UNA LISTA DE 26.000 CANCIONES

El lucrativo negocio 'offshore' de la música (y sus derechos de autor)

Un registro de 26.000 canciones generó alrededor de 5 millones de euros en regalías sin tributar un sólo dólar ya que era propiedad de una sociedad registrada en la isla de Jersey

Foto: Sheryl Crow, una de las artistas más mediáticas con más importancia en el registro 'offshore' de 26.000 canciones
Sheryl Crow, una de las artistas más mediáticas con más importancia en el registro 'offshore' de 26.000 canciones

Al escarbar entre los registros de los Paradise Papers obtenidos por el diario alemán 'Süddeutsche Zeitung' y compartidos con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), El Confidencial y La Sexta en España, aparece una larga lista de bienes -ya sean inmuebles o efectivos-, compañías multinacionales y multimillonarios que desplazan sus ganancias a jurisdicciones de bajo nivel impositivo. Incluso podemos encontrar obras maestras de reconocidos pintores, yates o aviones privados. Pero, ¿qué hacía una lista de 26.000 canciones entre la documentación del despacho Appleby?

Una de las canciones que conforman ese listado es uno de los temás más populares en Estados Unidos de principios de siglo:

¿Le suena no? Es posible que esté en su lista de reproducción de 'grandes éxitos' o que la haya escuchado a última hora en una fiesta. Cada vez que una canción como ‘All I Wanna Do’ se utiliza como banda sonora de una película o de un videojuego o cuando la reproduce en internet, los propietarios de sus derechos pasan el cepillo. Los dueños de una canción, que no siempre son sus autores, reciben un pago o regalía por el uso de su creación. Unos réditos mucho mayores si la sociedad dueña de esa propiedad intelectual está domiciliada en una jurisdicción 'offshore'.

[Consulta el especial sobre los Paradise Papers]

Todo lo que hace el dueño de esos derechos, en este caso, es registrar una compañía en una jurisdicción opaca y de baja tributación y transferir los derechos de la canción a ésta. Es el caso del catálogo de 26.000 canciones, que aparece entre la documentación del despacho Appleby, propiedad de FS Media Holding Company Limited, una sociedad de la isla de Jersey, originalmente manejada por otra compañía registrada en Irlanda. Pero, ¿por qué Jersey? Debido a que la tasa de su impuesto de sociedades es cero.

26.000 canciones componen el listado registrado en una sociedad en la isla de Jersey

Esquivar impuestos ayuda a incrementar las ganancias por la propiedad intelectual -patentes, derechos de autor, marcas registradas y secretos comerciales- así como de otras participaciones. Aunque en estas jurisdicciones opacas lo habitual es encontrar capital o activos, también se ha extendido la práctica de desviar bienes más abstractos como son los derechos de autor o propiedad de las canciones.

No es ninguna sorpresa que los editores musicales busquen irse 'offshore'. “En la estructura global de la industria musical, las leyes nacionales varían mucho entre países”, explica al ICIJ, Luiz Augusto Buff, un especialista brasileño en esta industria. “Pero los usuarios son globales por lo que, con tantas transacciones internacionales, es lógico intentar encontrar una estrategia impositiva más eficiente”.

La canción de 1976 “Disco Inferno” de The Trammps fue la más rentable del catálogo entre 2009 y 2012. En total, generó cerca de un millón de dólares en regalías. La compañía de Jersey poseedora de dicho catálogo es propiedad de First State Media Works Fund I, quien atrajo inversiones provenientes de planes de pensiones en Norteamérica, Europa y Australia. A su vez creó la subsidiaria FS Media Holding Company Limited, en Jersey, como un vehículo de inversión, el cual era manejado por First State Media Group Limited (FSMG), en Irlanda.

La subsidiaria se estableció en 2007 específicamente para adquirir derechos musicales. En julio de 2009, Sheyl Crow vendió los derechos de 153 canciones escritas entre 1993 y 2008 a la sociedad 'offshore' por 14 millones de dólares. La venta incluyó las canciones “All I Wanna Do” y “My Favorite Mistake.” que encabezaron las listas de éxitos hace dos décadas.

El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) contactó a Steve McMellon, ex director ejecutivo de FSMG y actual director general de Southern Crossroads Music, que declinó hacer declaraciones. Crow tampoco respondió a las preguntas de los periodistas.

“Disco Inferno” de The Trammps fue la canción más rentable entre 2009 y 2012 ya que generó cerca de un millón de euros en regalías

En abril de 2010, FSMG, la compañía irlandesa que maneja el catálogo, fue adquirida por Chrysalis PLC en Reino Unido por 16,8 millones de dólares. La compra no incluyó el catálogo. Dicha sociedad fue adquirida por Bertelsmann Music Group poco menos de un año después por 168,6 millones de dólares. Steve Redmond, director de comunicación de BMG, afirmó que les ofrecieron el catálogo, pero no lo adquirieron. “Simplemente heredamos una compañía que tenía un acuerdo para manejar esos activos en representación de sus dueños”, explicó.

Éxito y declive

Con el tiempo, el catálogo propiedad de First Media se convirtió en una colección de 26.000 canciones de las últimas siete décadas. Entre 2010 y 2012 produjo alrededor de 4,6 millones de dólares anuales por regalías. En una evaluación de 2013, el catálogo se describe como “uno de los más grandes inventarios de derechos de autor disponibles en el mercado hasta fechas recientes”.

[Álbum: estos son todos los implicados en los Paradise Papers]

Pero el éxito fue efímero. Un análisis realizado por la consultora PriceWaterhouseCoopers (PwC) en 2011 advertía de que el portafolio perdió más de la mitad de su valor en tan sólo un año—de 153 millones en 2009 a 75 millones de dólares en 2010. Un informe de KPMG de 2013 confirmó el declive del valor de los activos del catálogo, subrayando que la caída más significativa correspondió a las canciones de Sheryl Crow, las cuales sufrieron una desaceleración del 24 por ciento. “Los cambios en propiedad a lo largo de los últimos tres años han derivado en una falta de publicidad del catálogo y, en consecuencia, los derechos de autor han sido subexplotados”, concluyeron.

Los documentos del despacho Appleby muestran que la sociedad tenía dificultades para saldar los 19 millones de dólares que aún debía al Royal Bank of Scotland por un préstamo otorgado en 2009. El catálogo finalmente se vendió en 2014 a Reservoir Media Management, Inc., que también rechazó comentar al respecto. La compañía, una editorial de música independiente con sede en la ciudad de Nueva York pero registrada en el estado de Delaware, lo adquirió por 38 millones de dólares, un cuarto de su valor de hace cinco años.

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