CANDIDATO DE IU

Juan José, el último minero de Boliden que llegó a ser alcalde de Aznalcóllar

La mina saltó a primera página en plena euforia electoral. Ahora, uno de los últimos mineros que trabajó en Boliden ha llegado a la Alcaldía. Y promete legalidad y transparencia

Foto: Juan José Fernández, alcalde electo de Aznalcóllar. (A. Rivera)
Juan José Fernández, alcalde electo de Aznalcóllar. (A. Rivera)

En Aznalcóllar, Juan José Fernández es el hijo de Antonio, “el de la tienda quemá”. Era 1962 y la casa familiar se incendió. Antonio tenía una tienda en los bajos de la vivienda. 500 litros de aceite y una construcción de madera que apenas llevaba levantada dos años. Todo quedó destrozado. Juan José todavía no había nacido. De su padre, fallecido en 2005, heredó la lucha. Ahora este sindicalista de Comisiones Obreras de 47 años, el último minero de Boliden, ha conseguido con las siglas de IU la Alcaldía de Aznalcóllar, la leyenda del pueblo sin mina.

El padre, “el de la tienda quemá”, era guarda en una finca denominada Campillo, “como la de Los santos inocentes”. Uno de sus hermanos (son ocho, él es el sexto) nació en la mitad de la carretera. Antonia, su madre, tendera, venía “de hacer una peonada” en la recolección del algodón. Cuando aún quedaba un kilómetro para llegar a la casa, se puso de parto. Él sufrió la pobreza. “Yo hasta los 16 años no probé un sofá. Y no tuvimos tele hasta los 19 años”.

El incendio del número 28 de la calle Torres vuelve a su cabeza. “Mi madre estaba en cueros. El más chico tenía un año y medio. Lo tiró por la ventana para salvarlo y sólo se partió un brazo. Mi padre, inconsciente por el humo, cogió a otros dos hermanos, cogieron una manta y atravesaron el fuego. Todos se quemaron, pero se salvó toda la familia”. A partir de ese momento cada vez que pasaba algo “malo” en el pueblo la gente buscaba a Antonio, “el de la tienda quemá”. “Mi padre estaba muy agradecido porque Aznalcóllar se movilizó para ayudar a nuestra familia a rehacer su vida, y luego él hizo lo mismo por todos”.

El último minero de Boliden

Vídeo: El alcalde pide que se solucione el conflicto de Aznalcóllar

 

“Mi padre era muy guerrillero y todo el mundo lo respetaba. Yo intento ser como él. Era tolerante y demócrata. Siempre tuvo la casa abierta. Era comunista, hacía reuniones clandestinas, pero hablaba con la gente de Franco y yo me he hecho fotos con el PP y el PSOE. Alguien puede considerar que yo soy su enemigo, pero yo no quiero tener enemigos. Para mí lo más importante es que sean buenas personas”.

“Yo no defiendo los intereses de los canadienses”

Lo cuenta el día después de conseguir mayoría absoluta (el 63% de los votos, por 1.100 votos de diferencia frente al PSOE), que a su juicio impulsó una guerra sucia contra él. Tras tres décadas de poder socialista, IU consiguió la Alcaldía en 2011. “Juan Ramón Losada, el candidato del PSOE, decía que yo defendía los intereses de los canadienses, pero es mentira”. ¿Quiénes son los canadienses? Emerita Resources, sociedad de Forbes Manhattan, la multinacional que perdió el concurso de reapertura de la mina de Aznalcóllar, demandó judicialmente a Magtel y Grupo México, provocando la paralización de la adjudicación por parte de la Junta de Andalucía. Losada no quiso hablar con El Confidencial. “No tengo nada que decir”, se excusó. El candidato socialista anunció en un vídeo que el concurso de la mina seguía adelante e incluso dio el nombre y los 95 millones de capital social.

Vista aérea de las minas de Aznalcóllar.
Vista aérea de las minas de Aznalcóllar.

Juan José, técnico especialista en construcciones metálicas (cuenta con el grado superior en FP2), quiere “morir siendo minero”. Trabajaba en el mantenimiento mecánico de la explotación. Llegó a cobrar 24.000 euros brutos al año. Intentará compaginar la mina y la Alcaldía. No sabe cuál sería su sueldo como alcalde. Agapito, el primer edil saliente, no cobraba nada porque estaba jubilado. “Sólo con la mina no es suficiente: ahora tengo la capacidad de un político para hacer cosas. Yo no me escondo”. Y ya tiene una misión: sentar a las dos empresas aspirantes “delante de todo el pueblo y de los medios de comunicación” a que expliquen qué quieren hacer con Aznalcóllar, con el pueblo y con su mina. “Quiero una reunión lo más pronto posible y se la voy a pedir al consejero y a Susana Díaz”.

Lleva 14 años en esta batalla y sabe lo que es pasar dos huelgas de hambre: una de 12 días y otra de 33 en la catedral de Sevilla, además de más de 114 días de acampada en las puertas del Parlamento de Andalucía. Por eso tiene tocado el estómago y el hígado. “Mi familia ha sufrido mucho. Se reían de mí, que si era un cafre, que era una locura, que si quería protagonismo… Sufrí amenazas e insultos en foros de internet. Yo siempre digo lo de Sancho: ladran, luego cabalgamos. En la campaña he repetido: ‘Caminemos y no insultemos'”.

“La gente no tiene dinero para comer”

En el pueblo, de 6.300 habitantes, situado a 36 kilómetros de Sevilla capital, le ven, asegura sobre él mismo, “como un referente, el padre y líder”. “Me presenté a alcalde porque me lo han pedido”. Su intención es enseñar a que su equipo de siete concejales sea capaz de gobernar el pueblo “cuatro años”. “He cogido a gente muy preparada: tengo un arquitecto, un biólogo, un empresario…”.

Su despacho es un hervidero de gente. Le piden algún trabajillo, un curso de carrilero, que le enseñen cómo elaborar un currículo

Su despacho de Comisiones Obreras, en la avenida de Andalucía de Aznalcóllar, es un hervidero de gente. Le piden algún trabajillo, un curso de carrilero para la mina, a que le enseñen cómo elaborar un currículo y recibe a exmineros amigos como Rafael Gallardo, de 53 años. “Yo quiero una mina limpia y sostenible. Y que abra ya, que empiecen con los sondeos, vallen el recinto”. Ahora apenas hay guardas. El abandono es total. Se llevan las vallas para venderlas. “La gente no tiene dinero para comer. Tenemos 2.000 parados y mucha gente pasando hambre. En este pueblo no tenemos nada: sólo la mina”.

Y le pide a la juez que instruye el caso de la adjudicación que si es necesario duerma menos horas de las que debe dormir, “que almuerce en media hora en vez de en dos" y “que no dilate la decisión. Mi pueblo se está muriendo…”, remata el hijo de Antonio, el de “la tienda quemá”. Y finaliza: “A mí me van a escuchar. Aznalcóllar va a estar en el candelero todos los días”.

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