LA PRIMERA PRUEBA DE FUEGO

Las claves de la pelea por la Mesa del Congreso que augura el caos de la legislatura

Los primeros objetivos y tanteos para pactar la composición del órgano de gobierno de la Cámara Baja anuncian el caos con que empezará la legislatura, con pactos cruzados a cuatro bandas

Foto: Escaño (i) del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Congreso de los Diputados tras la última sesión de control al Ejecutivo. (EFE)
Escaño (i) del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Congreso de los Diputados tras la última sesión de control al Ejecutivo. (EFE)

Los primeros objetivos y tanteos para pactar la composición de la Mesa del Congreso anuncian el caos con que empezará la legislatura, con pactos cruzados a cuatro bandas que escapan al viejo esquema PP-PSOE y sus aliados de temporada, compromisos previos para admitir 'subgrupos' para Podemos y hasta con la Mesa del Senado en juego de rebote. Mariano Rajoy quiere quedar bien con todos, sobre todo con el PSOE, pero reclama que se cumpla la tradición de que la Presidencia de la Cámara Baja corresponda al partido más votado aunque esta vez solo tenga 123 diputados. Pedro Sánchez también lo pide con sus 90 parlamentarios.

Los portavoces de los grupos popular y socialista salientes, Rafael Hernando y Antonio Hernando, mantuvieron este martes una primera "toma de contacto" en la que coincidieron en que el órgano de gobierno del Congreso debe recoger la pluralidad de la nueva Cámara, pero no entraron en el reparto concreto de puestos. Esta vez no depende solo de ellos dos, aunque si se pusieran de acuerdo, podrían repartirse de entrada la presidencia y la mayoría de los otros ocho cargos: cuatro vicepresidencias y cuatro secretarías. Podemos y Ciudadanos tienen que entrar en el reparto. Las claves para las negociaciones a cuatro bandas que empezarán la próxima semana y enunciarán cualquier pacto de gobernabilidad posterior son las siguientes:

La presidencia se juega a doble vuelta

Sánchez avanzó que aspira a sentar a uno de sus diputados en la presidencia del Congreso pese a contar con solo 90 diputados. Mariano Rajoy contaba con incluir en la negociación con el PSOE la composición de la Mesa de la Cámara, pero el rechazo previo de Sánchez a cualquier entendimiento le ha llevado a reclamar de entrada que se cumpla la tradición de que el presidente de las Cortes sea del partido más votado en las elecciones, como ha ocurrido desde 1977. Si en la primera votación registrada en la Cámara nadie alcanza la mayoría absoluta, se celebra a continuación una segunda entre los dos candidatos con más apoyos. En esa circunstancia, Sánchez cuenta con que su aspirante se imponga al reunir a toda la oposición frente al aspirante del PP.

El PSOE aspira a presidir el Congreso. Sánchez cuenta con que su aspirante se imponga al reunir a toda la oposición frente al candidato del PP

Las votaciones de los vicepresidentes y secretarios se hacen a continuación y salen elegidos los cuatro más votados en cada caso. Cada grupo tiene que medir bien cómo distribuye sus apoyos y repartirlos según se establezca en los pactos previos, si es que los hay. Por primera vez desde 1977, el nuevo presidente no tendrá garantizada la mayoría en la Mesa.

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, el pasado 22 de diciembre durante su reunión en La Moncloa. (Reuters)
Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, el pasado 22 de diciembre durante su reunión en La Moncloa. (Reuters)

 

Antonio Hernando, el portavoz socialista en la Cámara Baja, es el interlocutor elegido por Sánchez. Hasta el momento, Ferraz ha dado pocas pistas. No revela quién es su candidato a la presidencia y solo da algunas pautas generales: que el acuerdo sea "lo más amplio posible" y que la Mesa tenga "pluralidad y estabilidad". Con Alberto Garzón, con quien también se reunió este martes, también se comprometió a estudiar la posibilidad de que disponga de grupo parlamentario, pese a que IU-Unidad Popular solo logró dos diputados el 20-D. Hernando se verá la próxima semana con Podemos y Ciudadanos.  

Podemos exige grupo propio para las confluencias

“Nosotros defendemos que en el Parlamento haya grupo valenciano, catalán y gallego”, explica Pablo Iglesias en referencia a las candidaturas territoriales de Podemos. Una prioridad que el líder de la formación emergente trasladó al presidente en funciones, Mariano Rajoy, en el encuentro que mantuvieron el pasado lunes en Moncloa. Esta reivindicación estará sobre la mesa en las negociaciones con el resto de partidos porque, según el secretario general, parece “de justicia y es bueno para el país”. Rajoy no concretó a Iglesias, durante la reunión entre ambos, cuál sería su posición. Más claro ha sido esta mañana tras el Consejo de Ministros, al reivindicar la presidencia del Congreso para el PP.

