LA OTRA CARA DE LA RECUPERACIÓN

Empresa multinacional, trabajo precario: así viven nuestros jóvenes

Baja el paro pero la juventud que accede a un puesto de trabajo en una gran empresa se queja de los malos horarios y los peores sueldos que tienen que sufrir. Estas son tres historias personales

Hacer este reportaje no ha sido tarea fácil. Ardua tarea la de encontrar a jóvenes que trabajen para grandes compañías y hayan sufrido malos horarios y peores sueldos. Las estadísticas y el boca a boca dicen que haberlos haylos, pero es complejo que alguien quiera dar la cara y contar lo que vive cada día. Algunos han aceptado hacerlo a cámara pero otros han preferido no ser identificados. El trabajo es precario pero hay que comer.

Si atendemos a las cifras del paro, este mes de mayo ha descendido en 117.985 personas. Crecen los contratos temporales y suben aún mas los que son temporales a tiempo parcial.

Según la Encuesta de Población Activa, uno de cada tres trabajadores con un empleo precario es licenciado. El llamado subempleo, los que trabajan menos horas de las que desearían o poseen una cualificación superior al trabajo que desempeñan, alcanza a 2,2 millones.

Manifestándose contra McDonald's

El trabajo llamado precario está en todas partes. No se libran las grandes compañías multinacionales o eso denuncian sus propios empleados. Raúl Rivas se manifestó en diciembre junto a sus compañeros en la Puerta del Sol contra las condiciones de “semiesclavitud” del nuevo convenio colectivo que quería establecer McDonald's Todavía hoy intentan llegar a un acuerdo tras la insólita imagen de ver a los empleados de la cadena de comida rápida gritar por sus derechos.

Raúl lleva cuatro años trabajando mientras estudia un módulo superior de informática. Asegura que este tipo de empleos ya no son algo temporal para compaginar con los estudios, es el único trabajo posible al que podemos acceder”.

Luchan, por ejemplo, para impedir que los turnos partidos no tengan 5 horas de descanso entre la mañana y la tarde. “Es una auténtica salvajada sobre todo para la gente que no vive cerca del restaurante. Para trabajar seis horas tienes que estar 12 cerca de tu puesto de trabajo”, explica. Las quejas también están enfocadas a los turnos. “Es habitual que no tengas un horario fijo, que estés de noche, dentro de dos días de mañana, luego por la tarde… No tienes estabilidad y eso tiene efectos nefastos”.

Y por supuesto, el sueldo. “Nosotros no sabemos lo que es el mileurismo. Lo normal es que a la semana hagas entre 20 y 30 horas, por lo que el sueldo no puede ser más de 500 o 600 euros. Con ese salario, ¿qué persona puede vivir en esta ciudad?”, se queja. Las cuentas de McDonald's tienen más ceros que el sueldo de sus trabajadores. Según sus resultados, en 2013 la compañía obtuvo un beneficio en España de 52 millones de euros.

La compañía niega la mayor

McDonalds ha incluido a nuestro país entre los mercados con mayor potencial de expansión en los próximos años. Desde el departamento de Recursos Humanos en España, su director, Alberto Unzurrunzaga, niega las condiciones denunciadas por Raúl. Con una plantilla de 24.000 personas, Unzurrunzaga defiende que la compañía ofrece condiciones de trabajo “estables, con posibilidades de formación y desarrollo desde el primer día”.

Reconoce que el 78% de su plantilla trabaja a tiempo parcial, pero “cubre las necesidades de un sector de la población que busca la posibilidad de un empleo a tiempo parcial para compaginar con otras actividades como estudios o responsabilidades familiares”. Dice el director de recursos humanos que la prioridad es “la motivación de los empleados” y para ello habla de “flexibilidad horaria, condiciones salariales ventajosas, movilidad, conciliación, incentivos y posibilidades de promoción”. Dos versiones opuestas de una única compañía. En lo único que coinciden es en el salario. Recursos humanos habla de un salario de 9.000 euros al año si el empleado trabaja 24 horas a la semana, unos 750 al mes.

Las horas extras de Cortefiel

Marta es un nombre ficticio. Quiere contar lo que ha vivido dentro de Cortefiel pero sin que la compañía sepa su verdadera identidad para que no pueda perjudicarla en un futuro si tiene que volver a su plantilla. Con un contrato eventual de seis meses, firmó por 30 horas a la semana, “pero he llegado a acumular más de 100 extras”. “Tenía una jornada laboral de 4 horas al día y en Navidad llegué a trabajar 12 con una hora para comer”, explica. El sueldo, claro, iba a acorde a esas cuatro horas “600 euros al mes, pero había compañeras que con contratos formativos cobran 5 euros la hora”.

Marta, trabajadora de Cortefiel, de espaldas, durante la entrevista.
Marta, trabajadora de Cortefiel, de espaldas, durante la entrevista.

