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España marca su récord de consumo de cerveza pero el tabaco no se recupera
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Las bebidas destiladas tampoco mejoran

España marca su récord de consumo de cerveza pero el tabaco no se recupera

En 2016 se consumieron casi 3.650 millones de litros de cerveza, un 9% más que antes de la crisis. La venta de cigarrillos se ha desplomado un 46% desde el inicio de la crisis

Foto: Un grupo de amigos bebe cerveza. (EFE)
Un grupo de amigos bebe cerveza. (EFE)

España volvió a marcar en 2016 su récord histórico de consumo de cerveza. La recuperación de la demanda interna y la llegada masiva de turistas han elevado el consumo en los últimos tres años, hasta registrarse cifras nunca antes vistas. En el último ejercicio se bebieron 3.650 millones de litros de cerveza, esto es, 111 millones más que en 2015, un incremento del 3,2%. Así lo reflejan los datos de la Agencia Tributaria que contabiliza toda la bebida sujeta a los impuestos especiales.

El máximo de consumo previo a la crisis se produjo en el año 2007, cuando se alcanzaron los 3.335 millones de litros vendidos. En los peores momentos de la crisis llegó a caer por debajo de los 3.270 millones de litros, pero desde 2014 se ha producido un fuerte repunte, hasta el punto de que ahora se consumen 380 millones de litros más, un incremento del 12%.

Foto: Aspecto de la playa de la Mar Bella, con el hotel W al fondo, en Barcelona. (EFE)

La cerveza está de moda en España, ya sea por su precio más económico que otras bebidas o por la irrupción de cervezas artesanas y de importación que consigue atraer a un público 'premium'. Esto explica que el consumo de cerveza esté superando todas las cotas históricas y, sin embargo, las bebidas destiladas sigan sin recuperarse.

En 2016 se consumieron 93,7 millones de litros de alcohol puro, que se emplea para elaborar estas bebidas. Esta cifra supone un fuerte incremento con respecto a 2015, de casi el 8%, pero ni con esta subida se recuperan los niveles previos a la crisis. En 2007 se llegaron a consumir 118 millones de litros, lo que significa que actualmente siguen un 20% por debajo de esa cota. Claramente, las bebidas destiladas han dejado hueco al consumo de cerveza, que ha copado este mercado.

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El mayor desplome se ha producido en el consumo de tabaco. Los datos de la Agencia Tributaria son elocuentes: actualmente se fuman apenas la mitad de cigarrillos que antes de la crisis, aunque en su caso sigue una tendencia de reducción del consumo que viene de antes de los años de la burbuja. En 2006 se vendieron casi 4.330 millones de cajetillas de tabaco, y una década después se comercializaron 2.210 millones, esto es, un 46% menos.

El descenso en la venta de cigarrillos también responde a su sustitución por tabaco de liar, que es más económico. Sin embargo, la mayor parte del consumo (más del 80%) se sigue produciendo con los cigarrillos tradicionales. A pesar del descenso durante la crisis, en 2016 se produjo el primer repunte de consumo de tabaco de toda la crisis, con una subida superior al 3%, lo que provocó que las ventas de cajetillas marcaran su nivel más alto desde 2012.

Los impuestos especiales

La subida de impuestos ha jugado también un papel importante en el descenso del consumo. Los impuestos que gravan el tabaco se han duplicado en la última década, pasando de suponer 1,45 euros por cajetilla en 2006 a 3,06 euros en 2016. El precio medio de la cajetilla fue de 4,49 euros, de los cuales, 0,58 euros es el precio del cigarrillo antes de impuestos, 0,76 euros son el IVA, 2,78 euros son los impuestos especiales y 0,38 euros, el margen comercial.

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Este incremento de la carga tributaria ha provocado que, a pesar del desplome en el consumo de tabaco, la recaudación de los impuestos especiales de tabaco se haya mantenido estable durante toda la crisis. En 2016, la AEAT ingresó 6.677 millones de euros con este tributo.

La carga fiscal sobre la cerveza con impuestos especiales se ha mantenido estable durante toda la crisis: 0,09 euros por litro. Sin embargo, la fuerte subida del consumo ha provocado que la recaudación haya alcanzado máximos históricos. En concreto, en 2016 los ingresos tributarios alcanzaron los 303 millones de euros, un 6% más que antes del estallido de la crisis.

Hacienda sí ha elevado la carga tributaria sobre el alcohol para bebidas destiladas, que ha pasado de 8,20 euros por cada litro de alcohol puro hasta 9,05 euros en 2016, un incremento del 10%. Sin embargo, a pesar de la subida de la carga tributaria, el desplome del consumo ha sido tan fuerte que no ha evitado un descenso en la recaudación del 16% durante la crisis: desde 935 millones en 2007 hasta 783 millones en 2016.

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