Podemos daría su apoyo al PSOE para hacerse con el control de la Mesa si satisface su demanda de que tengan grupo sus aliados territoriales

En los acuerdos políticos que Podemos firmó con el resto de fuerzas integradas en las candidaturas territoriales (En Comú Podem, En Marea y Compromís-Podem) figura esta condición que ahora reclama Iglesias. Los responsables políticos de estas candidaturas territoriales mantendrán encuentros bilaterales, a varias bandas, con Iglesias y su equipo más cercano la próxima semana. La conformación de la Mesa será uno de los temas a debatir y consensuar, siempre con esta máxima, además del funcionamiento de los hipotéticos grupos parlamentarios, protocolos de relación, estrategia e, incluso, la decisión sobre el voto en la investidura.

En Podemos todavía no está cerrado quién será el interlocutor con el resto de grupos, aunque probablemente se encarguen de negociar el secretario de Política, Íñigo Errejón, o Rafa Mayoral, que ya representó al partido en la comisión de seguimiento del pacto antiyihadista. La máxima de Podemos en las negociaciones será pues que los miembros que compongan la Mesa faciliten la creación de grupos parlamentarios propios para las confluencias, por lo que darían su apoyo al PSOE para hacerse con el control de la Mesa si satisface esta demanda. Fuentes socialistas, a este respecto, señalan que "no hay nada discutido y decidido", aunque tampoco existe un criterio en contra. En la dirección del grupo sostienen, no obstante, que la negociación del órgano de gobierno de la Cámara Baja "camina por separado" al eventual diálogo sobre la investidura del presidente del Gobierno, a la que no renuncian, aunque según aprobó el comité federal del PSOE, para ello Podemos tendría que renunciar al derecho de autodeterminación en Cataluña

Pablo Iglesias saluda al presidente del Congreso, Jesús Posada, el pasado 6 de diciembre. (EFE)
Pablo Iglesias saluda al presidente del Congreso, Jesús Posada, el pasado 6 de diciembre. (EFE)

 

Nada se ha decidido aún sobre la organización y funcionamiento del grupo en el Senado, donde Podemos contará con 15 escaños y las confluencias con 10, sumados los representantes por asignación autonómica. En la Cámara Alta están abiertas todas las puertas y no se descarta la opción de que los senadores territoriales reclamen un grupo propio, visibilizando así los intereses plurinacionales, al margen del resto de senadores de la formación. Una reivindicación con un encaje más complicado, puesto que en el Senado el visto bueno a esta demanda estará en manos del PP, que dispone de mayoría absoluta.  

La pelota, en el tejado de Ciudadanos

El hipotético acuerdo entre Podemos y PSOE no bastaría con los votos del resto de fuerzas de izquierda (ERC e IU), a no ser que se sumasen los nacionalistas conservadores. La pelota podría estar así en el tejado de la formación de Albert Rivera, quien se inclina por que el presidente de la Mesa no pertenezca al partido del Gobierno. Una postura más confusa que ambigua, debido a que el máximo órgano de poder de la Cámara se constituye antes de la formación del Gobierno. Sin embargo, la intención de Ciudadanos de facilitar la investidura de Rajoy con su abstención pone de relieve que rechazan a un presidente de la Mesa popular. Ayer mismo, el líder de la formación naranja anunciaba en su cuenta de Twitter: “El presidente del Congreso debería tener perfil estadista y no ser del mismo partido que el futuro presidente del Gobierno. Nuevos tiempos”.

 

La formación de Rivera aspira a dos de los nueve puestos en juego, una vicepresidencia y una secretaría, pero pone en duda las intenciones de Podemos para conformar hasta cuatro grupos diferentes en el Congreso.  

El PP se guarda la baza del Senado con su mayoría

El Partido Popular tiene una mayoría absoluta en el Senado que le garantiza de entrada la presidencia y tres de los otros seis puestos, entre vicepresidentes y secretarios. La capacidad de veto para reformas constitucionales más el retraso para proyectos de ley de contrarreforma que pueda impulsar la izquierda en el Congreso darán a la Cámara Alta en esta legislatura un peso sin precedentes. El PP no renunciará a la plasmación de su mayoría en la Mesa, pero el reparto de los demás puestos puede entrar en la negociación global sobre las Cortes. 

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