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Los secretos inconfesables de Glencore, la mina que hizo de oro al español Daniel Maté

Glencore ha recurrido durante años a paraísos fiscales para esquivar impuestos y obtener beneficios de sus minas africanas de zinc y cobre, áreas donde el español Maté es un primer espada

Foto: Glencore es el gigante mundial de las materias primas.
Glencore es el gigante mundial de las materias primas.

El donostiarra Daniel Maté era prácticamente un desconocido hasta que, en mayo de 2011, salió a cotizar Glencore, el gigante de las materias primas al que 'Fortune' concede el puesto número 16 en su 'ranking' de las 500 mayores corporaciones del planeta. Con el salto al parqué de la multinacional con sede en Suiza, se desveló que el directivo vasco contaba con una fortuna de 3.700 millones de dólares (3.187 millones de euros al cambio actual) en acciones de la compañía, en la que era uno de sus principales accionistas, con el 6,9% del capital.

[Consulte el especial sobre los Paradise Papers]

Un patrimonio que había construido tras años de trabajo en Glencore, grupo al que se incorporó en 1988, cuando todavía se llamaba Marc Rich & Co en honor a su fundador y, durante años, principal accionista. El famoso financiero, gurú de las materias primas y prominente evasor fiscal, figuró durante años en la lista de ‘los más buscados’ por el FBI, hasta que Bill Clinton le indultó en 2001, justo cuando cumplía su último día como presidente de Estados Unidos.

Por aquel entonces, hacía ya siete años que Rich había vendido la mayoría accionarial de su empresa a directivos del grupo, y un año desde que Maté se había hecho con la codirección de la división de zinc y cobre de Glencore. Las principales responsabilidades de esta unidad se desarrollan en diversas minas de África, actividades que suman montañas de documentos en los registros de la firma de abogados 'offshore' Appleby, cuya sede en Bermudas cuenta con una sala reservada para el gigante de las materias primas.

Daniel Maté fue ascendido en 2001 a la codirección del área de zinc y cobre de Glencore.
Daniel Maté fue ascendido en 2001 a la codirección del área de zinc y cobre de Glencore.

Una filtración de los archivos de esta firma —6,8 millones de documentos internos— ha permitido arrojar luz sobre cómo Glencore, ayudado por su elitista bufete 'offshore', lleva años usando paraísos fiscales para encubrir tratos lucrativos y desviar millones de dólares. De hecho, las 107 compañías 'offshore' que llegó a tener convertían a Glencore en uno de los principales clientes de Appleby, relación que se remonta a los tiempos de Rich, pero que se mantuvo durante las dos décadas que siguieron a su marcha.

[Álbum: estos son todos los implicados en los Paradise Papers]

Así lo pone de manifiesto la investigación mundial Paradise Papers, basada en el análisis de 13,4 millones de documentos procedentes de dos proveedores de servicios 'offshore' de Bermudas (Appleby) y Singapur (Asiaciti Trust), y 19 registros mercantiles de jurisdicciones opacas. La filtración fue obtenida por el diario alemán 'Süddeutsche Zeitung', que la compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) para dirigir el trabajo que se publica en 96 medios de todo el mundo, entre ellos, 'The New York Times', 'The Guardian', 'Le Monde' y El Confidencial y La Sexta en exclusiva para España.

Entre las informaciones comprometidas que han sido ahora reveladas, destacan las operaciones de Glencore en Burkina Faso, donde la multinacional cuenta con explotaciones de zinc y donde ha sido acusada de abusar de las lagunas tributarias y crear cargos ficticios, y la República Democrática del Congo, donde financió a un controvertido comerciante de diamantes para defender sus intereses en explotaciones de cobre.

El sueño roto de Perkoa

Hace dos años, trabajadores de la mina de zinc de Perkoa (Burkina Faso), propiedad de Nantou Mining, una subsidiaria de Glencore en la que Maté tenía ascendencia, participaron en unas protestas contra la pobreza, los salarios y los daños ambientales de esta explotación. Las manifestaciones provocaron la parada de las operaciones de la mina y se saldaron con despidos y detenciones, y ningún cambio en las condiciones de la plantilla y los habitantes de la zona.

Firma de Maté en representación de Glencore Internacional AG en un documento vinculado a Nantou.
Firma de Maté en representación de Glencore Internacional AG en un documento vinculado a Nantou.

Cuando se descubrió el depósito de zinc de Perkoa, en la década de 1980, el jefe del pueblo dijo a los primeros propietarios de la mina: "Cuando le pidas prestada una olla a alguien para preparar la cena, no la devuelvas vacía". Pero casi dos décadas y una sucesión de compañías mineras después, las relaciones comenzaron a deteriorarse. Los precios del zinc se desplomaron un 70% en 2007, año en que Nantou Mining tomó el control, y las operaciones se suspendieron en 2008 hasta que los precios se recuperaron.

