Ibex 35: El efecto López Obrador: el mexicano que le quita el sueño al BBVA
EL CANDIDATO POPULISTA ES EL FAVORITO DE LAS ENCUESTAS

El efecto López Obrador: el mexicano que le quita el sueño al BBVA

En apenas cuatro meses, unos 93 millones de mexicanos elegirán al nuevo presidente y BBVA es la empresa del IBEX 35 más expuesta a los vaivenes de la economía azteca

Foto: El candidato a la candidatura presidencial del partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), Andrés Manuel López Obrador. (EFE)
El candidato a la candidatura presidencial del partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), Andrés Manuel López Obrador. (EFE)

"Las grandes empresas gozan de privilegios fiscales y casi no pagan impuestos", así, al más puro estilo Pablo Iglesias, son las soflamas que impregnan el programa de Andrés Manuel López Obrador, el veterano político mexicano que, según las encuestas, esta vez sí será el ganador de las próximas elecciones del próximo 1 de julio. En apenas cuatro meses, unos 93 millones de mexicanos elegirán al nuevo presidente para el sexenio 2018-2024 y López Obrador es el candidato populista que quita el sueño a los inversores extranjeros en México, especialmente al BBVA, la empresa del IBEX 35 más expuesta a los vaivenes de la economía azteca.

Con un beneficio atribuido de 2.162 millones de euros en 2017, el país latinoamericano aglutinó un 37,6% de las ganancias del banco el pasado ejercicio. Esto es casi un tercio más que España —con 1.381 millones— y tanto como el beneficio atribuido que generan juntos Turquía, América del Sur y Estados Unidos. México no pesa tanto en los resultados de ningún otro 'blue chip' español, lo que convierte a este mercado en la locomotora y el talón de Aquiles para los resultados anuales del BBVA.

Y es que, además de la incertidumbre que genera la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA en inglés), la amenaza de que un populista tome las riendas de la segunda economía de habla hispana, pone los pelos de punta a los mercados financieros, ya que Andrés Manuel López Obrador (conocido por sus siglas AMLO) arenga a sus seguidores a votarle con bravatas como "que las grandes corporaciones y los más ricos del país paguen más" o súplicas a los mexicanos a votarle para "resistir las reformas neoliberales y las políticas antipopulares", de acuerdo con su programa.

El mercado mexicano es la locomotora y el talón de Aquiles para los resultados anuales del BBVA

Resulta difícil deconstruir al Peje, a quien se le podría definir como el Guti de la política mexicana, es decir, la eterna promesa que nunca termina de cuajar. Ambos tienen un inicio regular, pero partido a partido, mes a mes, llegan al final de temporada en muy buena forma. Sin embargo, cuando llega el momento de la verdad, pinchan. Guti nunca disputó un minuto como titular en una final de Champions; López Obrador se quedó en 2006 y 2012 a las puertas de ser el presidente de México, a pesar de que las encuestas también lo daban como favorito.

Tachado como el Hugo Chávez mexicano por sus detractores y vitoreado por sus admiradores como el nuevo Lázaro Cárdenas —el popular presidente de México que nacionalizó la industria petrolera en 1938— AMLO concentra el voto de castigo contra el PRI y el PAN, los dos únicos partidos que han gobernado México durante los últimos 88 años. Y es que la elevadísima corrupción y la enorme ola de violencia que asola el país, con más de 25.000 homicidios en 2017, un año récord, son los dos motores en los que se apoya la campaña de López Obrador, quien goza de una gigantesca ventaja de hasta 11 puntos porcentuales por delante de sus dos principales rivales, José Antonio Meade, del PRI; y Ricardo Anaya, por el PAN; los favoritos de los mercados.

Pero el problema de Obrador es que le pierde la lengua. Su recurrente retórica antimperialista facilita que sus rivales le acusen de ser una versión mexicanizada de Chávez o Maduro. Sin embargo, debido a su enorme ventaja sobre sus rivales, AMLO por ahora ha dejado la ideología de lado y ha decidido mostrarse ambiguo frente a temas polémicos, un poco al estilo de Mariano Rajoy, es decir, manteniéndose al margen y dejando que sus rivales caven su propia tumba. "Su ventaja es enorme pero no definitiva. Quedan muchos meses, pero Meade y Anaya lo tienen muy difícil", advierte Iván Arrazola, académico de la Universidad de Guadalajara (UdeG) en México a El Confidencial.

"Es un político que divide el mundo entre los buenos, el pueblo que él dice representar, y los malos, la corrupción y el neoliberalismo que encarnan los partidos tradicionales", explica Arrazola. El politólogo califica esa división entre el bien y el mal como una de las características de los populistas, adjetivo en el que encaja López Obrador con propuestas controvertidas —que aún no termina de concretar— como dar una 'paguita' a los aproximadamente 4 millones de 'ninis' mexicanos o, sobre todo, su amenaza de revertir la reforma petrolera que en 2013 abrió la inversión privada en un sector que estaba monopolizado desde hace más de 70 años por la estatal Pemex.

El efecto AMLO golpea la economía mexicana

La posición que adopte con respecto a la reforma petrolera, que por ahora se declara dispuesto a mantener, será la clave para saber hasta qué punto está dispuesto a llevar ese discurso antimperialista. "El problema es que es muy ambiguo y no aclara su política económica. Un día dice que va a respetar la reforma energética y al otro que va a acabar con ella. Y eso pone a los inversores muy nerviosos", explica Jorge Sánchez Tello, economista del 'think-tank' Fundef, quien asegura que una victoria de AMLO en las elecciones generaría mayor incertidumbre para México que la ruptura del NAFTA. "Si se rompe el tratado, ya hay un plan B, que sería aplicar las reglas de la Organización Mundial de Comercio. Pero con López Obrador no sabemos si será un Chávez o un Lula", opina.

