Draghi admite el efecto de la crisis emergente y enfatiza que está listo "para actuar"
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Draghi admite el efecto de la crisis emergente y enfatiza que está listo "para actuar"

El BCE reconoce el impacto que está teniendo la desaceleración de economías como la de China o Brasil y recorta las previsiones de crecimiento e inflación para 2015 y 2016

Foto: El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)
El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)

"Estamos preparados para actuar y tenemos capacidad para actuar". El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, no ha escurrido el bulto. En la rueda de prensa posterior a la reunión de política monetaria en la que el Consejo de Gobierno de la entidad ha mantenido los tipos de interés en el mínimo histórico del 0,05%, el banquero italiano ha admitido que los problemas que están manifestando los países emergentes afectan a la economía mundial y a la Eurozona, hasta el punto de que ha "enfatizado" su disposición de reforzar los estímulos ya existentes en caso de que el contagio de esas dificultades se agrave en las próximas semanas.

Como era de esperar -y como deseaba el mercado-, Draghi ha concretado que no solo tiene la voluntad, sino también "la capacidad" para seguir actuando porque su programa de expansión cuantitativa (QE) es "lo suficientemente flexible como para ajustar el tamaño, la composición y la duración del programa", ha precisado. Eso sí, como siempre, con el matiz de rigor: "Usaremos todos los instrumentos disponibles dentro de nuestro mandato".

Por el momento, el QE seguirá como estaba en sus aspectos más gruesos. Continuará dedicando 60.000 millones de euros al mes a comprar deuda pública y privada. A partir de ahí, ha introducido dos detalles, de esos que son tan del gusto de los banqueros centrales, que anticipan las intenciones del BCE. El primero alude al calendario. Cuando se lanzó el QE en enero -aunque comenzó a ejecutarse en marzo-, la entidad precisó que estaría vigente "al menos hasta final de septiembre de 2016". Ahora añade otro matiz a esta referencia temporal: "O más allá". Aunque ya había mencionado la opción de prolongar el QE más allá de septiembre de 2016, lo había hecho en las respuestas que da a los periodistas. El BCE lo ha introducido ahora en su comunicado oficial, con lo que otorga ese carácter oficial a dicha posibilidad.

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En cuanto al segundo detalle, se trata de una variación que en apariencia suena técnica, pero que en realidad procura más margen de actuación al QE: en el sistema vigente desde enero, el BCE no podía comprar más del 25% de una emisión de deuda concreta; ahora eleva ese límite al 33%. "Esta decisión incrementa el volumen total de de bonos que podría comprar, con lo que genera capacidad para hacer más si es necesario", confirma Andrew Mulliner, gestor de renta fija de Henderson Global Investors.

Menos crecimiento, menos inflación

Estos cambios representan la primera manifestación de que el BCE se toma la crisis de los mercados emergentes en serio, aunque ha matizado que "es prematuro juzgar" si los recientes acontecimientos tendrá un impacto duradero en la economía mundial o si será un fenómeno "transitorio".

"Esperamos que la recuperación económica continuará, pero a un ritmo algo más débil de lo que esperábamos antes, en particular por la desaceleración en las economías emergentes, que está afectando al crecimiento mundial y a la demanda internacional para las exportaciones europeas", ha reconocido el presidente del BCE. Y la institución ha demostrado que estas palabras no son vacías, puesto que ha revisado a la baja sus previsiones sobre el crecimiento y la inflación.

En junio, el BCE esperaba un crecimiento del 1,5% para 2015, del 1,9% para 2016 y del 2% para 2017. Ahora ha rebajado las tres cifras: al 1,4% en 2015, al 1,7% en 2016 y al 1,8% en 2017. De forma acorde con este recorte, la entidad ha remarcado que los riesgos sobre el crecimiento son a la baja. En cuanto a la inflación, si hace tres meses contemplaba una tasa del 0,3% en 2015, ahora la sitúa en el 0,1%. Para 2016 recorta su previsión del 1,5% al 1,1% y para 2017 del 1,8% al 1,7%. En este sentido, Draghi no descarta que en los próximos meses se vean de nuevo tasas de inflación negativas en la Eurozona.

Operación 'frenar al euro'

El tono más blando mostrado por Draghi y las previsiones más débiles presentadas por el BCE tienen el esperado impacto en el mercado. El euro se deprecia un 0,8%, hasta los 1,113 dólares, con un mínimo diario en los 1,109 dólares, con lo que la entidad consigue su propósito de frenar el ímpetu alcista que la divisa europea ha mostrado en las últimas semanas. "El BCE está firmemente comprometido con su programa expansivo de política monetaria y que este compromiso parece incluir el objetivo de debilitar el euro", sostiene Enrique Díaz-Alvarez, director de riesgos de Ebury.

En la renta variable, las intenciones del BCE se traducen en más compras. El Ibex 35, que esperaba a Draghi por debajo de los 10.000 puntos, ha recuperado los 10.000 puntos, con una subida del 1,05% que le ha aupado a los 10.042 puntos. Más euforia se ha visto en el Dax alemán, el Cac 40 francés o el EuroStoxx 50, donde los avances se han movido entre el 2% y el 3%.

Ante un escenario en el que el BCE anticipa más tiempo con bajas tasas de inflación y la posibilidad de reforzar las compras de bonos, los inversores han intentado adelantarse y se han lanzado a adquirir deuda soberana europea. Como consecuencia, la rentabilidad de los bonos españoles a 10 años ha bajado del 2,12 al 2,08% y la de los alemanes, del 0,78 al 0,72%.

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