Villar Mir negocia con el Santander por el complejo inmobiliario de Canalejas
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Villar Mir negocia con el Santander por el complejo inmobiliario de Canalejas

A la enésima va la vencida. El histórico complejo de Canalejas, la famosa manzana de oficinas situada en el centro de Madrid, en la mismísima Puerta

Foto: Villar Mir negocia con el Santander por el complejo inmobiliario de Canalejas
Villar Mir negocia con el Santander por el complejo inmobiliario de Canalejas

A la enésima va la vencida. El histórico complejo de Canalejas, la famosa manzana de oficinas situada en el centro de Madrid, en la mismísima Puerta del Sol, un conjunto de siete edificios que antes albergó las sedes corporativas del Banco Central Hispano y del Banco Santander, puede por fin cambiar de propietario. Según fuentes del sector consultadas por este diario, el Grupo Villar Mir negocia con la entidad financiera presidida por Emilio Botín, actual dueño, la posible compra de este selecto activo inmobiliario, sobre el que tendría una opción de compra que expira a finales de año.

Aunque ninguno de los protagonistas ha querido pronunciarse al respecto, el grupo empresarial liderado por Juan Miguel Villar Mir, propietario de la inmobiliaria Espacio, ha sido uno de los inversores recurrentes que ha estudiado la operación de Canalejas. Según las fuentes consultadas, el empresario madrileño (exvicepresidente del Gobierno y exministro de Hacienda) ha negociado un acuerdo con la cadena hotelera Four Seasons para ofertar de manera conjunta por los 52.000 metros cuadrados que se levantan entre las calles de Alcalá, Sevilla y carrera de San Jerónimo.

La actividad inmobiliaria de Villar Mir se centra en promociones residenciales, aunque también tiene presencia en el sector patrimonial a través del rascacielos de oficinas levantado en el complejo de las Cuatro Torres, en la antigua ciudad deportiva del Real Madrid. En este caso, su interés por la manzana de Canalejas incidiría en esta vertiente rentista, donde además de la propiedad también ejecutaría el proyecto de transformación del conjunto de edificios, obra que requiere una reclasificación de usos para la que contaría con el visto bueno del Ayuntamiento de Madrid que ahora rige Ana Botella.

Por su parte, la cadena hotelera Four Seasons ha estado estudiando la oportunidad de entrar en el mercado español durante los últimos años. La compañía norteamericana, especializada en el segmento de lujo y sin presencia en nuestro país, a pesar de contar con ofertas en otras plazas europeas como Londres, París, Milán o Lisboa, ejercería de socio industrial en la oferta de Villar Mir, encargándose de la comercialización y explotación del complejo hotelero que se desarrolle dentro de Canalejas, un activo a su medida tanto por su ubicación urbana como por su relevancia artística.

En caso de que la oferta de Villar Mir termine por fructificar, el Santander lograría deshacerse por fin de uno de sus principales activos inmobiliarios, que sacó al mercado por primera vez en 2004. Desde entonces, el banco ha cerrado en falso la venta de Canalejas varias veces. La primera y más sonada fue con el empresario catalán Antonio Marín, que llegó a comprometer 350 millones por imponerse en la subasta, aunque al final no logró la financiación necesaria. Dos años después, Botín aceptó 300 millones de un grupo de inversores vascos que también desistió antes de afrontar el pago.

Ante las dificultades para deshacerse de este activo, Emilio Botín encomendó en misión especial hace un par de años a Luis Arredondo, expresidente y consejero delegado de Urbis, la venta del complejo Canalejas, al igual que la del Edificio España. Considerado uno de los inmobiliarios con más experiencia del país, el presidente del Santander concedió a su ejecutivo dedicación exclusiva para ejecutar este mandato, dada la magnitud de los inmuebles, tasados en más de 300 millones cada uno antes del pinchazo de la burbuja. Ahora, las referencias de precio previas a 2008 son otras.

Mientras el Santander ha tratado sin éxito de vender estos siete edificios, el propio desuso del conjunto ha convertido a este histórico emplazamiento en un lugar abandonado. El primer paso para revertir esta situación llegó hace de la mano del anterior alcalde, Alberto Ruíz Gallardón, que antes de abandonar el cargo aprobó una reclasificación parcial para que el gigante Apple pudiera ubicar una de sus famosas tiendas en uno de los inmuebles, exactamente sobre el que alberga el popular cartel publicitario de Tio Pepe. Para el resto, puede ser Botella quien impulse su cambio definitivo.