4.628 CONTRIBUYENTES SE SITÚAN EN LO ALTO DEL IRPF

Las rentas superiores a los 600.000 euros caen hasta la tercera parte por la crisis

La crisis económica ha tenido efectos devastadores sobre las rentas bajas y medias. Pero también sobre las más altas. Entre otras cosas, por la elevada progresividad del Impuesto sobre la Renta

Foto: (Ilustración: Enrique Villarino)
(Ilustración: Enrique Villarino)

La alta progresividad del IRPF español vuelve a ponerse de manifiesto en la última 'Memoria tributaria'. Hasta el extremo de que el 3,2% de los contribuyentes -aquellos que declaran unos ingresos superiores a los 60.000 euros- soporta nada menos que el 17,7% de las bases imponibles totales del Impuesto sobre la Renta.

El resultado es todavía más elocuente si se tiene en cuenta únicamente al grupo de quienes declaran unos ingresos que se sitúan por encima de los 120.000 euros (en total, 106.951 contribuyentes). En este caso, y pese a su reducido número, soportan el 7% de las bases imponibles pese a representar tan solo el 0,6% de los declarantes del IRPF.

El aumento de progresividad se observa con mayor nitidez al tener en cuenta que si en 2011 el tipo medio de las bases imponibles para las rentas más elevadas se situaba en el 31,1%, al año siguiente se incrementó hasta el 39,4%. Ahora bien, con una particularidad. El segundo escalón de los más ricos (quienes declaran más de 240.000 euros y menos de 600.000) paga más impuestos que quienes se sitúan en la parte más elevada del IRPF.

La intensa progresividad del impuesto (paga más quien más declara a Hacienda) se manifiesta, aunque en sentido contrario, en las rentas más bajas. Los datos oficiales muestran que el 82,8% de los contribuyentes con menores ingresos (menos de 30.000 euros) aporta el 53,8% de la base imponible total del impuesto (lo que realmente grava Hacienda antes de deducciones y desgravaciones). La base imponible media, según el fisco, se situó en 19.273 euros, un 4,4% menos que en el ejercicio anterior. Ahora bien, el 82,8% de los contribuyentes declara unos ingresos inferiores a 30.000 euros.

La 'Memoria tributaria' corresponde a las declaraciones presentadas en 2013 (último año publicado) y pone de relieve que apenas 4.628 contribuyentes declararon ese año bases imponibles superiores a los 600.000 euros, con unos ingresos medios equivalentes a 1,4 millones de euros.

La cifra es relevante porque en 2007, al comienzo de la crisis económica, el número de contribuyentes que declaraba unas rentas anuales superiores a los 600.000 euros eran 13.058, lo que significa que la recesión ha rebajado hasta la tercera parte el número de 'ricos' a la luz del Impuesto sobre la Renta.

Las estadísticas del IRPF, lógicamente, no tienen en cuenta el patrimonio acumulado por los declarantes, que puede ser muy superior a esa cifra. En concreto, y según la 'Memoria tributaria', 52 contribuyentes declararon unas bases imponibles superiores a los 100 millones de euros. Otros 117 declaran poseer un patrimonio situado entre 50 y 100 millones de euros. Mientras que 2.320 contribuyentes acumulan un patrimonio que oscila entre 10 y 50 millones de euros. En total, el grupo de los más ricos está formado por 2.489 contribuyentes con un patrimonio superior a 10 millones de euros.

Ricos y crisis económica

¿Cuántos había al comienzo de la crisis? Pues ni más ni menos que 1.467, lo que significa que los años de recesión han significado, sin embargo, un fuerte aumento de patrimonios superiores a 10 millones de euros, mientras que, por el contrario, el número de declarantes con rentas superiores a 600.000 euros al año a la luz del IRPF ha caído en picado.

La información de Hacienda, en todo caso, pone negro sobre blanco una realidad incómoda del sistema tributario español: el IRPF se consolida como un impuesto que grava fundamentalmente a las rentas procedentes del trabajo frente a las del capital. No en vano, el 82,8% de las bases imponibles totales procede de las rentas salariales, lo que supone un avance de 0,5 puntos porcentuales respecto al año anterior.

Esto quiere decir que, pese a la pérdida de empleo (aquel año España seguía en recesión), el peso de las rentas del trabajo respecto del IRPF continuó creciendo. Las rentas del capital, por el contrario, redujeron su participación en el Impuesto sobre la Renta, al pasar de un 7,7% al 7,4%, principalmente por el descenso de las cotizaciones bursátiles, toda vez que las rentas del capital inmobiliario permanecieron estables.

El tercer gran epígrafe de las bases imponibles del IRPF corresponde a las actividades económicas y empresariales, que representan únicamente el 5,9% de la estructura impositiva del Impuesto sobre la Renta. El IRPF sigue siendo, por lo tanto, un impuesto que recae sobre los asalariados de forma casi absoluta. Sean ricos o pobres.

Economía
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