QUIERE UNIR EL PALACIO REAL CON EL DE LIRIA

Botella supedita la venta del Edificio España a la transformación urbanística del centro

Quiere que quien compre el rascacielos del Santander cofinancie la ejecución del eje comercial y peatonal que prevé unir el Palacio Real con el de Liria

Foto: Vista del Edificio España. (Efe)
Vista del Edificio España. (Efe)

La operación inmobiliaria del año pasa por el Ayuntamiento de Madrid. El consistorio regido por la popular Ana Botella quiere que el inversor que compre el Edificio España, el rascacielos propiedad del Banco Santander que está a la venta, financie una parte de la transformación urbanística del centro de la capital. Según fuentes oficiales, el borrador del proyecto de actuación urbanística pasa por transformar el eje que va del Palacio de Liria, residencia de la duquesa de Alba, al Palacio Real, ubicados en los extremos opuestos del entorno de la Plaza de España, para crear un espacio peatonal y comercial que dinamice esta arteria de la capital.

A comienzos de año, el Ayuntamiento confirmó al Banco Santander su disposición a aprobar los cambios de uso solicitados para reformar el majestuoso inmueble de 28 plantas y 76.000 metros cuadrados que preside la madrileña Plaza de España, unión de las confluencias entre las calles de la Princesa y de la Gran Vía. La entidad presidida por Emilio Botín presentó un proyecto elaborado por los estudios de arquitectura de Foster y Lamela para poner en valor el rascacielos (por el que pagó 389 millones en 2005) y afrontar así con mayores garantías su venta, bloqueada desde hace años tras el pinchazo de la burbuja.

Ana Botella. (Efe)
Ana Botella. (Efe)
El acuerdo entre Ayuntamiento y Banco Santander dio pie, de inmediato, a toda una oleada de rumores. El más peculiar tuvo lugar hace un par de semanas, con motivo del paso por Madrid del magnate inmobiliario chino Wang Jianlin, propietario de la corporación Dalian Wanda, al que se atribuyó la compra del viejo rascacielos por una disparatada cantidad de 265 millones de euros. A pesar del júbilo oficial por vender el Edificio España, el inversor asiático sólo ha firmado un periodo de exclusividad de un mes, que expira a mediados de abril,  para realizar una auditoría (due dilligence) previa antes de valorar siquiera la posible inversión en nuestro país.

Más allá del precio final del Edificio España, el comprador del rascacielos (antiguo hotel cinco estrellas y complejo de oficinas) deberá financiar una parte de la transformación del entorno urbanístico de la Plaza de España. El equipo de la alcaldesa de Madrid ha imaginado una gran zona peatonal, con un área comercial al descubierto que rehabilite la galería que existe en las entrañas del parque, aprovechando además que la concesión del parking subterráneo expira en 2016. A cambio, el nuevo propietario del rascacielos podrá rehacer por completo la fisionomía histórica del inmueble, tanto por dentro como por fuera, salvo la fachada principal que preside la gran plaza.

Inmueble de la Operación Canalejas. (Efe)
Inmueble de la Operación Canalejas. (Efe)
El espíritu de esta actuación coincide con otra de las causas urbanísticas más destacadas de la capital, donde también se repiten protagonistas. Hace meses, arrancó definitivamente la Operación Canalejas, un conjunto de inmuebles históricos en el centro de Madrid, entre la Puerta del Sol, la Carrera de San Jerónimo y la Calle de Alcalá, que también era propiedad del Banco Santander hasta que el empresario Juan Miguel Villar Mir lo comprara por algo más de 200 millones hace dos años. De nuevo, el permiso del Ayuntamiento fue imprescindible para permitir el cambio de usos y la transformación arquitectónica requeridos por el nuevo dueño.

Durante los últimos años, el colapso del sector inmobiliario y el elevado endeudamiento del Ayuntamiento de Madrid dejaron huérfana de inversiones y nuevos proyectos a la capital, que durante el periodo de crisis ha constatado su deterioro como destino turístico y como centro de negocios. En este entorno, como bien demuestran estas dos grandes operaciones, la entrada de nuevo dinero está consiguiendo que situaciones inimaginables en otro contexto tengan el visto bueno administrativo para salir adelante, para satisfacción de un vendedor, como el Banco Santander, necesitado de aprovechar el actual repunte del mercado para resolver sus pilladas más sonadas.

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