NUEVOS HÁBITOS DE CONSUMO TRAS LA CRISIS

Los españoles gastan ya más en teléfono que en consumir alcohol y tabaco

La crisis ha cambiado ciertos hábitos de consumo. Sobre todo, en relación al alcohol y el tabaco, cuyo peso en la cesta de la compra disminuye. Principalmente, en favor de las comunicaciones

Foto: Foto: Reuters.
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¿Cuánto gastan los españoles en alcohol y tabaco en términos reales? Pues según datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares, 9.300 millones de euros en 2014.

¿Mucho o poco? Cada ciudadano tendrá una opinión, pero lo cierto es que la crisis ha provocado nuevos hábitos de consumo. Hasta el extremo de que, por primera vez, el gasto en alcohol y tabaco es inferior a lo que los consumidores destinan a las comunicaciones, en particular el teléfono. En total, 14.500 millones de euros.

Al comenzar la crisis, el gasto en tabaco y alcohol equivalía a 15.900 millones. El recorte del gasto ha sido, por lo tanto, equivalente a 6.600 millones en euros constantes.

Lo significativo, sin embargo, es su evolución. El gasto en consumo real de tabaco y alcohol ha caído nada menos que un 41,2% desde el comienzo de la crisis (2008) en términos reales, es decir, descontada la evolución del IPC. Por el contrario, y en ese mismo periodo, el gasto en comunicaciones ha crecido un 3,4% pese a que las innovaciones tecnológicas han permitido una fuerte caída de los precios.

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Los operadores han podido compensar este descenso (alrededor de un 15%) con el mayor volumen de operaciones. Las cifras más recientes del INE reflejan, en concreto, que el gasto en servicios telefónicos (al margen de la compra de equipos) disminuyó en 49 euros por hogar en 2014.

La subida de los impuestos (IVA y especiales) tanto en el tabaco como en el alcohol, además del endurecimiento de la ley antitabaco (2011), está detrás de esa evolución. Pero también el hecho de que en situaciones concretas los consumidores, como es lógico, tienden a prescindir de los gastos que consideran más superfluos.

Este proceso de revisión de la 'política' de gastos de los consumidores se manifiesta con nitidez en un estudio realizado por el área de Analytics de Analistas Financieros Internacionales (AFI) en el que, por primera vez, se publican los datos en términos reales, lo que permite una comparación homogénea. El resultado es llamativo también en el caso de la vivienda. En términos nominales (con inflación) el gasto asociado a servicios vinculados a la residencia familiar habría crecido un 9%, pero si se elimina el efecto de los precios, el resultado es muy diferente. En términos reales, el gasto en vivienda ha caído -la adquisición no cuenta ya que se considera una inversión- nada menos que un 10%, lo que da idea de la “descomunal subida” que se ha producido en los precios: un 19%.

El epígrafe 'vivienda' recoge, principalmente, información sobre los alquileres y el consumo de agua, electricidad o combustibles necesarios para el hogar. La subida de impuestos vuelve a tener en este caso una enorme relevancia. Pero la diferencia respecto del tabaco y el alcohol es su escasa elasticidad. El gasto en vivienda y todo lo que conlleva para su mantenimiento (160.100 millones al año) ha caído un 9% entre 2008 y 2014. Es decir, la mitad que el descenso general que se ha producido en el gasto de los consumidores en términos reales.

Un hecho histórico

Los datos de AFI Analytics estiman que el gasto en términos reales ha caído un 17% (el doble que euros nominales) desde el comienzo de la crisis. O expresado en términos absolutos. La recesión y el deterioro de la economía se ha sustanciado con un descenso del gasto de los consumidores equivalente a 105.800 millones de euros, lo que da idea de su intensidad. Nunca antes, al menos desde el Plan de Estabilización (1959), se había producido algo parecido, lo que es achacable casi en su totalidad a la destrucción de empleo (más de tres millones de puestos de trabajo).

Esta fuerte caída del empleo, por ejemplo, explica que el gasto destinado al transporte (en gran medida debido a las bajas laborales) se haya desplomado un 29,7%, muy por encima del retroceso que se ha producido incluyendo todos los productos. En el caso de la alimentación, por ejemplo, el descenso ha sido del 10%, por debajo del nivel medio, lo que pone de relieve que esta partida es poco 'sensible' a la evolución de la economía por razones obvias. Todas estas cifras son agregadas y, por lo tanto, no tienen en cuenta la capacidad de gasto ni de los consumidores, a título individual, ni de los hogares.

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística calculan que el gasto medio por hogar en el año 2014 fue de 27.038 euros, por lo tanto 60 euros menos que en 2013, lo que supuso una tasa anual del -0,2%. En términos constantes, es decir, eliminando el efecto de los precios, el gasto medio por hogar aumentó un 0,5%. El año 2014 fue el primero en que se alcanzó en euros constantes una tasa positiva desde 2007.

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