Rajoy, pendiente de la posible irrupción de díaz

La crisis en el PSOE congela en el PP el debate sobre su próximo congreso y candidato

Rajoy tiene el respaldo expreso de todo su comité ejecutivo (barones incluidos) para que intente la reelección como presidente del Gobierno, pero un congreso pendiente si hay nuevas elecciones

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (Reuters)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (Reuters)

La dirección del Partido Popular asiste a la crisis abierta en el PSOE como un factor añadido de incertidumbre que le puede afectar de rebote pese a la aparente tranquilidad interna con que digiere los resultados del 20-D. Los populares, como los socialistas, tienen pendiente un congreso nacional para principios de este año. La diferencia entre unos y otros es que Mariano Rajoy tiene el respaldo expreso de todo el comité ejecutivo (barones incluidos) para que intente la reelección como presidente del Gobierno. La coincidencia es que si se repiten las elecciones, también se puede abrir el debate sobre la continuidad del jefe, al menos en el caso de que Susana Díaz releve a Pedro Sánchez al frente del PSOE.

El presidente del Gobierno en funciones se ha ido a pasar el fin de año a Doñana sin que nadie en el partido ose abrir debate interno alguno sobre el anuncio que hizo por si hay nuevas elecciones en primavera. "Yo quiero ser el candidato, tengo todos los apoyo,s como se vio en el comité ejecutivo, pero ahora no es lo que importa", comentó para marcar diferencias con la situación de Pedro Sánchez. No confirmó, sin embargo, si habría congreso nacional para 'renovar' esa responsabilidad. En el PP el puesto de presidente conlleva ser cabeza de cartel en las generales.

Esa gran asamblea de los populares debía haberse celebrado en 2015, pero los distintos procesos electorales obligaron a postergarla. En la dirección contaban con convocarla para febrero, una vez que se supiera si Rajoy seguía en el poder o pasaba a la oposición. Con los resultados del 20-D, los primeros de la historia electoral española que no aclaran quién gobernará, lo previsible es que para febrero el presidente del Gobierno siga en funciones y, en el mejor de los casos para sus intereses, negociando su investidura.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)
El líder del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)

En el PP, todo debate interno estaba pendiente de confirmar que Rajoy siguiera en La Moncloa, lo que equivalía a continuidad asegurada en la organización, más marianismo, aunque con un nuevo equipo de presidente para abajo. Y en el caso de quedarse fuera del poder, se suponía llegada la hora de la renovación completa. Hasta ahora, y después de que José María Aznar pidiera que el próximo congreso nacional sea "abierto", ningún dirigente popular se ha vuelto a referir a la cuestión. Quieren creer que el jefe del Ejecutivo tiene bazas y capacidad de diálogo suficientes como para lograr un segundo mandato, pese a la tozudez de las cifras (123 escaños) y el 'no' rotundo del PSOE a negociar un entendimiento 'de Estado'.

Rajoy, su equipo en La Moncloa y la dirección del partido transmiten la idea de que hay margen y tiempo para conseguir que los socialistas recapaciten, aunque sea en el último minuto y en la quinta votación, para abstenerse al final con tal de evitar unos nuevos comicios. Entre los diputados del Grupo Popular, sin embargo, reina el pesimismo. Descartan que el PSOE se avenga a cualquier entendimiento con el PP, tampoco creen que Pablo Iglesias vaya a ayudar a Sánchez cuando el jefe de Podemos puede sustituirle como primer referente de la izquierda y plantarse en los 115 escaños en cinco meses. Ni siquiera entienden cómo puede arrancar la legislatura sin un pacto previo con los socialistas que parece imposible.

Con el foco informativo puesto en la crisis interna del PSOE, donde se confirma que buena parte de la formación da por amortizado a Sánchez como candidato, la dirección cierra filas con el secretario general para seguir en sus puestos y tampoco se aclara si Susana Díaz dará el paso para ponerse al frente del partido, en el PP no quieren ni oír hablar de su propio congreso. 

Si el actual secretario general socialista acaba de quemarse en la operación de buscar el apoyo de Podemos, IU, ERC o lo que queda de CiU para salir investido, y la presidenta de la Junta de Andalucía es la próxima candidata de los socialistas, el cambio en la competencia invitará al PP a replantearse su oferta. Es una variable que desbarata el guion de campaña de los populares si Díaz, mujer y joven, recupera además el discurso nacional y más moderado de los socialistas frente al populismo izquierdista.

 

 

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