no entrará en la próxima reforma fiscal

El Gobierno aparca la reforma en Sucesiones para no enfurecer a las CCAA

La reforma fiscal será menos intensa de lo previsto inicialmente. Al menos, no se abordará en su primera fase la modificación del Impuesto de Sucesiones

Foto: El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro. (EFE)
El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro. (EFE)

La reforma fiscal será menos intensa de lo previsto inicialmente. Al menos, no se abordará en una primera fase la modificación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, una de las principales reformas que planteó en su día la llamada ‘Comisión Lagares’, que llegó a proponer una armonización de los tipos impositivos estableciendo un mínimo de tributación en todo el territorio nacional.

La causa de este aplazamiento –probablemente hasta 2016– tiene que ver con el hecho de que este impuesto está cedido a las comunidades autónomas, y el Ministerio de Hacienda ha considerado que este no es, precisamente, el mejor momento político para abrir el melón de la financiación autonómica.

Entre otras cosas, porque apenas falta un año para las elecciones territoriales, y con toda seguridad una reforma de calado como la que se propone (reinstaurar la eficacia del impuesto aunque sea limitada) levantaría un agrio debate político entre barones regionales, incluidos los del Partido Popular. De hecho, la comisión que se creó hace unos meses en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera para reformar la financiación autonómica duerme en el sueño de los justos y nadie cree que se pueda activar en los próximos meses.

En palabras de alguien que conoce a la perfección los entresijos de la Agencia Tributaria, “lo que no va a hacer ahora Montoro es cabrear a las comunidades autónomas”, y en particular a las del PP, que son quienes políticamente tendrían más difícil explicar a sus votantes que Rajoy sube la tributación de este impuesto por la vía de establecer un mínimo obligatorio.

Como recuerda un alto funcionario de Hacienda de una comunidad autónoma, lo paradójico es que serían las regiones del PP las más beneficiadas, toda vez que ahora son las que tienen mayor nivel de bonificación (en la mayoría de los casos una exención del 99%), por lo que una rebaja de ese porcentaje de dos o tres puntos les supondría mayores ingresos.  

Manuel Lagares (Efe)
Manuel Lagares (Efe)

Hay que tener en cuenta, en todo caso, que la situación financiera de las comunidades autónomas  mejorará en los próximos trimestres en coherencia con la revisión de las perspectivas económicas. Cuando el año pasado por estas fechas el Gobierno estimó un aumento del PIB para este año del 0,5%, esa fue la cantidad que Hacienda entregó a cuenta a las comunidades autónomas. Pero ahora resulta que la economía avanzará en torno al 1,2%, lo que significa que el Ministerio debe compensar a las regiones con esa deviación al alza. Igualmente, las perspectivas para 2015 son más halagüeñas, lo que supone mayores recursos.

Efecto inmediato

Y no se trata de una cantidad pequeña. La revisión del PIB ‘costará’ entre 7.000 y 8.000 millones de euros, que deberán repartirse entre los Gobiernos autonómicos. Tampoco hay que olvidar, sin embargo, que cualquier modificación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones no tiene un efecto inmediato sobre los presupuestos regionales, toda vez que las liquidaciones que ahora se presentan no se cierran hasta 2015 o 2016. Es decir, que tampoco por esta vía el Gobierno tiene mucha prisa en aprobar la reforma.

Es decir, como sostiene el alto cargo de la Hacienda autonómica, una reforma en Sucesiones y Donaciones generaría “mucho desgaste político y poca recaudación”, y de ahí que, según las fuentes consultadas, el Ministerio de Hacienda esté decidido a aparcar la reforma, máxime cuando la propia reforma fiscal debe incluir un aumento de algunos tipos de IVA por imposición de la Unión Europea. En particular, de los productos sanitarios, que deben subir hasta el 21%, con el consiguiente coste para las comunidades autónomas, cuyos gastos en salud son bastante inelásticos a la situación económica.

Esto quiere decir que la reforma fiscal que se presente de forma oficial en dos o tres semanas se centrará en el Impuesto sobre la Renta y en el de Sociedades. En el primer caso, con la intención de sacar del IRPF a los contribuyentes de menor renta (menos de 12.000 euros al año), reduciendo al mismo tiempo los tramos impositivos de siete a cinco, y, en el segundo, bajando el tipo nominal del 30% al 25%, pero compensando este recorte con la eliminación de algunas deducciones. En el Impuesto sobre la Renta la idea sería mantener la actual dualidad. Es decir, una tarifa general para las rentas salariales y otra para las rentas del ahorro. En este caso, situando el tipo impositivo en el nivel más bajo de la escala general. Es decir, que si el tipo mínimo baja del 24,75% actual al 21%, ese sería el tipo aplicado al capital. En paralelo, todas las retenciones bajarán a partir del 1 de enero de 2015.

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