EL FUTURO DE LA IZQUIERDA

Garzón ancla a IU en la izquierda rupturista y socialista frente a la división en Podemos

El coordinador elabora el plan de acción de la federación para este curso, en el que define la mutación hacia una nueva marca. Sintoniza con el alma dura de Iglesias y no con la de Errejón

Foto: Alberto Garzón, el pasado 5 de junio en la clausura de la XI Asamblea Federal de IU, en la que fue proclamado nuevo coordinador. (EFE)
Alberto Garzón, el pasado 5 de junio en la clausura de la XI Asamblea Federal de IU, en la que fue proclamado nuevo coordinador. (EFE)

Desde antes de que Alberto Garzón tomara las riendas de Izquierda Unida, el pasado junio, ya tenía en mente qué quería hacer con la federación: transformarla, convertirla en un nuevo "movimiento político y social", un "nuevo sujeto político", una nueva marca en la que primase la calle a las instituciones, con un proyecto político definido y nada ambiguo. Ahora enciende el motor, pone en marcha esa mutación de IU para redefinirla como un espacio de izquierda "rupturista" y "socialista" sin complejos, y sin atender a las "disputas orgánicas". El coordinador quiere, por tanto, anclar su formación a un territorio claro frente a la lucha que se vive en Podemos entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Garzón siempre se ha sentido más próximo al primero, por su discurso más nítido y radical que el de su número dos, más moderado en las formas y con vocación más transversal. 

La asamblea político y social (APS), el máximo órgano de poder de la federación, discutirá este sábado el borrador del 'Plan de acción de IU 2016-2017', un documento de 14 páginas y al que ha tenido acceso El Confidencial [aquí en PDF]. El texto contiene el esquema de trabajo de cada una de las grandes áreas de la dirección y está prologado por un escrito del propio coordinador, en el que sintetiza la hoja de ruta a seguir. No hay menciones explícitas a Podemos, pero sí se pueden entrever alusiones indirectas. Así, subraya que "en la construcción de un nuevo movimiento político y social lo relevante es el proyecto político que se busca desplegar, no tanto la suma cuantitativa de actores que lo conforman". Ese proyecto actuaría de pegamento entre las distintas fuerzas que están llamadas a participar en la creación de esa nueva marca, aún sin nombre ni cuerpo definido, porque solo es el comienzo del camino.

Garzón inserta a continuación esta advertencia clara: "De ahí que para nosotros no sean relevantes las disputas orgánicas en el seno de los partidos y movimientos aliados, sino más bien el proyecto político que, en su conjunto, cada organización aliada defiende. Ese es el punto clave en el que nosotros debemos centrar la atención". El coordinador, no obstante, precisa que eso no significa que no preocupen "aquellas derivas en la izquierda que fetichizan los discursos hasta desconectarlos de cualquier base material o aquellas otras que tienden a refugiarse en la marginalidad autorreferencial de la liturgia y la autocomplacencia". Pero ambas derivas "no pueden desviar" la atención de IU de lo "importante", que es el proyecto político. Es inevitable ligar este aviso a la pelea desatada en el seno de la formación morada, ya a cara descubierta, entre pablistas y errejonistas. Garzón siente mayor sintonía con los primeros (y con los anticapitalistas), y de hecho siempre ha reconocido su amistad con el líder de Podemos.

[Consulta aquí en PDF el plan de acción de IU 2016-2017]

No es que el documento que se presentará y aprobará este sábado tome partido dentro de la guerra de la fuerza emergente, sino que sus palabras conectan con el alma dura que encarna Iglesias. "Este texto no es para posicionarnos, porque realmente no nos hemos movido nunca de donde estamos. Cosa distinta es que estemos más cerca de Pablo que de Íñigo", reconocen desde el círculo del coordinador. 

Para nosotros no son relevantes las disputas orgánicas en los partidos y movimientos aliados, sino más bien el proyecto político

El coordinador recuerda por qué es importante la construcción de un nuevo movimiento político y social que sea más amplio y diferente de la actual IU. Argumenta que tras numerosas convocatorias electorales se sigue viendo cómo pese al notable avance institucional España sigue "bajo el dominio de las políticas neoliberales y del marco del régimen de 1978". De modo que la misión de IU es construir "una alternativa socialista" que solo será "posible" si pone en marcha un plan estratégico y de acción que concuerde con los diagnósticos y objetivos fijados. Y eso pasa incluso por cambiar las formas en la organización: IU quiere cancelar su imagen de partido político "clásico" y con funcionamiento "burocrático", porque la estructura interna, apunta, también tiene que ver con "el contenido de la actividad política". 

