LAS HISTORIAS PERSONALES TRAS LAS CIFRAS

Jóvenes precarios en multinacionales: ¿qué ha pasado un año después?

Hace un año, tres jóvenes narraron a este periódico su trabajo (precario) en tres multinacionales. Malos sueldos, horarios imposibles... ¿Han mejorado algo?

Foto: Raúl, Marta y Sandra, hace un año.
Raúl, Marta y Sandra, hace un año.

Hace un año, tres jóvenes trabajadores de tres multinacionales nos contaron las condiciones precarias de sus puestos de trabajo: malos horarios y peores sueldos, y una creciente frustración ante un futuro desolador. Hoy, un año después, queremos saber qué ha pasado con ellos.

[Hace un año: Empresa multinacional, trabajo precario. Así viven los jóvenes]

“He tenido mucha suerte”

Raúl Rivas llegó a manifestarse con sus compañeros en la Puerta del Sol por las condiciones de “semiesclavitud” que quería imponer McDonald's en su convenio colectivo. Llevaba cuatro años en la cadena de comida rápida y era delegado sindical. Después de denunciar delante de la cámara de El Confidencial horarios partidos con un descanso de cinco horas, malos salarios y otras precariedades decidió pedirse una excedencia de nueve meses para acabar su módulo superior de informática. “Cuando se me terminó la excedencia tuve que volver a McDonald's. Pero a finales de mayo, después de seis meses, he encontrado trabajo de lo mío, haciendo la web de una revista”, cuenta con una sonrisa.

Jóvenes precarios en multinacionales: ¿qué ha pasado un año después?

Este giro en su vida solo tiene una causa, según Raúl, la suerte. “Es así, porque no es la tónica habitual. He tenido suerte. No hay otra explicación”. Reconoce que volver a la cadena de comida rápida después de nueve meses de vida estudiantil fue duro. “Siempre te vas con la idea de no volver y encontrar algo mejor”. No volvió al establecimiento de la calle Arenal, en Madrid, uno de los que más factura, sino que fue trasladado a Cuatro Caminos. Allí, apunta, el trato de los superiores fue mucho mejor, “pero los problemas de base seguían siendo los mismos: horarios, sueldos… todo eso que te impide desarrollarte como persona”.

Irremediablemente salen a relucir los últimos datos del paro, con una cifra por debajo de los cuatro millones de personas por primera vez en seis años. Para Raúl, sin embargo, hay que mirar a las personas, no las cifras. “Sigue existiendo la precariedad, cada vez es peor. Cuando yo entré en McDonald's podías descansar cada cuatro horas y ahora es cada seis. Además, este trabajo, que siempre se ha visto como algo temporal para jóvenes, ya no lo es. Hay gente de más de 40 años con estas condiciones. Cada reforma laboral ha ahondado más en esta problemática”, se lamenta.

Nunca se ha arrepentido de haberse manifestando por mejorar sus condiciones, “más bien me reafirmo en lo que hice”, ni en contar a cámara cómo era su día a día. ¿Podría volver a trabajar en McDonald's si las cosas viene mal dadas? “He trabajado en muchos sitios, nunca se me han caído los anillos. Si hay que sobrevivir, lo haré”.

“En un año no ha cambiado nada”

Sandra Duque es empleada de Carrefour desde hace ocho años. Y como los otros siete, sus condiciones laborales no han cambiado nada. Es cajera y sigue trabajando en su habitáculo de 2x2 sin poder ir al baño cuando hay muchos clientes porque no hay personal suficiente. Reconoce veladamente que hubo alguna reprimenda tras formar parte del reportaje de hace un año y que se vio en la cuerda floja. Pero ahí sigue, en el mismo puesto. “Si me hubieran despedido por eso no me hubiera importado. Dije la verdad”.

Jóvenes precarios en multinacionales: ¿qué ha pasado un año después?

No habrá cambios, a mejor o a peor, “hasta que no renovemos el convenio a finales de año”. Lo más inmediato que están intentado cambiar, hasta que llegue ese momento, es dejar de abrir los domingos. En 2012 Madrid aprobó la Ley de Dinamización del Comercio que permite a los establecimientos de toda la Comunidad abrir en festivos si así lo desean. “Nos hemos sentado a hablar con los grupos parlamentarios y el único que parece que está por la labor es Podemos pero necesita el apoyo del resto”.

Mientras eso llega (o no) vuelve la campaña de verano con contratos (otra vez) precarios. “Fichan poco personal y los nuevos están obligados a hacer muchas horas en Carrefour para cubrir las vacaciones del resto”, protesta. ¿Estaría dispuesta a cambiarse de trabajo? “Claro, toda la gente que trabaja aquí quiere cambiar pero tal y como está la cosa fuera es imposible”.

“Sería frustrante volver a Cortefiel”

Marta (nombre ficticio) narró las más de 100 horas extras que hizo en Cortefiel cuando tenía contrato de 30 horas a la semana, así como las más de 12 horas que trabajaba en la tienda en Navidad a pesar de que su horario era solo de cuatro. Lo hizo de espaldas para evitar ser identificada por la compañía.

Jóvenes precarios en multinacionales: ¿qué ha pasado un año después?

Hoy se ha trasladado a vivir a Barcelona para estudiar un máster de estudios de género. “Con lo que ahorré y la beca del Ministerio me vine a estudiar aquí”. El máster dura dos años pero el dinero no le da para vivir tanto. “Este verano me pondré a trabajar aquí en hostelería”. Sabe que eso significa muchas horas y poco sueldo pero lo prefiere a Cortefiel. “Sería frustrante volver”, reconoce.

En sus planes de futuro existe la posibilidad de irse fuera. “Conozco mucha gente que lo está haciendo, es algo que está ahí, en mi cabeza, pero me gustaría quedarme. No me gustaría irme al exilio”, reflexiona mientras vuelve a la biblioteca a terminar los trabajos de su máster.

 

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