caída sin precedentes en la historia reciente

El PIB de España se hundió un 5,2% hasta marzo, el doble que el peor dato de la crisis

La economía española sufrió una contracción sin precedentes por coronavirus. El consumo de los hogares y la inversión en vivienda y maquinaria registraron los peores datos de la serie

Foto: Foto: EFE
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La economía española sufrió en el primer trimestre el mayor desplome desde que existen registros modernos. La crisis del coronavirus provocó un hundimiento del PIB del 5,2% en el primer trimestre respecto al último de 2019, lo que significa que la caída duplicó el mayor descenso trimestral de la producción vivido tras la quiebra de Lehman Brothers. Se trata, por tanto, de una caída sin precedentes en los niveles de actividad y de demanda como consecuencia de las medidas de confinamiento adoptadas para frenar la expansión del coronavirus. No solo eso: también fue un hundimiento más intenso del que anticipaban la mayor parte de los analistas.

Todos los indicadores económicos se vieron gravemente afectados, y eso a pesar de que los datos del INE recogen la evolución económica a lo largo de todo el trimestre, mientras que la pandemia solo afectó a las últimas semanas de marzo. Eso significa que los datos del segundo trimestre serán mucho peores.

Si se comparan tasas interanuales, esto es, respecto al mismo trimestre del año anterior, se observa la magnitud del colapso: la caída fue del 4,1%, un descenso similar al que registró la economía española en los nueve meses posteriores a la quiebra de Lehman Brothers. Con esta caída, el nivel de producción de la economía española se redujo hasta niveles de 2017, esto es, en solo unas semanas se borraron tres años seguidos de intenso crecimiento económico.

El consumo de los hogares, principal soporte del PIB español, se hundió nada menos que un 7,5% respecto al mismo trimestre del año anterior, según los datos de contabilidad nacional que ha publicado el INE este jueves. Se trata de la mayor caída nunca registrada por este indicador, que era la del primer trimestre de 2009, con un descenso del 1,7%. La magnitud de esta caída, que multiplica por cuatro el mayor descenso previo, evidencia la delicada situación en la que se encuentra el sector empresarial con la demanda interna hundida. La gran duda es qué ocurrirá cuando las medidas de confinamiento se levanten y los negocios puedan reabrir sus locales. ¿Volverá entonces el consumo, o esta caída será prolongada?

La inversión también se paró en seco como consecuencia del coronavirus, y eso que empezó el año con un elevado dinamismo gracias a la mejora de las previsiones económicas para este año. En concreto, la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) registró un descenso del 5,8% en el trimestre, una caída que todavía no es tan grave como la experimentada en 2009, cuando se alcanzó el registro del -7,8%. El descenso de la inversión fue especialmente grave en la vivienda, registrando una caída del 12,3%, muy superior a cualquier descenso posterior al pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Por su parte, la inversión productiva de las empresas (bienes de equipo), registró una caída más leve del 3,5%.

Solo el consumo del sector público contrarrestó la caída de la demanda interna. Las administraciones públicas ya venían de una larga racha de incrementos del gasto, pero se vieron obligadas a acelerarlo para atender a la emergencia sanitaria. En el conjunto del trimestre, el consumo de las AAPP creció un 0,8% respecto al cuarto trimestre de 2019.

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En cuanto a los niveles de producción por sectores, la crisis fue trasversal, aunque tuvo un impacto muy diferente en función de las actividades. El sector primario (agricultura, ganadería y pesca) registró el menor descenso trimestral de la producción, con una caída del 1,4%. Por el contrario, el sector del comercio, hostelería y transporte experimentó un hundimiento del 10,9% y las actividades de ocio y cultura (estrechamente vinculadas al turismo), cayeron un 11,2%.

También la construcción sufrió un fuerte revés en el primer trimestre, y eso a pesar de la inercia positiva con la que empezó el año. En total, registró un descenso del 8,1%. La industria manufacturera, por su parte, registró una caída de la producción del 3,1%, un descenso importante, pero que muestra que una buena parte del sector se mantuvo activo a pesar del estado de alarma.

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