Esta estudiante también explica a este periódico que de una plantilla de 20 personas en la tienda sólo cinco tenían un contrato indefinido, un 25%. “Hay gente que está trabajando seis meses, la mandan otros seis al paro, y la vuelven a contratar para no hacerla indefinida”, denuncia. “Es lamentable y vergonzoso que Cortefiel, que va de marca española exitosa, tenga estas condiciones. Dentro de las marcas de ropa es la que peores condiciones ofrece a sus trabajadores”. Cortefiel ha publicado las cuentas de 2014 con una pérdidas de casi 13 millones de euros, frente los 15 millones que ganaron en 2013. Este periódico ha intentado ponerse en contacto con el grupo textil pero no ha recibido ningún tipo de respuesta.

Las cajeras de Carrefour también se quejan

En siete años que lleva como cajera en Carrefour, Sandra Duque ha visto empeorar, y mucho, las condiciones de trabajo. No solo las suyas, que también, sino la de los nuevos empleados. Con las modificaciones en el convenio colectivo, Sandra denuncia que “nos han exprimido al máximo”. “Hay horarios partidos que van de 9 a 14 y de 18 a 23, están todo el día metidos aquí. Trabajamos domingos y festivos de forma gratuita... Y no hay previsión de horario. Te avisan de hoy para mañana. Tu vida depende de Carrefour”, critica de carrerilla.

Sandra está en línea de cajas, “en un habitáculo de 2x2”. “No te dejan ir al baño cuando la carga de trabajo es muy alta porque somos pocas y eso hace unos años era impensable”. Pero quiere dar la cara también por el resto de sus compañeros. “Los contratos de verano, de Navidad o vacaciones pueden ser de días, de 20 días. Los compañeros están metidos mañana y tarde allí para ganarse 300 euros”. No es lo único. “Hay contratos formativos de 40 horas por 500 euros”. Los supermercados franceses obtuvieron en 2013 en nuestro país 47,3 millones de euros de beneficios frente a las pérdidas de 21,7 millones de 2012. El Confidencial sigue esperando una respuesta de la compañía a la denuncia de su trabajadora.

Sandra Duque, trabajadora de Carrefour.
Sandra Duque, trabajadora de Carrefour.

La frustración

Raúl, Sandra y Marta comparten un trabajo precario pero también una sensación: “Frustración”, define Raúl. “Me dan ganas de llorar”, aporta Sandra. “No hay futuro”, señala Marta.

“El debate ahora es si hay empleo o no pero no se habla de las condiciones de los trabajadores, se quedan en segundo o tercer plano”, explica Víctor, también nombre ficticio. Pertenece a la Oficina Precaria, una entidad que nació tras el movimiento 15M y que pretende dar “visibilidad” a la precariedad. Tienen asesoría legal gratuita para los que tienen contrato y para quienes ejercen de becarios y sospechan que están cubriendo el puesto de un trabajador.

“La precariedad viene de un trabajo que no te permite planificar tu vida ni poder vivir independiente y del que tampoco te puedes quejar porque te echan”. Víctor define así ese problema llamado precariedad, y el profesor e investigador de Salud Pública en la Universidad Pompeu Fabra, Joan Benach también rechaza equiparar precariedad con temporalidad, como se ha hecho hasta ahora. “Hay que mirar los contratos, los salarios, la vulnerabilidad, la falta de derechos y tu incapacidad para defenderlos”, explica el también director de GREDS-EMCONET (grupo de investigación sobre la salud de las desigualdades y las condiciones del empleo). Benach explica que un trabajador precario puede sufrir “ansiedad, trastornos depresivos, insomnio… Una precariedad muy alta puede ser equiparable a una situación de desempleo”.

Desde el departamento de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, Esteban Sánchez, también apunta a que diversos estudios muestran un impacto de la precariedad en los accidentes laborales, la salud y el bienestar psicológico. “El trabajo se ha convertido en el principal problema de la juventud”, apunta este sociólogo. Argumenta que desempleo y precariedad son los dos términos que “mejor describen la situación sociolaboral de los jóvenes. Ellos han asumido que es algo normal cuando salgan al mercado laboral”.

Los trabajadores precarios están menos comprometidos con la empresa y tienen una menor productividad, según su opinión. “Si esto sigue así, en diez años aumentará el individualismo y cada persona será más frágil: se incrementará el riesgo social”. Muy crítico con la última reforma del Gobierno -“facilita e incentiva la contratación a tiempo parcial”- este sociólogo avisa de que si España no cambia su estructura productiva y su forma de crear riqueza tendemos a que nuestro país “se convierta en la periferia productiva y laboral de Europa”. Avisa: “Esto significaría un retroceso notable en la calidad de vida y el empleo y una mayor desigualdad social”.

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