevo supervisor europeo, un grupo especializado en análisis de riesgos que ha realizado catas en carteras potencialmente sospechosas. El objetivo es llevarse una radiografía exhaustiva de la salud de la banca nacional con la vista puesta en los Asset Quality Review (AQR).

Según reconocen distintas fuentes, las pruebas preliminares de los AQR o examen de la calidad de los activos no han sido aleatorias precisamente. Al contrario, los hombres de negro del BCE han contado con el apoyo de un equipo de inspectores del Banco de España que les habían identificado previamente dónde tenían que poner la lupa. “Sabían dónde estaba el material radioactivo”, indican para poner de manifiesto que el examen no ha sido fortuito.

Más bien todo lo contrario. Lo que han hecho los expertos del supervisor europeo ha sido hacer catas sobre el 5% del balance, en carteras que por el análisis anterior de Oliver Wyman podían haberse deteriorado. “La profundidad del pinchazo ha sido espectacular. Nos han pedido datos muy pormenorizados que hasta nos ha costado aflorar”, subrayan desde uno de los cinco grandes bancos.

El escáner ha sido tan detallado que desde las entidades financieras se temen que habrá alguna sorpresa desagradable cuando se hagan públicos los AQR, el próximo mes de octubre. No obstante, desde los policías del BCE han indicado a los responsables de riesgos de los bancos que, si observan cualquier deficiencia significativa, como la falta de colateral del préstamo, la sobrevaloración de un activo o la mala cobertura de un crédito, se les deberá comunicar de forma inmediata para que al mismo tiempo lo hagan público a los accionistas e inversores a través de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

De esta manera, se quiere evitar cualquier filtración sobre los resultados formales a lo largo del verano, una información muy sensible que podría afectar a las acciones de los bancos cotizados y que les haría muy difícil poder captar fondos en el mercado. De esta metodología ya fueron informados los responsables de comunicación de la banca española, que fueron reunidos hace dos semanas en la sede del BCE en Fráncfort (Alemania) para que supieran cuáles son las pautas a seguir.

Aunque en la cúpula de las principales entidades se comparte la sensación de que los españoles son los bancos que mejor han hecho los deberes de dotaciones porque fueron sobre los que más énfasis se puso la lupa al ser los últimos en reconocer sus pecados, se teme que desde Alemania se quiera ejemplarizar con alguno para desviar la atención sobre los problemas de sus entidades regionales. “Además de la calidad del balance, esto es una batalla de poder político”, aseveran.

En este sentido, tiene muy presente la advertencia de la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés), que en su informe de junio alertó de la frágil salud de la banca al indicar que el 39% de los activos totales del sector tiene una rentabilidad sobre recursos propios (ROE) de menos del 4%. “Este hecho, combinado con el nuevo entorno regulatorio, la modesta perspectiva de crecimiento y un entorno de tipos bajos, presenta un desafío sobre la sostenibilidad de los modelos de negocio de algunos bancos”, concluye el organismo que se está encargando de realizar los AQR.

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