acabe o no la obra, cuyo ultimátum vence hoy

Sacyr da por hecho un agujero de cientos de millones en el Canal de Panamá

Termine o no la construcción de las terceras esclusas, la compañía española reconoce que el proyecto se saldará con pérdidas de cientos de millones de euros

Foto: La grúa marina Left Coast Lifter, que atraviesa el Canal de Panamá. (EFE)
La grúa marina Left Coast Lifter, que atraviesa el Canal de Panamá. (EFE)

Sacyr ha exprimido este fin de semanas todas las opciones posibles para evitar que la amenaza lanzada el pasado 31 de diciembre de paralizar las obras del Canal de Panamá se convierta en realidad, con el consiguiente escándalo internacional. Pero, termine o no la construcción de las terceras esclusas, la compañía española reconoce que el proyecto estrella que une el Atlántico y el Pacífico se saldará con pérdidas de cientos de millones de euros.

Así lo han expresado fuentes próximas a Sacyr, cuya alta dirección se reunió la semana pasada en Madrid cuando su presidente, Manuel Manrique, vino a España desde Panamá a dar explicaciones al consejo de administración de la situación en el país centroamericano. El primer ejecutivo de la constructora trasmitió que, pase lo que pase en las negociaciones contrarreloj con la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), la obra acabará con un agujero en las cuentas del grupo.

Fuentes cercanas a Sacyr han admitido que, en el caso de llegar a un acuerdo para acabar los trabajos con unas líneas de financiación adicionales próximas a los 500 millones de dólares, la compañía tendrá que reclamar el gran montante de las modificaciones a un tribunal de arbitraje internacional –previsiblemente el CIADI–, cuya resolución tardará años.

Medios financieros indican que, aunque no es posible precisar las minusvalías que Sacyr tendrá que apuntarse por el proyecto hasta que no se resuelvan los litigios, los números rojos del Grupo Unidos por el Canal (GUPC) pueden acercarse a los 1.000 millones de dólares (738 millones de euros), de los que 500 (370 millones de euros) le corresponderían a Sacyr, al tener el 48% del consorcio. El mercado da por hecho el daño, como demuestra que la cotización de Sacyr ha recuperado el precio al que se movía antes del órdago a Panamá.

Hasta la fecha, GUPC ha reconocido en sus cuentas unas pérdidas de 324 millones de euros, de las que Sacyr se ha anotado 155 millones, según la memoria de 2012. Unos números que tendrían peor pinta de no haber contabilizado como ingresos unas reclamaciones de 489 millones de euros que el tribunal interno del Canal –el DAB– ha rechazado.

Manuel Manrique, presidente de Sacyr. (Reuters)
Manuel Manrique, presidente de Sacyr. (Reuters)
La salud financiera del consorcio, formado también por la italiana Impregilo, la belga Jan de Nul y la panameña Cusa, tiene en su pasivo un crédito de 117,78 millones de dólares solicitado a HSBC, Banesco –el nuevo dueño de Novagalicia– y Caterpillar Crédito. Además, la empresa gestora del Canal ha realizado dos pagos anticipados al GUPC por un total de 780,5 millones de dólares (573,69 millones de euros), de los cuales 600 se corresponden con dos anticipos estipulados en el contrato (“Mobilization Security” y “Plant Security”) y el resto a modificados que sí han sido reconocidos.

Último intento diplomático

Ante el fracaso en las negociaciones con la ACP, Sacyr y sus socios han pedido la mediación de la Comisión Europea (CE) en el conflicto, según ha reconocido el vicepresidente de la CE y responsable de Industria, Antonio Tajani. GUPC hizo esta llamada de urgencia este domingo, justo un día antes de que concluya el últimatum dado al país centroamericano para aportar un máximo de 1.600 millones de dólares (1.200 millones de euros) para cubrir los sobrecostes.

"Lo más urgente", dijo Tajani, es "conseguir tiempo", pues este lunes termina el ultimátum que las empresas dieron so pena de paralizar las obras. "Conozco bien el problema de los sobrecostes de las grandes obras. Es, desgraciadamente, un fenómeno que también ocurre dentro de la UE. Comprendo la posición de las empresas europeas, pero también entiendo bien la posición de las autoridades panameñas", añadió el titular de Industria de la CE.

Tiempo es lo que parece dar el consorcio, que anoche emitió un comunicado en el que asegura que "no tiene por qué realizar mañana (hoy lunes) ningún cambio en el estatus de la obra, ya que el preaviso enviado el día 30 (de diciembre) da derecho al consorcio a suspender las obras en cualquier momento a partir del día 21, sin que en este momento ese escenario este contemplado". Lo cierto es que GUPC ha retirado a 7.000 obreros del tajo, lo que ha supuesto prácticamente la paralización de los trabajos.

Según el vicepresidente italiano de la CE, "una ruptura del diálogo sobre una gran obra, que está además muy avanzada, no interesa a nadie". "Perdería sobre todo Panamá, que ha impulsado una obra clave para su país pero también perderían por supuesto las empresas europeas y el comercio mundial en general", explicó. Tajani dijo a EFE que la prioridad es retrasar los ultimátums establecidos por las partes y luego ver qué se puede hacer, aunque advirtió de que "no será fácil".

Más bien muy difícil porque Jorge Quijano, el máximo responsable de la ACP, ha aireado en los últimos días que las posturas están muy alejadas y que Panamá ya tiene una alternativa para terminar las obras. En el fondo del Atlántico aparece la estadounidense Bechtel, la empresa que quedó segunda en la puja por el proyecto al presupuestarlo en 1.000 millones más que la española.

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