hamad bin jassim al thani

El jeque catarí de El Corte Inglés controla su patrimonio a través de sociedades 'offshore'

Desde hace dos décadas, Hamad bin Jassim ha utilizado sociedades de naturaleza opaca en Islas Vírgenes, Bahamas y Panamá para controlar sociedades y cuentas bancarias

Foto: El exministro de Asuntos Exteriores qatarí e inversor de El Corte Inglés, Hamad bin Jassin bin Jaber al Thani.
El exministro de Asuntos Exteriores qatarí e inversor de El Corte Inglés, Hamad bin Jassin bin Jaber al Thani.

Se llama Hamad bin Jassim bin Jaber al Thani, y aunque durante los últimos 25 años ha sido uno de los hombres más poderosos de Qatar, en España no saltó a las portadas hasta el pasado verano, cuando selló un acuerdo para adquirir el 12% de El Corte Ingles por 1.000 millones de euros. Su irrupción supuso un auténtico cisma accionarial entre las familias del gigante español de la distribución y derivó en la expulsión de Carlota Areces, sobrina del fundador y opositora al acuerdo, del consejo de la compañía.

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Sin embargo, ni siquiera en aquellos momentos de máxima tensión se logró destapar la información que ahora ha salido a la luz pública, gracias al trabajo capitaneado, durante más de un año, por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán 'Süddeutsche Zeitung', y que en España han trabajado en exclusiva El Confidencial y La Sexta.

Desde hace décadas, el jeque controla gran parte de su patrimonio a través de sociedades 'offshore', algunas de la cuales comparte con el mismísimo Hamad bin Khalifa al Thani, emir de Qatar entre 1995 y 2013, que convirtió al ahora accionista de El Corte Inglés en su mano derecha desde que este le apoyó en el golpe de Estado que dio contra su padre para hacerse con el trono del emirato.

Hamad bin Jassim al Thani.
Hamad bin Jassim al Thani.

De hecho, al cargo de ministro de Exteriores que ya ostentaba desde 1992, Hamad bin Jassim, popularmente conocido como HBJ, sumó el de primer ministro en 2007, una privilegiada posición desde la que fue tejiendo una red de sociedades en paraísos fiscales concebidas para ser el paraguas de cuentas bancarias radicadas en algunas de las principales plazas financieras del Viejo Continente, controlar acciones de compañías e, incluso, gestionar su superyate 'Al Mirqab', valorado en 300 millones de dólares.

Preguntado al respecto de estos documentos, un representante legal de Al Thani dijo, en entrevista telefónica, que no estaba autorizado para responder a las cuestiones planteadas porque está “sometido al secreto profesional”.

En los datos internos de Mossack Fonseca, el jeque, que durante 13 años estuvo al frente de Qatar Investment Authority (QIA), uno de los mayores fondos soberanos del mundo, aparece detrás de ocho sociedades ‘offshore’: Remgreen Properties, registrada en Islas Vírgenes, Trick One Limited, Trick One Management y Anoud Al-Doha Limited, registradas en Bahamas; y Yalis S.A, Rienne S.A; Knibos Consulting S.A, y Notart Consulting S.A, en Panamá.

Llama la atención que la cronología y estrategia de estas compañías puede dividirse en dos grandes bloques. Uno correspondiente a las cuatro primeras, y que llega hasta los años 2007 y 2009, cuando HBJ firma su disolución o traspaso; y otro más reciente, que se remonta a 2011, cuando adquiere las otras cuatro en el país centroamericano, donde la normativa, por aquel entonces, seguía siendo más laxa a la hora de aclarar la cadena de control de estas sociedades, ya que Panamá todavía no había asumido las nuevas políticas de transparencia para combatir la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

Apoderado y accionista

El oscurantismo con el que han funcionado estas sociedades durante décadas permite que HBJ aparezca como consejero o apoderado en los papeles de Mossack Fonseca en la mayoría de las sociedades, ya que uno de los recursos que utilizaban estas empresas para salvaguardar anonimatos era emitir acciones al portador, no nominativas. A pesar de ello, en la documentación del despacho panameño hay correos y certificados que demuestran que tanto el jeque como el anterior emir son los accionistas y beneficiarios de Yanis y Rienne.

