La industria afronta con esperanzas 2021: prevé elevar su inversión un 10%
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Confía en la recuperación por las vacunas

La industria afronta con esperanzas 2021: prevé elevar su inversión un 10%

La expectativa de las vacunas y la ayuda europea hacen que las empresas sean optimistas de cara al próximo año. Este 2021 estará cargado de oportunidades y también de amenazas

placeholder Foto: Línea de montaje de la fábrica de Seat en Martorell.
Línea de montaje de la fábrica de Seat en Martorell.

Tras un 2020 para olvidar, las empresas empiezan a pensar en 2021, un año cargado de oportunidades y también de amenazas. A pesar del contexto todavía complicado, la industria española confía en dar un gran salto de inversiones el próximo año. La recuperación económica y las ayudas europeas actuarán como motor para arrastrar consigo la inversión privada. Así se extrae de la encuesta de inversiones industriales que realiza tres veces al año el Ministerio de Industria y que es el mejor indicador sobre los planes de las empresas de cara a los próximos trimestres.

Los resultados de esta encuesta muestran un sentimiento optimista en las empresas de la industria, que prevén elevar su nivel de inversión un 10,3% a lo largo del próximo año. Esto no significa que vayan a recuperar los niveles de inversión de 2019, ya que para el año 2020 prevén una caída del entorno del 14%. Pero sí supondrá un importante impulso al crecimiento económico, tanto actual como futuro.

Foto: El portavoz de ERC, Gabriel Rufián. (EFE) Opinión

El sector industrial es el que mejor está superando la crisis. Desde mayo, no tiene prácticamente ninguna restricción a la actividad y mantiene activos dos de sus canales de venta más importantes: las exportaciones y el comercio 'online'. Gracias a esta demanda, los datos del sector manufacturero mejoran claramente los del sector servicios en esta fase de la crisis. Así lo reflejan los datos de la encuesta PMI, elaborada por Markit, que pulsa la situación de las empresas. En octubre, el PMI de las manufacturas avanzó hasta 52,5 puntos, esto es, claramente por encima del umbral de 50 puntos que marca la separación entre la expansión y la contracción de la actividad. Por el contrario, el sector servicios cayó con fuerza hasta 41,4 puntos, el peor dato desde mayo, cuando España todavía estaba en el confinamiento.

Todos los sectores de la industria no encaran igual el nuevo año. Las empresas del automóvil prevén un aumento de la inversión de casi el 20% el próximo año. Este sector, que está claramente enfocado a la exportación, espera beneficiarse del mayor ritmo de crecimiento de otros mercados, principalmente el norteamericano y el chino. Además, la demanda embalsada durante estos meses de caída de las ventas de coches será un estímulo al crecimiento futuro del sector.

También se prepara para un fuerte incremento de la inversión la industria de los bienes de consumo. En su caso, la expectativa de una mejora viene por la parte del consumo de los hogares, que debería recuperarse cuando se levanten las restricciones a la movilidad y se asiente la confianza en el futuro económico. Este sector prevé elevar la inversión nada menos que un 34% después de que caiga un 52% en 2020.

Pero en el sector del consumo también hay diferencias por ramas de actividad. La alimentación prevé un aumento de su inversión del 21% después de un año positivo para el sector. También tiene proyectos ambiciosos la industria de los bienes de consumo no duradero, esto es, bienes de unos pocos usos. Por el contrario, el sector de bienes de consumo duradero prevé mantener los recortes de inversión, con una caída próxima al 20%. Se trata de productos que requieren un elevado gasto por parte de los hogares, como muebles o aparatos electrónicos, bienes en los que apenas hay demanda embalsada, ya que han sido la principal inversión de las familias en los últimos meses.

Foto: Imagen del euro en Fráncfort. (Reuters)

Esta previsión de mayores inversiones también responde a los mejores resultados de la industria española en las últimas semanas. El indicador de clima industrial, que elabora el ministerio con su encuesta mensual, sigue todavía en niveles negativos (más respuestas pesimistas que optimistas), pero mantiene la tendencia positiva que inició con la entrada en la nueva normalidad. Esto es, a pesar de los rebrotes, la industria mantiene su senda de recuperación de la confianza.

El problema para España es que el peso de la industria sobre el PIB es uno de los más bajos de Europa. En 2019, el sector manufacturero aportó el 12,3% del valor añadido total de la economía, nada menos que cuatro puntos menos que la eurozona y nueve menos que Alemania. Esta situación es consecuencia de la desindustrialización vivida por el país desde la década de los noventa, que lo ha reorientado hacia el sector servicios. Este ha sido el más afectado por esta crisis, porque requiere de mayor concentración de personas para canalizar la demanda.

Como consecuencia, aunque el sector industrial español trate de tirar del carro, el país necesita la recuperación de los servicios, especialmente los de bajo valor añadido: turismo, hostelería y comercio. De ahí que España sea uno de los países que realmente se la juegan con la vacuna. Si la temporada de verano vuelve a perderse, el riesgo de que la crisis se prolongue de nuevo y genere efectos estructurales sobre el tejido productivo se multiplica. Por el contrario, si la vacuna permite que la campaña de verano se realice con relativa normalidad, el PIB de España crecerá rápidamente en los próximos meses, generando una fuerte recuperación. Sin industria, el país está condenado a sufrir una gran volatilidad en las crisis y en las expansiones.

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