una decisión histórica

China acude en defensa de su economía con la mayor devaluación del yuan en 20 años

Pekín ha adoptado una decisión histórica al modificar su régimen cambiario. El gigante asiático abandona el anclaje con el dólar y anuncia que el cambio estará más conducido por el mercado

Foto: China acude en defensa de su economía con la mayor devaluación del yuan en 20 años

China ha anunciado en la madrugada del lunes al martes una decisión histórica cuya influencia se notará en el conjunto de la economía y las finanzas mundiales. Pekín ha devaluado el yuan un 2%, en la que supone su mayor caída diaria desde 1994. Pero no solo eso. La clave de ese descenso reside en sus motivos. El primero, que con esa medida las autoridades chinas ponen de manifiesto su grado de preocupación con respecto a desaceleración del crecimiento. Y el segundo, que destierra la vinculación que el yuan tenía con el dólar estadounidense para dar paso a un nuevo régimen cambiario en el que se ha comprometido a que el mercado tenga más influencia en la determinación del tipo de cambio de su moneda. 

Las reacciones están siendo inmediatas. Y globales, para hacer buenos los vaticinios de que China podría desatar un nuevo agosto caliente en los mercados. Confirmando que su actual condición de moneda de financiación le impulsa cuando los nervios se imponen en el mercado, el euro es la moneda más fuerte de la jornada y se aprecia un 2,6% contra el yuan, hasta los 6,98 yuanes. En cuanto al dólar, se revaloriza un 1,9% contra la divisa china, hasta los 6,325 yuanes. Un dólar no compraba tantos yuanes desde 2012 y el yuan sale así de la banda de 6,20-6,22 yuanes en las que se había movido desde marzo -ver gráfico-. 

La medida ha sido anunciada por el banco central chino, el Banco del Pueblo de China (BPCh), a través de dos documentos. Primero, con un comunicado en el que informaba que el cambio del yuan pasaba a estar más determinado por los agentes del mercado y dejaba de estar tan centrado en el dólar. Y segundo, con otro comunicado, en formato de pregunta y respuesta, en el que explicaba los motivos de la decisión y la nueva etapa que se abre a partir de ahora. 

 

"Actualmente, las condiciones financieras y económicas mundiales son muy complejas", sostiene el BPCh en su segundo comunicado. "La economía estadounidense se está recuperando y los mercados esperan por los menos una subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal este año. Como consecuencia, el dólar se está fortaleciendo, mientras que el euro y el yen se están debilitando", añade. "Los mercados emergentes y las divisas vinculadas a las materias primas están afrontando presiones bajistas, y nosotros estamos viendo una volatilidad creciente en los flujos de capitales", continúa.

Centrándose ya en la propia realidad china, remata: "Esta compleja situación está poniendo nuevos desafíos. Aunque China está manteniendo un superávit comercial relativamente grande, el tipo de cambio efectivo real del yuan es fuerte en términos relativos, algo que no es completamente consistente con la expectativa del mercado". 

Occidente quería que fuera el mercado, y no Pekín, el que estableciera el cambio del yuan. Y Pekín dice que lo que ahora quiere el mercado es que el yuan baje

O lo que es lo mismo, Pekín alega que el yuan estaba más fuerte de lo que manifestaban los operadores del mercado, una robustez que se derivaba de su anclaje con el dólar. Rompiendo esta vinculación y escuchando más a los operadores de divisas y su precios de oferta y demanda, Pekín ha dado rienda suelta al yuan, en una maniobra que ha deparado su mayor caída diaria contra el dólar desde mediados de los años 90.  

Calentando la 'guerra de las divisas'

La tentación de debilitar el yuan llevaba meses sobre la mesa. De hecho, ya venía frenando la marcha alcista de la divisa desde finales de 2014. Con la economía china enfriándose por momentos y con las exportaciones cayendo, mantener anclado al yuan con el dólar agravaba las dificultades ante la fortaleza que venía exhibiendo el billete verde desde mediados de 2014. Como el yuan seguía al dólar, si el dólar se apreciaba contra el euro, el real brasileño o el yen japonés, el yuan también lo hacía, con lo que perjudicaba a sus exportaciones. 

