CITA CLAVE EN EL COMITÉ FEDERAL

Sánchez asume el guión: no hablará con Podemos si no renuncia al referéndum

El secretario general reitera que no pactará con aquellos que quieran romper España, hace algo más de autocrítica y no habla del congreso federal. Pero los barones quieren que se celebre "cuando toca"

Foto: Pedro Sánchez, antes de comenzar su discurso ante el Comité Federal de este 28 de diciembre. (EFE)
Pedro Sánchez, antes de comenzar su discurso ante el Comité Federal de este 28 de diciembre. (EFE)

Guión previsible. Pedro Sánchez ya tenía la hoja de ruta marcada sobre cómo debe actuar el partido a la hora del diálogo con otras fuerzas políticas. La tenía escrita desde las 23 horas de este domingo [aquí en PDF], cuando él y los barones llegaron a una resolución única en la que se dejaba bien claro que el PSOE no iniciará el diálogo con Podemos en tanto no renuncie al referéndum de autodeterminación para Cataluña. El secretario general asumió ese discurso en su intervención, hoy lunes, ante el Comité Federal, el máximo órgano de poder de su partido. Una cita marcada no sólo por las líneas de actuación acerca del entendimiento con otras formaciones, que los líderes autonómicos consideran embridada, sino por el debate sobre su propia cabeza. Él no habló de un próximo congreso federal. Pero los principales barones, empezando por la andaluza Susana Díaz, sí lo hicieron a la entrada, y dejaron claro que ha de celebrarse "cuando toca", y no avanzada la primavera, como pretendía el secretario general. La polémica siguió dentro pero no se cerró, así que ese debate queda pendiente de resolución hasta un próximo Comité Federal.

Sánchez compareció este lunes ante sus compañeros en un ambiente de patente hostilidad interna y de rostros serios. También el suyo, con muestras de cansancio. El secretario general comenzó su alocución, en abierto [aquí en PDF], por el primer punto que querían los responsables autonómicos: la autocrítica. Y asumió "toda la responsabilidad", y "en primera persona", de no haber logrado ganar en las generales del 20-D, cuando el PSOE se hundió y cosechó los peores resultados de su historia, con 90 escaños y un 22,01% de los votos. Aunque luego intentó poner paños calientes, al recordar que los ciclos políticos "no son de cuatro años" en España y la credibilidad perdida no se recupera en un mandato, como le ocurrió a su partido en 1996 y al PP en 2004, cuando fueron desalojados de La Moncloa. En todo momento recordó que el PSOE ha aguantado como segunda fuerza, sigue siendo "la alternativa" al PP, se ha enfrentado a cuatro procesos electorales consecutivos y ha recuperado el poder en gobiernos municipales y autonómicos, de forma que son "buenos cimientos para devolver al PSOE al protagonismo". Además, como hizo durante la campaña, denunció la "evidente coalición de intereses contra el Partido Socialista". "Bajo el argumento del fin del bipartidismo, lo que se trataba de alumbrar era un sistema monopartidista, esto es, una derecha con capacidad de gobernar mientras la izquierda se fragmenta, tratando de debilitar al PSOE".

Los principales barones quieren que el cónclave que discuta el liderazgo de Sánchez se celebre hacia marzo, cuatro años después del anterior

Segundo punto caliente: la política de pactos. Los barones querían que quedase muy claro que Sánchez no podía sentarse a negociar si antes Podemos no renuncia al referéndum de Cataluña. Él lo verbalizó con rotundidad, y en varias ocasiones, este lunes, aunque en Ferraz siempre habían argumentado que esa había sido la posición de la dirección federal desde el primer minuto, y que no ha producido ninguna cesión. En suma, que lo que estaba en juego no era una discrepancia de fondo con los barones, sino una "lucha por el poder" para desgastarlo e intentar tumbarle como secretario general.

Sánchez asume el guión: no hablará con Podemos si no renuncia al referéndum

Y esa lucha por el poder sigue latente. A la entrada, barones como Susana Díaz (Andalucía), Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha) y Ximo Puig (Valencia) ya dejaron claro que el congreso federal ha de celebrarse "cuando toca". O sea, a finales de febrero o principios de marzo, cuatro años después del anterior, el de Sevilla, en el que se impuso Alfredo Pérez Rubalcaba frente a Carme Chacón. Y en lo mismo abundó, a puerta cerrada, el presidente del Principado de Asturias, Javier Fernández. La alianza de los principales secretarios territoriales es un hecho, y de ahí que no fuera casual que Díaz y Fernández abandonaran anoche la sede de Ferraz del brazo. La fecha orientativa que se barajaba para el cónclave es la del 9 de marzo, de forma que para cumplir los estatutos el Comité Federal habría de convocarlo con 60 días de antelación, el 9 de enero. Este debate centró la reunión de este lunes, donde tras la intervención de Sánchez pidieron la palabra 49 dirigentes, aunque no todos hablaron al final.

[Lee la resolución política del Comité Federal en PDF]

Aplauso en el 'no' a Rajoy y al PP

Sánchez explicitó que a Mariano Rajoy, y al PP como primera fuerza, le corresponde formar gobierno, y si lo consigue, el PSOE enarbolará una "oposición exigente y leal", capaz de llegar a acuerdos con el Ejecutivo "en asuntos de Estado". Los populares, subrayó, no contarán bajo ningún concepto con el apoyo o la abstención de los socialistas, que votarán "en contra" hasta el final. Y ahí, en la parte en la que hay un mayor acuerdo interno, fue donde el líder cosechó su primer aplauso del Comité Federal. El segundo, al final. Ya está.

