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Margallo reivindica su papel como segundo ‘embajador empresarial’ después del Rey
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Margallo reivindica su papel como segundo ‘embajador empresarial’ después del Rey

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha ganado nuevos puntos en su intento por convertirse, detrás del Rey, en el máximo ‘embajador’ del Gobierno

Foto: El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo. (EFE)
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo. (EFE)

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha ganado nuevos puntos en su intento por convertirse, detrás del Rey, en el máximo ‘embajador’ del Gobierno al servicio de la proyección internacional de las empresas españolas. La reivindicación expresa del jefe de la diplomacia española es asumida por los dos ministros que tienen una relación más directa con los distintos sectores de actividad económica como son la titular de Fomento, Ana Pastor, y el responsable de la política industrial, José Manuel Soria.

La puesta de largo de García-Margallo como ‘agente comercial’ de los intereses corporativos en el exterior ha adquirido plena carta de naturaleza tras la presentación oficial en el Palacio deSanta Cruz del expresidente de la filial de ingeniería de Iberdrola Ramón de Miguel como nuevo embajador español en París. El ministro aprovechó la ocasión para oficiar como anfitrión de un encuentro al que asistieron representantes de distintas compañías con una acusada presencia en el mercado francés.

Directivos de Gas Natural, Abertis, Grupo Antolín, Martinsa, Prosegur, Pikolín y Porcelanosa acudieron a una cita en la que tampoco faltaron los representantes de la CEOE y que contó con la ministra de Fomento, Ana Pastor, como testigo de excepción. García-Margallo significó el afán del Gobierno por dotar a las embajadas de una misión mucho más pegada al terreno que pisan las empresas españolas facilitando la apertura de canales que sirvan verdaderamente para sus relaciones de negocio.

La labor institucional de las legaciones españolas en el extranjero ha estado tradicionalmente reñida con esta función comercial que otros países han manejado de una manera mucho más efectiva a la hora de competir con las empresas de nuestro país. Los complejos de antaño han saltado por los aires ante las exigencias que impone la globalización y también por la necesidad de ampliar mercados en el exterior como objetivo básico para compensar las pérdidas que genera el negocio doméstico.

Méritos a la espera de una carambola

En este marco de actuación, el ministro ha jugado una baza política claramente orientada al mundo económico que se puso de manifiesto inicialmente con el fichaje del antiguo vicepresidente del Círculo de Empresarios, Fernando Eguidazu, como director general de Relaciones Económicas Internacionales. El organigrama del Ministerio de Asuntos Exteriores reafirmó aún mássu protagonismo empresarial con la creación del Alto Comisionado para la Marca España, que desempeña Carlos Espinosa de los Monteros como secretario de Estado bajo dependencia directa de García-Margallo.

El titular de Asuntos Exteriores cuenta con mimbres políticos suficientes para canalizar su vinculación con los sectores industriales y se ha comprometido a organizar reuniones con los primeros espadas de las empresas cada vez que se produzcan movimientos en la alta representación de las embajadas españolas. García-Margallo se ha convertido en el ‘mejor amigo’ de los ejecutivos del Ibex 35 o, por lo menos, el que más ascendente está acumulando dentro del primer nivel de dirección de las grandes sociedades cotizadas.

La posición y el reconocimiento del ministro de Asuntos Exteriores en el mundo económico le han situado en un lugar de privilegio para cubrir la eventual vacante que se produciría si Luis de Guindos obtiene finalmente su nombramiento como presidente del Eurogrupo. La promoción del actual ministro de Economía en Bruselas dependerá de las expectativas que pueda mantener Miguel Arias Cañete para asumir una comisaría de relevancia dentro del nuevo Gobierno comunitario. Todas las opciones están abiertas, aunque no todas parecen compatibles entre sí. Lo que está muy claro es que el ministro de Asuntos Exteriores seguirá haciendo méritos a la espera de que salga la carambola.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha ganado nuevos puntos en su intento por convertirse, detrás del Rey, en el máximo ‘embajador’ del Gobierno al servicio de la proyección internacional de las empresas españolas. La reivindicación expresa del jefe de la diplomacia española es asumida por los dos ministros que tienen una relación más directa con los distintos sectores de actividad económica como son la titular de Fomento, Ana Pastor, y el responsable de la política industrial, José Manuel Soria.

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