Bancomer, la filial del BBVA en México, es el banco más grande del país controlando el 22% de todos los activos en el sistema financiero. Este banco gestiona activos por valor de 44.500 millones de euros, una cartera de préstamos más diversificada que la de España, lo que le permite capear bien momentos de incertidumbre. Mientras en España casi la mitad de su inversión está concentrada en hipotecas, en México las pymes y las grandes empresas representan el 48% de su cartera. "Su modelo de negocios, así como sus fuentes de ingresos y fondeo están bien diversificadas por producto", destaca la agencia de calificación Fitch en un más reciente informe sobre BBVA Bancomer.

El problema es que es muy ambiguo y no aclara su política económica. Un día dice que va a respetar la reforma energética y otro que acabará con ella


Sin embargo, el punto flaco del banco —al igual que el del conjunto de la economía mexicana— es el volátil peso, una moneda no apta para cardiacos que desde 2013 ha vivido una progresiva devaluación del 48% frente al dólar. Concretamente, con un período de infarto entre abril de 2016 y enero de 2017 en los que se desplomó casi un 30%, lapso en el que Donald Trump pasó de comenzar a mejorar en las encuestas electorales a ser proclamado presidente de Estados Unidos.

Y es que la continua depreciación de la moneda ha disparado la inflación en 2017 hasta 6,77%, su cuota más alta en diecisiete años, y las tasas de interés del Banco de México (Banxico) al 7,5%, dos factores que BBVA Research reconoce que han frenado el crecimiento en 2017 del crédito al sector privado no financiero —consumo, empresas y vivienda—. "El crecimiento real de la cartera en 2017 fue casi la mitad del crecimiento observado el año previo", se lee en su informe 'Situación Banca México'.

Si bien la moneda se ha recuperado a lo largo de 2017 tras amainar la tormenta que provocó el huracán Trump, el efecto López Obrador vuelve a ponerla en el disparadero. El economista Jorge Sánchez Tello, cree que la moneda ha entrado en un proceso de caídas debido a que los inversores ya han comenzado a descontar la victoria de AMLO del tipo de cambio. "El peso se ha depreciado de manera importante desde finales de enero. Eso refleja que está saliendo dinero del país ante la creciente incertidumbre electoral", considera Sánchez Tello a El Confidencial. "Hay inquietud en el sistema financiero por saber qué va a pasar en julio", asegura.

El efecto divisa supone un riesgo para los resultados del BBVA de cara al 2018, si es que el peso vuelve a vivir una fuerte ola de depreciaciones. Pero, como indica el mencionado informe del banco, un retorno a las devaluaciones presenta un deterioro de su sector en México. De seguir el peso débil, la inflación se mantendrá a niveles altos, ya que un dólar caro aumenta los costos de producción para las empresas, lo que se traduce en un incremento de precios que deteriora el consumo. Y, asimismo, impacta la inversión en bienes de capital (capex) de las compañías, que suelen realizarse en dólares y, en ese aspecto, la demanda de préstamos para comprar maquinaria tiende a congelarse en escenarios de devaluación.

Las empresas representan 48% de la cartera de BBVA Bancomer, de ahí la importancia para el banco de que las inversiones y ventas del sector privado se mantengan a un buen ritmo dentro y fuera de México. Sin embargo, la devaluación que ya acumula la moneda mexicana supone también un reto para las empresas exportadoras, que, si bien venden en dólares, necesitan importar muchos de sus insumos del exterior con un peso que ya ha perdido la mitad de su valor en cinco años. Como ejemplo, cerca de un 40% de los insumos para fabricar un coche en México son importados, lo que impacta los beneficios de los exportadores.

Andres Manuel López Obrador en México. (EFE)
Andres Manuel López Obrador en México. (EFE)

Y a todo este escenario hay que sumar un factor más: las tasas de interés que Banxico mantiene al 7,5%, unos niveles que contrastan con los laxos tipos al 1,5% y 0,0% de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo respectivamente. La elevada tasa de interés ha hecho más rentable el negocio de los bancos en México, que ganaron un 28,4% en 2017 más comparado con el año pasado. De hecho, Sánchez Tello no considera que las tasas sean aun "excesivamente elevadas" y espera que a finales de 2018 terminen rondando el 8%. "No obstante, estamos en un punto en que Banxico debe de ser excesivamente cauteloso para no subir los tipos demasiado rápido porque podría limitar la expansión del crédito y afectar la capacidad de pago de los deudores", advierte.

Pero el BBVA no es la única empresa española para la que las elecciones presidenciales de julio son un desafío para su operación en México a corto plazo. También Telefónica, Santander, Sabadell, Iberdrola, Mapfre, Gas Natural y los cientos de compañías hispanas acumulan unos 40.000 millones de euros de inversión bruta en México desde 1993, de acuerdo con datos del Ministerio de Economía. México es el quinto país que mayor inversión extranjera española concentra, por lo que los empresarios miran de reojo a unos comicios que lidera un tipo al que apodan el Peje debido a que es escurridizo como un pez endémico del sureste mexicano.

Si gana las elecciones, ¿será un Chávez versión mexicana o adoptará una especie de socialismo de corte latinoamericano? Esa, precisamente, es la pregunta que tiene en ascuas a los mercados en torno a un candidato que todavía no define su programa, pero que durante su dilatada carrera política se ha caracterizado por mantener un discurso aguerrido frente al capital privado en un país sin tradición de gobiernos socialistas. "En México apenas hemos tenido experiencia con el socialismo, a excepción de presidentes que se han mostrado a favor de políticas de izquierda como fue la expropiación petrolera que realizó Cárdenas", dice el politólogo Arrazola.

Economía

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
8 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios