Mi historia como lector de El Confidencial
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Mi historia como lector de El Confidencial

Soy lector de El Confidencial desde el año 2005. Empecé a participar en los foros con el pseudónimo de Matrix. Con el tiempo, acabé encargándome de moderar los comentarios de la comunidad. Esta es mi visión de los 20 años del periódico

Foto: Ilustración: Diseño EC.
Ilustración: Diseño EC.

Soy lector de El Confidencial desde el año 2005. Empecé a participar en los foros con el seudónimo de Matrix, de forma espontánea. Con el tiempo, sin embargo, aquellos lectores comentaristas acabamos constituyendo una comunidad con lazos de simpatía, sin importarnos las diferencias de opinión y posicionamiento ante las distintas noticias. Este era y sigue siendo uno de los valores diferenciales del periódico.

El grupo creció y conocimos a José Antonio Sánchez, editor y consejero delegado de la compañía, que nos dio voz para publicar nuestras opiniones en la sección de tribunas. Después, los usuarios me nombraron defensor del lector y comencé a moderar los foros. Fueron unos años fantásticos de crecimiento para El Confidencial y como comunidad de lectores alcanzamos tres cosas muy importantes: nos acostumbramos a debatir con plena libertad y respeto, hicimos amistades valiosas entre nosotros que incluso hoy perduran (aprovecho para mandar un abrazo a todos los amigos de entonces que me leáis) y batimos récords de participación con más de 1.500 comentarios en algunos artículos. Para 2011, yo ya vivía en Noruega por razones profesionales y solo podía seguir colaborando eventualmente con artículos de opinión.

Echo la mirada hacia atrás y recuerdo con orgullo aquellos tiempos. Miro hacia adelante y veo El Confidencial en los próximos 20 años, además de líder en contenidos de calidad, fiables y atractivos, como una herramienta profesional interactiva de información y participación de los lectores. De manera que una noticia te muestre no solo la información que buscas, sino que además te oriente hacia otras acciones relacionadas mediante enlaces a contenidos publicitarios específicos y otros artículos o investigaciones de carácter internacional. Que nuestro paso por la lectura de El Confidencial sea, en definitiva, una experiencia tan confiable y grata como productiva.

El papel de los medios en estos tiempos de turbulencia es delicado. Los partidos, visto el poder creciente de las redes sociales, se han convertido en poderosas maquinarias de control mediático, desde algoritmos de investigación, control y creación de opinión, hasta la sumisión financiera de algunos medios. La libertad de expresión ya no es un imperativo constitucional o fundacional en las empresas periodísticas y la independencia del cuarto poder peligra. De ello se salva El Confidencial, y de ahí su liderazgo, garantizando la pluralidad y la libertad de opinión de sus colaboradores, cosa de la que puedo dar fe personalmente.

El Confidencial es el fruto de un gran trabajo profesional sobre líneas de conducta muy claras, que el lector recompensa con su creciente asiduidad. Mis felicitaciones por los resultados y por este nuevo proyecto de información exigente para usuarios que lo precisan. Seré con gusto uno de ellos.

Galo Mateos. Lector influyente desde 2005.

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