agravamiento de la crisis helena

Grecia consuma el impago al FMI mientras intenta 'comprar' tiempo en Europa

Varufakis había dado carácter oficial a lo que ya se esperaba. Como Atenas no ha recibido el dinero de los acreedores y no lo tiene por sí mismo, el país no ha devuelto al FMI el dinero que le prestó

Foto: El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde
El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde

Se acogió a la denominada cláusula Zambia, un recurso mediante el que un páis puede agrupar en un solo pago el dinero que debe devolver al Fondo Monetario Internacional (FMI). Lo anunció el 5 de junio. Pero en los 25 días siguientes, Grecia no ha concretado los pasos necesarios en la negociación con los acreedores para conseguir ese dinero. En total, y una vez juntados los pagos previstos para los días 5, 12 y 19 de junio, necesitaba 1.550 millones de euros. Y como no los ha reunido, porque no tiene dinero por sí mismo y porque los acreedores no se lo han entregado al no haber suscrito ningún acuerdo, el país se ha ganado un hueco para siempre en la historia financiera al convertirse en el primer país desarrollado en protagonizar un impago con el FMI y suma su nombre a las más de 20 naciones que, en algún momento, no han cumplido sus obligaciones financieras con el organismo internacional. 

La resolución era la prevista desde el caos vivido el pasado fin de semana, cuando el primer ministro griego, Alexis Tsipras, se descolgó con el anuncio de un referéndum sobre la propuesta lanzada por los acreedores -un grupo formado por el FMI, el Banco Central Europeo (BCE) y los países europeos- el 25 de junio. Como esos acreedores entendieron que esta medida, inesperada y adoptada unilateralmente, rompía las negociaciones, Atenas se quedó sin el dinero preciso para realizar ese pago. Y el ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, ha confirmado este mismo martes que, en efecto, el pago no se iba a ejecutar. 

Con el impago oficioso ya sobre la mesa, la cuestión se introduce definitivamente en los detalles técnicos. ¿Incurre Grecia así en un impago oficial o no? No. aún no adquiere esa condición. Como el impago no es con un acreedor privado, las agencias de calificación no lo considerarán como un default y el propio FMI dejará un tiempo, que rondará un mes, hasta definirlo así. Por el momento, será considerado como un retraso, y Atenas intentará que no pase de ahí porque ya está intentando comprar tiempo con una nueva propuesta para los acreedores. De hecho, el FMI ha confirmado, en el mismo comunicado en el que ha hecho oficial que Grecia no le ha abonado el dinero, que Atenas también ha intentado ganar tiempo con este organismo porque este martes ha pedido aplazar ese vencimiento.

Como, además, el FMI no es un acreedor privado y, sobre todo, no es una pieza sistémica dentro del funcionamiento diario del sistema financiero -cosa que sí pasaba, por ejemplo, con Lehman Brothers en 2008-, la repercusión inmediata en el mercado es nula. No desencadena efectos colaterales ni contagios de ningún tipo, algo en lo que también contribuye que este desenlance ya estaba previsto. 

O lo que es lo mismo, el impacto directo e inmediato de no pagar ese dinero al FMI no es catastrófico. Para los griegos, desde luego, no rivaliza en nada con el perjuicio que sí produce la imposición del corralito aplicado desde el lunes

Pendientes de la templanza del BCE

Eso sí, que a muy corto plazo este impago no cause un terremoto financiero no equivale a que sea una buena noticia. Primero, porque constata que el país no es solvente y que sin ayuda exterior no tiene dinero para afrontar el pago de su deuda. Segundo, porque si pasa el tiempo y no paga ese dinero al FMI, irá perdiendo acceso a los recursos financieros de este organismo. 

Y aún hay un tercer factor: no pagar al FMI sí puede desencadenar serios impactos indirectos... por la cohabitación con otro hecho: la prórroga de cuatro meses concedida al segundo rescate de Grecia ha expirado en la medianoche de este martes. A partir de ahora, Grecia deja de estar bajo el paraguas de la asistencia financiera de los acreedores. Y sobre esta base sí pueden producirse consecuencias de envergadura

European central bank (ecb) president mario draghi smiles during the imfs conference 2015 in frankfurt
European central bank (ecb) president mario draghi smiles during the imfs conference 2015 in frankfurt

La más grave, la que rompería definitivamente el nexo entre la Eurozona y Grecia, alude en primera persona al BCE. La combinación del retraso en el pago al FMI y el vencimiento de esa prórroga de cuatro meses puede desbordar la paciencia del Consejo de Gobierno de la entidad presidida por Mario Draghi. Si ocurre, se traduciría en que el BCE podría anunciar este miércoles que cierra el acceso de los bancos griegos a la Provisión de Liquidez de Emergencia (ELA). Tomar esta decisión equivaldría a abandonar a la banca helena a su suerte y obligaría a Atenas a reaccionar con la creación de una nueva moneda paralela al euro. Esto es, el Grexit, concepto con el que se identifica la salida de Grecia del euro, se acercaría por momentos.

Dada la gravedad de estas consecuencias, todo indica que Draghi intentará abogar por la templanza y mantener la ELA a la espera de acontecimientos. ¿Cuáles? O el retorno a las negociaciones o, en última instancia, el referéndum del próximo domingo. 

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