El PIB crece al 0,6% y el déficit se irá al 2,5%

El Banco de España alerta de la ralentización y prevé que el déficit duplique el objetivo

La entidad critica la política fiscal expansiva del Gobierno agravada por los reales decretos aprobados en los últimos 'viernes sociales' que provocará que el ajuste de la deuda sea muy lento

Foto: Un operario de Sidenor en la fábrica de Reinosa (Efe)
Un operario de Sidenor en la fábrica de Reinosa (Efe)

Malas noticias para la economía española. El rechazo de los Presupuestos Generales del Estado unido a las políticas fiscales expansivas aprobadas por el Gobierno en las últimas semanas por la vía del real decreto-ley ha provocado que el déficit se haya descontrolado este ejercicio. El objetivo aprobado por las Cortes es del 1,3% del PIB, pero el Banco de España estima que se desviará hasta el 2,5% del PIB, una décima más de lo que preveía en diciembre. Esto singifica que España duplicará el umbral permitido por el Congreso y, lo que es más preocupante, que el ritmo de ajuste de la deuda pública será todavía más lento.

De esta forma, el Banco de España ha decicido cambiar significativamente su discurso respecto al de los últimos años, en los que se mantenía conforme con la política fiscal restrictiva o neutral. "El ajuste de dos décimas en el déficit nos deja un pelín insatisfechos", ha alertado Óscar Arce, director general de Economía y Estadística del Banco de España, será "otro año en barbecho" para el ajuste fiscal. "Si se materializase este déficit del 2,5% estaríamos hablando de que la política fiscal adaptaría un tono claramente expansivo", ha lamentado Arce, esto significa que el Gobierno "estaría introduciendo estímulo en un momento cíclico que ya de por sí es bastante favorable", ya que se ha cerrado ya la brecha del producto.

Medidas como el incremento de los salarios de los funcionarios, subida de las pensiones, recuperación del desempleo para los mayores de 52 años o el aumento del permiso de paternidad generará un agujero en las cuentas públicas este año. Y eso a pesar del buen ritmo que ha mostrado la recaudación en la recta final del año 2018. Según las estimaciones del Banco de España, el déficit cerró el año 2018 en el 2,7% y para 2019 caerá únicamente hasta el 2,5%. En un escenario de crecimiento económico esto significa que la política presupuestaria es claramente expansiva y, por tanto, el déficit estructural seguirá creciendo este año. "Tener una deuda pública del 100% del PIB o cerca supone un elemento de vulnerabilidad importante", ha advertido Arce.

Si se materializase este déficit del 2,5% estaríamos hablando de que la política fiscal adaptaría un tono claramente expansivo

Este descontrol del déficit se produce en un entorno de desaceleración económica, lo que agrava la situación. La economía española ha comenzado el año con una ligera ralentización respecto al cierre de 2018, según los cálculos realizados por el Banco de España en su Informe Trimestral. La entidad estima que el crecimiento del PIB se está moderando hasta el 0,6% en el primer trimestre del año, una décima por debajo del último de 2018.

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Este ritmo de crecimiento está en línea con el inicio del año 2018 y lo que muestra es una gran inercia de la economía española basada en la fortaleza de la demanda interna. El consumo de los hogares y el impulso de la política presupuestaria expansiva ha permitido a España mantenerse relativamente inmune a los problemas derivados de la guerra comercial y del frenazo de las principales economías del euro. Sin embargo, los riesgos para estas previsiones son a la baja y el Banco de España advierte que no hay que descartar el "riesgo de un accidente económico".

La ralentización actual es consecuencia de "un deterioro del entorno internacional, con una la acumulación de sorpresas negativas en la zona del euro", ha señalado Arce. Las seis décimas de crecimiento del PIB en estos tres primeros meses del año las aporta íntegramente la demanda interna (consumo e inversión de agentes domésticos), mientras que la demanda externa se mantiene estancada respecto al cierre de 2019. El ritmo de creación de empleo, en tasa interanual, se reduce también en una décima, hasta el 2,5%.

El motor del crecimiento va a seguir siendo la demanda nacional aunque esperamos una desaceleración en los próximos años

A pesar del complicado contexto económico, el Banco de España considera que la economía española mantendrá la senda de desaceleración que ha vivido durante los últimos trimestres. En esta ocasión no ha revisado su previsión del PIB para el conjunto del año respecto a su estimación de diciembre, lo que contrasta con los ajustes que se están realizando en las estimaciones de los grandes países del euro. La entidad estima que España crecerá un 2,2% este ejercicio, tres décimas menos que en 2018.

Esta previsión se sustenta principalmente en la fortaleza de la demanda interna, que ha venido estimulada por la creación de empleo y la baja tasa de ahorro de los hogares. El Banco de España ha elevado en una décima su previsión de consumo privado y en dos décimas el consumo público. "El motor del crecimiento va a seguir siendo la demanda nacional aunque esperamos una desaceleración de sus principales componentes en los próximos años", ha explicado Arce. El mayor recorte de la demanda interna se lo lleva la partida más importante: la de inversión productiva. En concreto, se trata de la inversión en bienes de equipo, que crecerá un 3,2% en el conjunto del año, 1,8 puntos menos de lo que estimaba en diciembre.

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La entidad estima que el consumo de los hogares seguirá creciendo en los próximos años, pero a un ritmo inferior: un 1,7% en 2020 y un 1,4% en 2021. El principal motivo es que la tasa de ahorro de los hogares ya está en mínimos históricos, lo que significa que consumen casi todos los ingresos mensuales que perciben. De ahí que el Banco de España anticipe que los hogares vuelvan a elevar su nivel de ahorro ante las noticias negativas de los últimos meses, lo que frenará el ritmo del consumo.

Por el contrario, de cara a los próximos años, el sector exterior debería mejorar su comportamiento respecto a 2018, aunque se mantenga en niveles negativos. Así, si en 2018 la demanda externa restó cuatro décimas al PIB, para 2019 y 2020 el Banco de España estima que restará solo una décima.

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