Susana Díaz y Javier Fernández, este lunes durante el Comité Federal del PSOE. (EFE)
Susana Díaz y Javier Fernández, este lunes durante el Comité Federal del PSOE. (EFE)

Si Rajoy fracasa, señaló, el PSOE asumirá "su legítima responsabilidad" de "convocar a todas las fuerzas políticas y sociales" en la "apasionante tarea" de abordar las reformas estructurales que necesita España. "Si llega ese momento, lo haríamos con una condición previa", la renuncia a "cualquier planteamiento" de la ruptura entre españoles. El PSOE estará "a la altura de sus responsabilidades" y "primará el interés general", pues ha sido "la constante histórica" del partido. Sánchez, no obstante, insistió en muchas ocasiones que va a intentar formar gobierno en caso de que Rajoy naufrague, porque los socialistas están "preparados para liderar un nuevo tiempo", y "tender la mano a izquierda y derecha", a "los nuevos y los clásicos". Eso sí, con una cautela fundamental, y que han repetido los barones hasta la saciedad: "No gobernaremos a cualquier precio". Coletilla que reiteró en varias ocasiones ante sus compañeros.

El líder de los socialistas insiste en que no gobernará a cualquier precio, que no aceptará el derecho a decidir y que todo diálogo se hará “con luz y taquígrafos“

En caso de que llegue el momento de que le corresponda al PSOE buscar una mayoría alternativa, lo hará "con luz y taquígrafos", teniendo como objetivo alcanzar un "acuerdo progresista". Y de nuevo: "No dialogaremos sobre cuestiones como la integridad territorial de España. La crisis de convivencia en Cataluña sólo se resolverá con un nuevo acuerdo, que es la reforma constitucional federal". No al derecho a decidir y sí "al derecho a decidir de todos los españoles todos juntos". Insistió en que la "unidad de España" no puede estar sobre la mesa. Tampoco el derecho de autodeterminación. "No cedimos nunca. Y no lo haremos porque nos los proponga un tercero. Creemos en nuestro país", proclamó.

[Lee aquí la intervención de Pedro Sánchez en PDF]

Ellos tuvieron manos libres

El secretario general hizo hincapié en que pese a la "complejidad" del panorama que dejó el 20-D, hay algunos mensajes "claros", como la pulsión de "cambio y diálogo". Pero no de cualquier modo. Los españoles, indicó, quieren "abrir ventanas", "una política nueva y limpia", "políticos que no les mientan", un "cambio que cohesione todo lo que la derecha ha fracturado". Interpretó que la izquierda que prefieren es la de la "igualdad", y el PSOE se erige, por tanto, como el partido "más transversal y dialogante". En esa "nueva política" no caben las "imposiciones", sino construir un "catálogo" de cuestiones que acercan a los partidos. "No a los cordones sanitarios, ni las líneas rojas, ni las trincheras, ni atalayas". "Lo más dañino es el bloqueo político", y el PSOE se empleará en "buscar puentes" que unan y no muros que separen, y en ello se dejará "el piel". El mensaje es, por tanto: "Dialoguen ustedes, dialoguen y dialoguen. Pues dialoguemos para convocar a la enorme y apasionante tarea de renovar España".

Un instante del Comité Federal de este 28 de diciembre. (EFE)
Un instante del Comité Federal de este 28 de diciembre. (EFE)

Sánchez prometió que su partido estará "a la altura de la lección democrática que han dado los ciudadanos". "No vamos a caer en la resignación ni en el maximalismo, no vamos a ser cobardes ni extravagantes. De este reto obtenemos la fuerza para dar a nuestro país el impulso de regeneración política y cohesión social que necesita, el impulso de modernización y de progreso que nos llevará de nuevo a escribir un capítulo memorable de la historia de España".

Los poderes económicos intentaron condicionar y someter al PSOE, y no lo lograron. De ahí los ataques de la derecha. Hoy somos más fuertes

También deslizó un mensaje indirecto a los barones. Ellos han querido atar en corto a Sánchez, y él les dijo que les dio libertad para pactar tras las autonómicas y municipales del 24 de mayo: todos los que dirigen instituciones, dijo, contaron "con la confianza" de la dirección federal, "que siempre supo" que dialogarían en función del "interés general". "Gracias por iniciar el camino". "Quisiera saber de vuestra experiencia de gobierno, y de vuestra colaboración con otras formaciones políticas tanto a izquierda como a derecha", porque será "de utilidad". Una acometida nada fortuita ni lanzada a beneficio de inventario.

El discurso de Sánchez dejó una confesión algo inédita: no sólo la queja por el "todos contra Pedro" que presidió la campaña del 20-D, sino también la denuncia de la presión de agentes externos y no políticos: "Los poderes económicos intentaron condicionar y hasta someter al PSOE, y no lo lograron -dijo, sin concretar quiénes-. Yo, personalmente, pasé el Rubicón frente a sus pretensiones cuando declaré la incompatibilidad del PSOE con el PP y su máximo dirigente, Mariano Rajoy. De ahí los duros ataques de la derecha. Hoy somos más fuertes, podemos reivindicar la autonomía que nos exigen los ciudadanos". Pero los españoles no eligieron PSOE como opción favorita y le postraron al peor resultado de su historia.

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