Los dos caminos de la prensa: lectores activos o polémicas incendiarias
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Los dos caminos de la prensa: lectores activos o polémicas incendiarias

El papel importantísimo que juegan los nuevos distribuidores de información debe ser compensado. Coincidiendo con su 20 aniversario, El Confidencial lanza un servicio de suscripción. Únete a los lectores influyentes. Suscríbete a El Confidencial

Foto: Ilustración: EC Diseño.
Ilustración: EC Diseño.

La información es cada vez más un camino de dos direcciones. Una división esencial se ha construido alrededor de lo que podríamos denominar lectores activos y pasivos, aquellos que buscan la información que les puede resultar de interés y los que se limitan a recibirla. Estos últimos son cada vez más numerosos y más aún en el tiempo de la pandemia, ya que las noticias les llegan del Discovery de Google, de los 'posts' colgados en Facebook o de agregadores que después se difunden masivamente a través de servicios de mensajería, entre ellos WhatsApp. Las noticias llegan, no van a buscarse.

Es un camino cómodo, pero también problemático porque no es inocuo. Las plataformas que canalizan esa distribución, que son las que están logrando los mayores ingresos publicitarios, Google y Facebook, son también las que eligen qué contenidos circularán más, cuáles serán más visibles y alcanzarán un mayor número de destinatarios. Eso les concede un enorme poder, económico e informativo, lo que añade una dificultad a la supervivencia de los medios, pero también genera muchas preguntas sobre la sociedad que se está construyendo.

La polarización política en la que estamos inmersos se ve potenciada por la circulación de noticias que privilegian la captación de lectores.

Esas empresas utilizan como mecanismo de selección algoritmos que no son transparentes, que no sabemos cómo funcionan y que son modificados regularmente, de modo que cuando adivinamos algunos aspectos de su funcionamiento, hemos de volver a empezar. Pero lo que sí puede constatarse es que, por lógica comercial, tales algoritmos privilegian aquellos contenidos que son más llamativos y más sensacionalistas, los que atraen una carga mayor de atención, ya que son económicamente más rentables. No es difícil suponer que esa polarización política en la que estamos inmersos se vea potenciada por la circulación de noticias que privilegian la captación de lectores.

Hay otros caminos. El Confidencial es un medio que, desde esa perspectiva, está fuerte. Una parte importante de nuestros lectores llega a través de nuestra portada, es decir, visita regularmente nuestro medio. Son los lectores fieles, los que llamamos 'parroquianos', aquellos que confían en nuestra marca para informarse, los que buscan las noticias y no esperan solo que los grupos de WhatsApp les mantengan al día.

Son parte importante de nuestro día a día porque sabemos que es a ellos a los que no podemos defraudar, y porque sabemos que es necesario que su número se incremente: esa será la mejor señal de que lo estamos haciendo bien, de que la información que ofrecemos es valorada y tiene su peso en la sociedad.

Producir información fiable y apuntar caminos futuros requiere de medios y de tiempo, algo que solo da la fortaleza económica.

Pero también debe resaltarse que, en este nuevo escenario que la pandemia ha acelerado, cada vez será más frecuente que los grandes distribuidores de información vayan ganando peso publicitario, económico y social, y que por tanto entremos en una batalla que será difícil de librar sin el respaldo explícito de nuestros lectores. Producir información fiable, ofrecer claves interpretativas, una de las mayores exigencias en momentos inciertos, y apuntar caminos futuros requieren de medios y de tiempo, algo que solo da la fortaleza económica. De ese modo se resisten mucho mejor las presiones, pero también las tentaciones de producir noticias llamativas y sensacionalistas que tendrán mucho recorrido a través de los canales dominantes de distribución de noticias, pero que serán socialmente irrelevantes. Eso es lo que está exigiendo el sistema de distribución actual, y a eso es a lo que nos resistimos.

La suscripción es un camino para preservar lo que está siendo atacado y para fortalecer todos aquellos instrumentos que construyen un país informativamente sano, que busca avanzar hacia la resolución de los problemas de la sociedad en lugar de acentuarlos, que tiende hacia la reflexión en lugar de la polarización, hacia los debates de peso en lugar de las polémicas incendiarias y breves. Ayudadnos en esa tarea.

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