Deuda pública: La deuda externa bate otro récord y alimenta los viejos fantasmas de la economía. Noticias de Economía
ROZA YA EL VALOR DEL PIB: 1,042 BILLONES

La deuda externa bate otro récord y alimenta los viejos fantasmas de la economía

Vuelven los viejos fantasmas económicos. La deuda exterior, lo que se pide prestado en el extranjero, sigue creciendo. Y lo hace de forma cada vez más acelerada a medida que se consolida la recuperación

Foto: La deuda externa se situó al acabar el primer trimestre de este año en 1,042 billones de euros. (EFE)
La deuda externa se situó al acabar el primer trimestre de este año en 1,042 billones de euros. (EFE)

Los datos son precisos. Y ponen de relieve la incapacidad de la economía española para financiarse con ahorro interno. La deuda externa neta –es decir, sin contabilizar los préstamos que ha hecho España en el exterior– se situó al acabar el primer trimestre de este año en 1,042 billones de euros. Por lo tanto, muy cerca del valor del PIB (1,058 billones), lo que significa que España debe al exterior tanto como es capaz de producir en un año.

Para hacerse una idea de su evolución hay que tener en cuenta que en diciembre de 2012 –en plena política de ajustes y, por lo tanto, de restricción del crédito a familias y empresas– la Posición de Inversión Internacional de España (deuda exterior neta) equivalía a 949.000 millones de euros. Por lo tanto, casi 100.000 millones menos que ahora.

El Banco de España no ofrece cifras anteriores debido a un cambio metodológico que impide la homogeneidad de las series históricas. Descontando la posición del banco central, la deuda exterior baja hasta los 917.000 millones. En todo caso, la cifra más elevada en términos relativos de los grandes países del euro, lo que muestra la elevada vulnerabilidad de la economía española.

El origen de la crisis se encuentra, precisamente, en el estrangulamiento que sufrió a partir de 2007 y 2008 la economía española tras el estallido de la burbuja de crédito en EEUU (las célebres hipotecas subprime). Y por eso no es de extrañar que el propio Banco de España calificara el volumen de deuda externa como “abultado” en su último informe anual.

Un reciente estudio elaborado por la consultora Freemarket Corporate Inteligence llamaba la atención sobre este hecho. Y, en concreto, advertía de que, a pesar de los superávit arrojados por la balanza de pagos por cuenta corriente, la deuda externa ha seguido aumentando. España, de hecho, necesitaría tener superávit por cuenta corriente superior al 2,5% del PIB durante un cuarto de siglo para situar su endeudamiento exterior en niveles equivalentes a los que existen en los países más saneados.

Su conclusión es que este deterioro “hace a España muy sensible a cualquier evolución adversa de los tipos de interés, de las primas de riesgo y del apetito inversor de activos nacionales”.

Un viejo problema

El propio Banco de España reconocía en su último informe anual que los sucesivos superávit de la balanza de pagos alcanzados en los últimos años por la economía a causa del ajuste (restricción del crédito y desendeudamiento) son insuficientes para corregir este desequilibrio. Por otra parte, tradicional en una economía que históricamente ha tenido poco ahorro interno para financiar su desarrollo. El banco central hablaba de una evolución “muy gradual”.

Las causas últimas de este desequilibrio tienen que ver con el elevado contenido importador de la demanda interna, con la excesiva dependencia energética del resto del mundo y con los abultados pagos por intereses. Tan sólo la deuda pública representa casi el 100% del PIB, y aunque hoy los tipos de interés son próximos a cero, ese escenario se irá corrigiendo con el tiempo a medida que la recuperación se consolide en las economías avanzadas.

Las Administraciones Públicas son, de hecho, el principal agente deudor de España. El sector público, según el Banco de España, debe al exterior –hasta el pasado 31 de marzo– nada menos que 541.474 millones de euros, de los que prácticamente el 90% son a largo plazo. El resto lo adeuda en el mercado interno.

La mejora de la economía se traslada casi de forma automática a la deuda externa por ausencia de ahorro interno

Tras las AAPP, se encuentran las entidades financieras (que a su vez lo prestan a sus clientes), que tienen unos compromisos con el exterior equivalentes a 472.623 millones de euros. En este caso, algo más de la mitad hay que devolverlo a corto plazo (el negocio tradicional de la banca es tomar préstamos a corto y prestarlos a largo).

Las empresas, por su parte, deben al exterior 337.825 millones de euros, mientras que en inversión directa las deudas con el exterior equivalen a 215.401 millones. En total, una deuda bruta (sin contar lo que ha invertido España en el extranjero) equivalente a 1,78 billones de euros.

No es de extrañar, por lo tanto, que en el informe de la consultora Freemarket se recuerde que la sostenibilidad de la deuda externa está ligada no sólo a la marcha de la economía real, de los precios del petróleo o de las tasas de interés, sino también a las “expectativas sobre su comportamiento en el corto y medio plazo, que están ligadas al tipo de política económica que se aplique después de las elecciones generales”.

Entre otras cosas porque la propensión al consumo es mayor, como revela la Encuesta de Presupuestos Familiares, en los hogares más endeudados. En estos hogares, el consumo depende más estrechamente de la evolución de sus ingresos corrientes (nivel de empleo y salarios) y menos de los posibles aumentos de su renta futura, lo que quiere decir que la mejora de la economía se traslada casi de forma automática a la deuda externa por ausencia de ahorro interno.

Su conclusión es diáfana: “La deuda externa es enorme y tardará años en volver a niveles sostenibles”, algo que explica la vulnerabilidad de la economía española y el sentimiento de los mercados financieros, que son quienes prestan. De hecho, la prima de riesgo con Alemania se mantiene por encima de los 125 puntos básicos pese a que los tipos de interés son próximos a cero. En un área monetaria óptima, los diferenciales son nulos. Y evidentemente, el euro no lo es. 

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