Hoy, la mina es el principal productor de zinc del país y suministra a países como Canadá o España. A pesar de ello, la administración de la mina insiste en que nunca se recuperó por completo de la recesión. Como tampoco lo hicieron sus relaciones laborales. "Es como la esclavitud en miniatura", ha señalado al ICIJ un empleado que desea permanecer en el anonimato. Desde Glencore, han replicado que sus salarios y beneficios sociales son "de los mejores en la industria minera de Burkina Faso". "Rechazamos totalmente la afirmación de que la fuerza de trabajo de Nantou Mining estuvo sujeta a 'condiciones de esclavitud”.

El precio de evadir

En un esquema marcado como 'privado y confidencial' que Glencore compartió con Appleby, Nantou aparece controlada por una cadena de cinco compañías 'offshore' incorporadas en Bermudas, Emiratos Árabes Unidos, Suiza y la isla de Jersey. Hasta que la multinacional vendió la mina a una empresa canadiense, en marzo de 2017, controlaba la mayoría a través de Merope Holdings Ltd, una de sus filiales en Bermudas que utiliza empleados de Appleby como apoderados.

El bufete llegó a facturar a Glencore hasta 730 dólares por hora, según los registros internos desvelados, o casi 950 veces lo que Bali Xavier Bado, un ingeniero asistente en la mina de Perkoa, ganaba por hora. Hasta que fue despedido por participar en las protestas de 2015.

Appleby llegó a facturar a Glencore hasta 730 dólares la hora, casi 950 veces lo que pagaba la multinacional a trabajadores de sus minas

Tras estas manifestaciones, el Parlamento de Burkina Faso convocó un comité para investigar el sector minero. Su informe de septiembre de 2016 estimó que siete compañías mineras, incluida Nantou, habían evitado pagar al país 36,7 millones mediante el uso de técnicas que reducían las bases gravables. "Fuimos víctimas, en cierto modo, de nuestra ingenuidad e inexperiencia frente a estas empresas que tienen mucha experiencia", ha asegurado a ICIJ Ousseni Tamboura, jefe del comité parlamentario.

Los archivos de Appleby revelan una serie de préstamos de Glencore para financiar la mina entre 2010 y 2014, como un correo electrónico que refleja que Glencore inyectó a Nantou 30 millones de dólares “no reembolsables... bajo ninguna circunstancia” a través de dos compañías 'offshore' en Bermudas. Como resultado, escribió Glencore, Nantou "ya está endeudada" con una de las compañías "bajo este préstamo", lo que permitió a la minera deducir 2,5 millones de dólares en pagos de intereses. "Definitivamente, parece probable que la estructura se haya construido para evadir impuestos", ha afirmado Lauri Finér, investigador de Derecho Tributario de la Universidad de Helsinki.

Pagos ficticios

Pero los documentos de Appleby no son los únicos que hacen plantearse si Glencore usaba sus sociedades en paraísos fiscales para esquivar el pago de impuestos. Según una auditoría confidencial realizada por el país africano a Glencore entre 2013 y 2015, a la que ha tenido acceso el ICIJ, las empresas 'offshore' del gigante de las materias primas han jugado un papel crucial en rebajar la factura fiscal. Por ejemplo, la filial incluyó cargos "ficticios" en sus cuentas a través de una compañía del grupo en las Islas Vírgenes Británicas llamada Pasley Universal Inc que no proporcionó ningún servicio real, según el inspector Jean Yameogo, que terminó imponiendo a la minera multas por importe de 29 millones de dólares.

Pasley también aparece en documentos relaciones con la compra de derechos mineros en Burkina Faso suscritos, entre otros, por Daniel Maté y Carlos Perezagua, director de Riesgos de Glencore. El primero, además, figura entre la selecta lista de medio centenar de personas en todo el mundo con firma operativa en la cuenta que Glencore Finance Bermuda abrió en una sucursal de Luxemburgo de BNP Paribas.

Daniel Maté aparece con capacidad legal para actuar en nombre de Glencore Finance Bermuda.
Daniel Maté aparece con capacidad legal para actuar en nombre de Glencore Finance Bermuda.

Desde Glencore han negado al ICIJ que hubiera cargos ficticios, y han señalado que la multinacional brindó “soporte técnico, operativo y de gestión a Nantou” a través de Pasley, además de puntualizar que Burkina Faso ha reducido el monto de la multa a 1,5 millones, cantidad que siguen peleando.

Crónica negra en el Congo

En otro país del continente africano, en la paupérrima República Democrática del Congo (RDC), diversas investigaciones han intentado reconstruir durante años el alcance de las relaciones entre Glencore y el hombre de negocios israelí Daniel Gertler, cuyas privilegiadas relaciones con las altas instancias del país fueron aprovechadas por la multinacional para defender sus intereses tras el triunfo presidencial de Joseph Kabila, cuyo Gobierno decidió revisar los contratos de explotación minera con las grandes multinacionales.