"Este movimiento podría exacerbar las fugas de capitales y crear presiones bajistas adicionales sobre el yuan. Creemos que el riesgo de una depreciación adicional de la divisa china existe", valoran desde Nomura. 

Con la decisión de devaluar el yuan, elimina parte de esos efectos. Y mucho más. Calienta la guerra de las divisas, porque dada la potencia exportadora de China, sus competidores -principalmente sus vecinos asiáticos- difícilmente tolerarán que sus respectivas monedas se fortalezcan contra el yuan y pierden capacidad competitiva. "Creemos que las divisas más sensibles al temor de una depreciaciòn adicional del yuan son el dólar taiwanés, el won surcoreano, dólar de Singapur y el ringgit malasio", pronostican desde Nomura. 

Además, China prolonga así la lista de medidas defensivas que está aplicando para intentar contener la desaceleración de su economía. Aunque en las últimas semanas había sido el desplome de la bolsa el que había motivado esas actuaciones, ahora vuelve a poner el foco en el sector exportador. Y lo hace después de que las exportaciones cayeran en julio un 8,3% con respecto al mismo mes de 2014 y con la sensación de que la economía no crece al 7%, como muestran las estadísticas oficiales, sino más bien entre el 3% y el 4%, como manifiestan otras fuentes y firmas de inversión. 

El recuerdo de 2005

También será importante conocer cómo sientan las medidas anunciadas por Pekín en Occidente, donde siempre se ha mirado como recelo la actuación de China con respeto a su divisa. Desde Estados Unidos, principalmente, se ha considerado que el gigante asiático manipulaba el valor del yuan para mantenerlo artificialmente bajo y favorecer así sus exportaciones, una crítica que puede volver a alimentarse tras la decisión tomada este martes. 

China destapa otro riesgo. Será exportadora de deflación. Ya pasó en el arranque del siglo XXI, y fue un factor clave en los excesos que trajeron la crisis

Más aún, un yuan más débil y unas exportaciones chinas más baratas convertirían a China en un vendedor de deflación en un mundo que no anda sobrado de inflación. "Esta decisión presionará a la baja en las tasas de inflación de las economías desarrolladas, todavía en niveles bajos", confirma Anthony Doyle, director de inversiones de renta fija de la gestora M&G Investments. 

No es la primera vez que ocurriría en los últimos tiempos. Ya pasó en el primer lustro del siglo XXI, y fue un factor determinante en el mantenimiento de unas políticas monetarias demasiado laxas en Occidente que cebaron la burbuja crediticia e inmobiliaria. Es decir, los excesos que condujeron a la crisis que estalló en 2007. 

Al mismo tiempo, la última maniobra de China evoca la que adoptó hace 10 años. El 21 de julio de 2005 accedió a levantar el tipo de cambio fijo que el yuan había mantenido desde mediados de los 90 con el dólar en los 8,277-8,28 yuanes. Ese día, lo revaluó un 2,1% -el de este martes es el mayor movimiento desde entonces- y las autoridades se mostraron dispuestas a escuchar las peticiones occidentales y conceder una mayor flexibilidad a su divisa. 

Diez años después, y tal vez para justificar una decisión que puede escocer a las grandes potencias, legitima la devaluación del yuan al asegurar que es lo que determinan el mercado y las fuerzas de la oferta y la demanda. Occidente quería que fuera el mercado, y no Pekín, el que estableciera el cambio del yuan. Y Pekín dice que lo que ahora quiere el mercado es que el yuan baje. 

Al mismo tiempo, al dar más protagonismo al mercado en la determinación del tipo de cambio de la divisa, China da un paso más para que el yuan se cuele entre las principales monedas de reserva mundiales. En concreto, encaja con su deseo de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) meta ya a la divisa China en la cesta de monedas que tiene en cuenta para calcular su unidad de cuenta, los derechos especiales de giro (SDR, en sus siglas en inglés). 

Todo ello, desde acudir en defensa de su economía hasta reivindicar su cada vez mayor cuota de protagonismo en la economía mundial, de una tacada. Pero así de relevantes son las divisas. Y así de relevante es ya China. 

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