En la primera, fue precisamente la asunción, por parte de Panamá, de la nueva legislación contra el blanqueo de capitales, que entró en vigor en abril de 2015, la que puso negro sobre blanco que el 75% de esta sociedad es de Hamad bin Khalifa al Thani, y el otro 25%, de HBJ, además de recoger la residencia de ambos en el palacio Al Wajba, en Doha, capital de Qatar.

En los papeles de Mossack Fonseca, hay documentos que acreditan que HBJ y el anterior emir son accionistas y beneficiarios de sociedades 'off shore'

Aunque esta sociedad firmó su disolución en octubre de 2013, tras haber otorgado un poder general a HBJ y haber hecho ya nominativas las acciones, se solicitó su reactivación dos años después, al descubrirse que había una cuenta bancaria ligada a ella. Tras consultar al despacho panameño sobre las opciones posibles, este decidió reactivar la sociedad hace apenas un año, el 13 de febrero de 2015, con el argumento de que todavía había activos que se desconocían en la fase de liquidación y con el único propósito de liquidar los bienes restantes.

Las sociedades panameñas de HBJ se crearon con el objetivo de controlar cuentas bancarias en Luxemburgo. Así queda reflejado, por ejemplo, en la documentación de Rienne, sociedad que, según aparece en un 'mail' de mayo de 2013, sirve en exclusiva para envolver una cuenta radicada en el pequeño país europeo. Otra nota común de estas empresas, que las diferencia de las ‘off shore’ de Bahamas y Luxemburgo, es que todas ellas se constituyen, por petición de los representantes del jeque, con la fórmula de SA.

El anterior Emir de Qatar, Hamad bin Khalifa al Thani.
El anterior Emir de Qatar, Hamad bin Khalifa al Thani.

HBJ registró estas sociedades a partir de 2011, precisamente cuando Qatar empezó a invertir en Luxemburgo. También fue por esas fechas, en el año 2012, cuando la revista 'Time' señaló al jeque como una de las 100 personas más influyentes del mundo, autoridad que ejercía desde su triple trono como primer ministro de Qatar, ministro de Exteriores y jefe de QIA. Esta concentración de poderes le convirtió en figura clave en cuestiones que iban desde las guerras en Oriente Medio hasta grandes operaciones corporativas y acuerdos comerciales.

Todo este poderío contrasta con una de las operaciones más llamativas que aparecen en los papeles de Mossack Fonseca: la solicitud de un préstamo de 40 millones de euros por parte de la sociedad Trick One Limited al Standard Bank de Londres, asegurada por una hipoteca sobre la sociedad Al Mirqab, su famoso yate. Estos documentos se remontan a más de una década, hasta noviembre de 2004, cuando el jeque aparece ligado a cuatro sociedades de Bahamas e Islas Vírgenes.

La relevancia de HBJ llevó a Mossack Fonseca a someterle a un severo escrutinio e, incluso, a recomendar someter a la valoración de los socios la relación con él. De hecho, en los papeles del despacho panameño aparece catalogado como PEP (persona políticamente expuesta) e, incluso, en 'mails' internos se comprueba el debate que generó su solicitud.

Pero, tras superar todos los filtros, recibió poderes generales para gestionar todas estas sociedades “sin ninguna limitación”, en cualquier parte del mundo; e, incluso, en 'mails' ligados a otra de sus sociedades, Notart Consulting SA, aparece otra empresa, Marnie Marketing SA, en la que se piden apoderamientos similares para Hamad bin Khalifa bin Hamad al Thani y Takeem bin Hamad KH.D. al Thani, documentos que apuntan a que la red de sociedades ‘offshore’ relacionadas con el emirato va mucho más allá del jeque que ha revolucionado El Corte Inglés.

 

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