Respaldo financiero de Glencore Internacional AG a una sociedad de Bermudas firmado por Daniel Maté.
Respaldo financiero de Glencore Internacional AG a una sociedad de Bermudas firmado por Daniel Maté.

Los documentos ahora desvelados en Paradise Papers muestran cómo Glencore concedió un préstamo de 45 millones a una compañía controlada por Gertler después de que este le ayudara a alcanzar sus objetivos en la República Democrática del Congo. Los archivos filtrados proporcionan la prueba más detallada hasta el momento de las negociaciones entre bastidores y los flujos de dinero que ayudaron a la empresa canadiense Katanga Mining, participada de Glencore, a adquirir licencias mineras, al tiempo que plantea nuevas preguntas sobre cómo y por qué Katanga pagó un precio que los críticos consideraron inferior a su valor real.

En respuesta a un cuestionario del ICIJ, desde Glencore han señalado que el precio pagado por las licencias mineras refleja la cantidad acordada antes de que Gertler entrara en las negociaciones y que el préstamo concedido a la compañía de este se hizo en condiciones de mercado. Glencore también ha indicado que recientemente ha movido todas sus sociedades de Bermudas a Suiza y Reino Unido, salvo tres excepciones.

Conexiones de poder

Gertler, comerciante de diamantes y cobre que participaba en Katanga a través de un 'trust offshore', tenía un estrecha relación con la mano derecha del presidente Kabila, Augustin Katumba Mwanke, conocido por muchos congoleses como 'Dios Padre', ya que era la llave que abría la puerta a los recursos naturales del país. Diversos documentos de Appleby muestran que, entre 2008 y 2009, Glencore se puso en manos del controvertido hombre de negocios para defender sus intereses.

"Dan Gertler ha cumplido su mandato muy bien", manifestó a mediados de 2008 el por entonces consejero delegado de la minera al consejo. A cambio del acuerdo, se aprobó un pago de 10 millones de dólares en 'royalties' al Gobierno. Sin embargo, pocos meses después, las autoridades africanas hicieron nuevas demandas, entre las que se incluían pagos por 585 millones, exigencias que convencieron a los responsables de la compañía de volver a tener "una discusión con Dan Gertler".

Los documentos de Appleby prueban la relación de Glencore con Gertler, empresario acusado de haber participado en el conflicto de los diamantes

El 9 de enero de 2009, Glencore envió a sus abogados en Bermudas documentos donde aparece el acuerdo por el que "Glencore debe usar su voto en el consejo de Katanga para garantizar a Dan Gertler el mandato en exclusiva para asistir a Katanga en la finalización de los términos de su 'joint venture". Un mes después, en febrero, Katanga comunicó a la Bolsa de Toronto un préstamo convertible, del que apenas se dieron detalles, de Glencore y Lora Enterprises, una compañía de las Islas Vírgenes Británicas propiedad de un fideicomiso que beneficia a la familia de Gertler.

Los archivos de Appleby proporcionan información sobre cómo Glencore concedió a Lora un préstamo de 45 millones de dólares con los que abordó esta operación, pero condicionado a que las autoridades congoleñas aceptaran el acuerdo con Katanga. Finalmente, la compañía minera persuadió a la RDC para aceptar 140 millones, frente a los 580 millones que pedía inicialmente. El pacto entre Katanga y la RDC se firmó en julio de 2009, semanas después de que Glencore incrementara su posición accionarial en la filial canadiense, hasta hacerse prácticamente con el control. En febrero de 2017, Glencore compró a Gertler su participación en dos minas de la República Democrática del Congo, incluida en Katanga Mining, por más de 500 millones.

Las estrechas relaciones de Gertler con el régimen congoleño quedaron reflejadas en informes relacionados con las Naciones Unidas de 2001, donde se hablaba del conflicto de los diamantes y la financiación de guerras, y en los que se apuntaba que las compañías de Gertler recibieron un monopolio de minería de diamantes valorado en 600 millones de dólares a cambio de solo 20 millones. Uno de los informes alegaba que Gertler acordó, como parte del trato con los diamantes, organizar entrega de armas a las fuerzas congoleñas en un momento en el que los observadores de derechos humanos informaron de matanzas y violaciones indiscriminadas.

Años después, en 2013, un panel de expertos dirigido por el ex secretario general de Naciones Unidas Kofi Annan señaló que las compañías de Gertler habían adquirido activos mineros de la República Democrática del Congo a una sexta parte de su valor comercial. Los abogados de Gertler han señalado al ICIJ que el empresario negó las acusaciones en los informes de 2001, además de que su grupo de compañías tampoco tuvo la oportunidad de responder a las alegaciones hechas en el informe de 2013, acusaciones que "refuta categóricamente".

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Información elaborada por Will Fitzgibbon, Yacouba Ladji Bama, Oliver Zihlmann, Petra Blum, Edouard Perrin, Frederik Obermaier y Bastian Obermayer.

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