El ritmo más bajo en más de un año

El empleo se frenó antes del verano: 333.800 trabajadores más, el peor dato desde 2016

El número de desempleados se redujo en 123.600 personas, lo que supone la menor caída del desempleo desde 2012. La tasa de paro se quedó a las puertas de caer del 14%

Foto: Un trabajador de la limpieza (Efe)
Un trabajador de la limpieza (Efe)

El mercado laboral mostró una fortaleza inesperada en el primer trimestre del año y en el segundo ha ocurrido justo lo contrario. El ritmo de creación de empleo se ralentizó entre abril y junio, justo a las puertas del verano, lo que va en línea con los datos de afiliaciones a la Seguridad Social. En cualquier caso, el segundo trimestre siempre es el más positivo del año, ya que la hostelería prepara en esos meses su campaña de verano. Esto permitió que se crearan 333.800 empleos, pero no dejó de ser el peor dato en un segundo trimestre desde 2016 y el segundo peor desde el inicio de la recuperación, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el INE.

En tasa interanual se crearon 460.800 empleos, el peor dato desde el primer trimestre de 2018. Esto hace que el crecimiento interanual de la ocupación haya caído hasta el 2,4%, muy lejos del 3,2% del primer trimestre del año. El sector público ha tenido una contribución clave para este peor desempeño del mercado laboral: en el segundo trimestre se perdieron 19.100 empleos públicos, lo que se compensó en parte con los 352.900 nuevos ocupados del sector privado.

Se trata del menor ritmo de crecimiento del empleo en el sector público en dos años, con un crecimiento interanual del 2,5%. Por el contrario, el sector privado aumenta su ocupación a ritmos del 2,4%, el más bajo desde el tercer trimestre de 2018. El número total de ocupados subió hasta 19,8 millones, el dato más alto desde el cuarto trimestre de 2008, lo que significa que el empleo todavía no ha vuelto a niveles previos a la quiebra de Lehman Brothers.

Los servicios volvieron a ser la clave del empleo, aportando un total de 313.200 ocupados a lo largo del segundo trimestre. En estos meses, la hostelería y el comercio se preparan para la temporada de verano. El peor dato provino de la construcción, que destruyó 5.000 empleos en el trimestre, un resultado inesperado dado el buen ritmo que llevaba el sector en los últimos meses. La industria mostró signos de mejora con la creación de 56.000 empleos, mientras que la agricultura destruyó 30.400 empleos.

El número de desempleados se redujo en 123.600 personas entre abril y junio, lo que supone el menor descenso del paro en en un segundo trimestre desde el año 2012, justo cuando España pidió el rescate. En tasa interanual, el ritmo de ajuste del paro se redujo hasta el 7,4%, el peor dato desde 2014 y muy lejos del 11,6% logrado en el primer trimestre del año. En total, el número de parados se redujo hasta 3,23 millones, también el dato más bajo desde el final de 2008. La tasa de paro se redujo hasta el 14,02%, lo que anticipa que en el tercer trimestre ya podría caer por debajo del 14%.

La diferencia entre los datos de empleo (el peor desde 2018) y de paro (el peor desde 2012) reside, como siempre, en el comportamiento de la población activa. Si el paro no bajó más fue porque entre abril y junio se incorporaron 210.200 personas a la población activa, el mejor segundo trimestre desde 2008. Se trata de personas que no querían trabajar y que pasan a querer trabajar o incluso a tener un empleo. Este aumento consolida la recuperación de la población activa en España, una noticia positiva para España, ya que significa que aumenta la fuerza de trabajo. La causa de esta recuperación hay que buscarla en el aumento de la inmigración, ya que la mayor parte de los extranjeros que llegan están en edad de trabajar, lo que compensa la pérdida de activos como consecuencia del envejecimiento de los nacionales.

Empleo de verano

El empleo de verano se caracteriza por la elevada temporalidad y parcialidad, y este año no ha sido una excepción. Por tipo de jornada y contrato, el empleo que más creció fue el de trabajadores indefinidos con contrato a tiempo parcial, con un incremento del 4,5%. Esto significa que sigue aumentando el trabajo por unas horas, colectivo que es el que concentra la mayor parte de trabajadores pobres. Un 12,1% de los trabajadores con contrato indefinido tienen un empleo a tiempo parcial, dos décimas más que hace un año.

También se ha incrementado el número de contratos temporales, con un incremento del 1% en el último año. La tasa de temporalidad subió hasta el 26,4% en el segundo trimestre del año, pero está dos décimas por debajo que hace un año.

Por su parte, el empleo de máxima calidad (indefinido a tiempo completo) se incrementó un 3,3% en el segundo trimestre en tasa interanual. En total son 324.300 ocupados más que hace un año, lo que supone casi el 75% del empleo creado durante el último año. La mejor noticia es que el empleo más precario, el temporal a tiempo parcial, se ha reducido un 2,4% en el último año.

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