Más calle y menos parlamento

Si, frente a lo que creía el PCE en la Transición, el actual orden institucional "no es la plataforma desde la que construir el socialismo", entonces "solo cabe la ruptura democrática, es decir, la impugnación del sistema político al mismo tiempo que la impugnación del sistema económico", indica el texto. Así, la actividad en las instituciones no debe ser un fin en sí mismo, "como hasta ahora", sino que ha de convertirse en un "instrumento más para extender la conciencia de clase". Ello implica que IU utilice su presencia en los parlamentos y ayuntamientos "como voz de denuncia de los propios límites del sistema actual, y como altavoz de la opresión y explotación a la que el sistema económico en su conjunto sume a la clase trabajadora". 

Íñigo Errejón, Pablo Iglesias y Alberto Garzón, el pasado 30 de agosto en el Congreso. (EFE)
Íñigo Errejón, Pablo Iglesias y Alberto Garzón, el pasado 30 de agosto en el Congreso. (EFE)

También denuncia cómo IU ha pecado de no ejercer, por parte de sus dirigentes, la rendición de cuentas ante la militancia, justo porque se contagió del "parlamentarismo" y lo trasladó al seno de la federación, repartiendo el poder por cuotas. Algo que él mismo ya criticó ante sus cuadros en julio

El líder quiere "resignificar la marca de IU" para ligarla al "imaginario rupturista, evitando la asociación con el régimen", y ligar la federación al conflicto social

En consecuencia, además de "iniciar métodos y prácticas nuevas", IU está decidida a "contribuir a construir un nuevo movimiento político y social", porque entiende que España "requiere un nuevo proyecto, nacido de la ideología socialista", la heredada de Marx, no la arquitectura socialdemócrata. Tal proyecto, aduce Garzón, solo podrá poner en marcha una organización caracterizada por la radicalidad democrática y por su capacidad de ser conflicto social". Es decir, que la militancia ha de estar "presente, y de hecho ser, el conflicto, pero no para captar votos, sino para explicar las causas reales y científicas del conflicto mismo". La retórica del documento remite al marxismo clásico, aunque se insiste en que debe atraer a las "clases populares" —expresión fetiche del coordinador— con un "lenguaje sencillo y asequible". 

Alberto Garzón, junto a la nueva dirección, en el cierre de la XI Asamblea Federal de IU, el pasado 5 de junio. (EFE)
Alberto Garzón, junto a la nueva dirección, en el cierre de la XI Asamblea Federal de IU, el pasado 5 de junio. (EFE)

¿Qué objetivos se marca IU para este curso 2016-2017? El capital, el estratégico, es esa construcción de un nuevo movimiento político y social "que vaya más allá de la actual IU" y que sea un sujeto social "histórico para la ruptura", un movimiento "anticapitalista, ecologista y feminista". Además, se quiere vincular esa organización a los conflictos sociales y laborales, "resignificar la marca de IU" para ligarla al "imaginario rupturista, evitando la asociación con el régimen", formar cuadros, fortlaecer la presencia institucional y establecer relaciones internacionales con otros sujetos políticos. Garzón también ratifica su apuesta por la unidad popular, que ensayó en las generales de 20-D y se tradujo en la coalición con Podemos en las del 26-J. Esa convergencia "no es una consigna electoral ni tampoco la suma de determinadas organizaciones que se presentan a las elecciones, sino una estrategia para la acumulación de fuerzas con la finalidad de constituir un sujeto democático para la ruptura democrática y el socialismo". 

Este plan de trabajo finalizaría en el verano de 2017, aunque podría "ralentizarse", admiten en la dirección, si finalmente hay terceras elecciones, porque entonces toda la atención se volcará en la campaña. Pero la estrategia de creación de esa nueva marca se desplegará en dos años, hasta 2018. El momento culmen puede ser una asamblea de refundación. Pero ese horizonte aún no está definido. 

Garzón sigue convaleciente pero retomará su agenda pronto aunque de forma "limitada"

Alberto Garzón lleva fuera de combate desde hace dos semanas. No pudo acudir a la reunión de la coordinadora federal del pasado 10 de septiembre por fiebre. 48 horas después, el 12, ingresó en un hospital público, y al día siguiente recibió el alta, aunque los médicos le prescribieron reposo total. 

Este sábado, tampoco podrá asistir a la reunión de la asamblea político y social (APS), según confirmaron fuentes de su entorno. El dirigente ya se encuentra "mejor" y ha podido coordinar el plan de acción, pero permanece "convaleciente".

Garzón se reincorporará "en los próximos días" a su actividad pública, pero lo hará "con una agenda limitada hasta que se tenga pleno conocimiento del resultado de las pruebas médicas, que se prolongarán unas semanas". Por ahora, se desconoce "la causa que ha provocado" la situación y, "aunque no se descarta ninguna hipótesis, todo apunta a una posible enfermedad inflamatoria intestinal", según indicaban en su entorno directo. 

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