REFORMA FISCAL DEL GOBIERNO

El tipo máximo del IRPF bajará hasta el 45% pero se aplicará desde los 60.000

¿Cuánto bajará el impuesto sobre la renta en 2015 y 2016? La pregunta no tiene respuesta. La rebaja dependerá de las circunstancias personales

Foto: Sáenz de Santamaría y Montoro, tras el Consejo de Ministros. (Efe)
Sáenz de Santamaría y Montoro, tras el Consejo de Ministros. (Efe)

¿Cuánto bajará el impuesto sobre la renta en 2015 y 2016? La pregunta no tiene respuesta. La rebaja, lógicamente, dependerá de las circunstancias personales y familiares de cada contribuyente. Y, por supuesto, de las bases imponibles. Es decir, lo que grava inicialmente Hacienda antes de aplicar las deducciones o reducciones que marca la ley (base liquidable). Pero lo que está fuera de toda duda es que los tipos complementarios, aquellos que se aprobaron en los años más duros de la crisis -primero Zapatero y luego Rajoy-, desaparecerán en un plazo de dos años. El tiempo que se ha dado el Gobierno para aplicar la reforma fiscal.

Esto quiere decir que el tipo marginal máximo, el que se aplica a las renta más altas, regresa a la casilla de partida. El IRPF vuelve -en líneas generales- a los niveles existentes en 2011, pero sin que Hacienda vaya a devolver lo pagado de más en estos últimos años.

En concreto, el tipo máximo bajará hasta el 47% en 2015, y hasta el 45% un año más tarde. La gran novedad es que esos niveles de presión fiscal se aplicarán a partir de unos ingresos brutos equivalentes a 60.000 euros al año. La actual tarida del IRPF, por el contrario, establece que el 47% se aplica a partir de los 53.047,20 euros, lo que significa una ligera reducción de la carga fiscal para las rentas más elevadas que, sin embargo, no se sitúan en la parte más alta de la pirámide económica. En palabras del Cristóbal Montoro tras el consejo de ministros: “Todos los niveles de renta se beneficiarán de la bajada de impuestos”.

Pero unos más que otros. El recorte aprobado ayer -y que dentro de tres o cuatro semanas comenzará su tramitación parlamentaria tras finalizar el periodo de consulta pública, beneficia más, lógicamente, a quienes obtengan unas rentas superiores a 120.000 euros, que fueron, precisamente, los que más sufrieron el célebre recargo suplementario para combatir la crisis. En su caso, el recorte será de hasta siete puntos de IRPF cuando finalice el periodo transitorio (año 2016).

Tipos efectivos y nominales

No hay que olvidar, sin embargo, que el tipo efectivo, el que realmente se paga, es muy inferior. De hecho, Hacienda  calcula que el tipo medio sobre rendimiento neto para quienes ganen más de 150.000 euros, se situará en el 37,5%. Ese sería el nivel máximo de presión fiscal directa para los contribuyentes, a lo que habría que añadir otros impuestos como el IVA, el IBI o los impuestos Especiales, que, según el ministro de Hacienda, no subirán salvo mandato de la Unión Europea.

Tabla actual.
Tabla actual.

¿Y cuánto bajará en el caso de las rentas más bajas o medias? Los datos avanzados ayer por Hacienda muestran que quienes obtengan unas bases imponibles sujetas al IRPF  inferiores a 12.500 euros anuales después de las deducciones (una parte cada vez más importante de contribuyentes) tributarán inicialmente al 20% el año próximo, y al 19% en 2016, pero quienes ingresen entre esa cantidad y 20.200 euros pagarán el 25% y el 24%, respectivamente.

Si se tiene en cuenta que el tipo de gravamen para quienes hoy ganan hasta 17.707,20 euros se sitúa en el 24,75%,  eso significa una notable reducción de los impuestos. En todo caso, inferior al de las rentas más elevadas, aunque hay que tener en cuenta que este segmento fue, como se ha dicho, el que más sufrió la subida de la carga fiscal en los años de la recesión.

El Gobierno lo que sí ha hecho es sacar del IRPF a las rentas más bajas, las que perciben menos de 12.000 euros, aunque hay que tener en cuenta en este caso que su impacto en términos de recaudación es mínimo, toda vez que el tipo medio sobre rendimiento neto se situaba en 2011 en apenas el 2,27%, lo que hace casi inapreciable esta exclusión. Quienes ingresan 20.000 euros -en línea con el sueldo medio de los españoles- tributan en 2011 al 14%, pero con la nueva reforma lo harán al 10,84%, según Hacienda.

 

Según Montoro, lo relevante es que esta reforma fiscal se mantiene o, incluso, se aumenta la progresividad del impuesto (un mandato constitucional). Es decir, que paga más quien más capacidad económica posee. Aunque en este caso, por la singularidad del recargo complementario, quienes más se van a beneficiar son quienes tienen unas bases imposibles superiores a los 60.000 euros. La progresividad, sin embargo, se ve amortiguada por el hecho de que el número de tramos de la tarifa baja de siete a cinco, y cuantos menos tipos haya, el impuesto es más proporcional y menos progresivo.

Estas son el resto de novedades, teniendo en cuenta que el Impuesto de Sucesiones no se va a tocar ahora a la espera de una negociación con las comunidades autónomas. Tampoco el IVA o los impuestos especiales y medioambientales.

Impuesto de Sociedades

Se reduce tipo de gravamen: En 2015 el tipo será del 25%, aplicándose el 28% sobre la base que supere 300.000 euros (ahora es el 30%). En 2016, se situará con carácter definitivo en el 25%.

Además, se crea una reserva de capitalización empresarial (minoración de otro 10% de la base imponible por el incremento de fondos propios),  por la que el tipo de gravamen de la pyme puede reducirse, aún más, hasta el 20,25 %.

Se mantiene la fiscalidad reducida (15%) para nuevos emprendedores.

Rajoy y Montoro. (Efe)
Rajoy y Montoro. (Efe)

Tributación del ahorro

Lo que plantea el Gobierno es  reducir los tipos de gravamen del ahorro, aunque seguirá existiendo cierta progresividad en función de la dimensión de los excedentes. El tipo máximo pasa del 27% al 23% y el mínimo, del 21% al 19%.

Las plusvalías tributarán como rentas del ahorro. Además, el Gobierno primará -frente a la situación actual- el ahorro a largo plazo, permitiendo reducciones en la base imponible en línea con la fiscalidad actual de los planes de pensiones. Además, las deducciones por aportación a estos planes se verán sujetas a límites más reducidos: de 10.000 euros a 5.000 euros. Se extenderá esta ventaja fiscal a seguros de ahorro o depósitos a largo plazo. Con esta medida el Gobierno pretende plantar cara a la situación actual, en la que las rentas más elevadas son, precisamente, quienes más se benefician de la política de deducciones.

La reforma incorpora también nuevos instrumentos para potenciar el ahorro  a medio y largo plazo. Pensando en los pequeños y medianos ahorradores, el Gobierno crea un nuevo instrumento que les dará beneficios fiscales y será una alternativa, o incluso un complemento, a los planes de pensiones u otras formas de ahorro. Así, los nuevos Planes "Ahorro 5" podrán adoptar la forma de cuenta bancaria o seguro, que garanticen la restitución de, al  menos del 85% de la inversión. Los rendimientos generados disfrutarán de exención si la inversión se mantiene un mínimo de cinco años.
Economía
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