también tras las advertencias de la 'troika'

'Tarifazo exprés' para los próximos 15 años tras el pacto del Gobierno con las eléctricas

José Manuel Soria avanza que subirá en enero los peajes del recibo de la luz para compensar el déficit de tarifa de 3.600 millones que se generará en 2013.

Foto: El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. (EFE)
El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. (EFE)

En el sistema eléctrico siempre pierde el único que no está en una mesa de negociación. José Manuel Soria, que ha convertido el sector en una permanente montaña rusa de afirmaciones y desmentidos, aseguraba hoy que subirá en enero los peajes del recibo de la luz para compensar el déficit de tarifa de 3.600 millones que se generará en 2013. Todo tras la decisión del Ministerio de Hacienda de no asumir esa cantidad en los Presupuestos Generales del Estado para cumplir con el objetivo de déficit público y el acuerdo con las eléctricas para titulizar con aval del Estado ese importe. Y no es lo peor. La medida tiene diversas implicaciones con hipotecas de cara al futuro.

En primer lugar, el 'tarifazo' en plena cuesta de enero no será exclusivo de 2013. Los peajes, que constituyen más de la mitad del recibo de a luz, se incrementarán el 1,3% cada mes de enero en los próximos 15 años, el periodo en que las eléctricas han planteado para titulizar esa nueva deuda que genera el sistema. Una subida que se corresponde con la necesidad de absorber un coste adicional de 300 millones cada ejercicio. ¿Supone eso una subida inmediata de la luz? No necesariamente. Hay otra mitad del recibo que se sustancia en la denominada subasta Cesur, que se celebrará el jueves. Todas las señales apuntan a que esa parte de la factura también subirá, al menos en este 2013.

Pero en segundo término, la decisión demuestra quién manda de verdad. Y no es Montoro. Soria, que había asegurado hasta la saciedad que no tocaría la parte regulada del recibo, se desdijo apenas horas después de que la ‘troika’ comunitaria pusiera el déficit de tarifa en lugar privilegiado de su escala de preocupaciones sobre España. En su última revisión del escenario económico español, hecha pública el pasado lunes, los hombres de negro insisten en la necesidad de acotar los desequilibrios de ingresos y gastos en el sistema eléctrico, certificando que se trata de una de las cinco reformas clave aún pendientes. Un nivel de tutela del que no se duda, pero que no es accesorio subrayar cuando se escenifica.

Cristóbal Montoro. (EFE)
Cristóbal Montoro. (EFE)

El desenlace se hace especialmente duro cuando se realiza una cronología de los hechos. Inicialmente, la carga extra de 3.600 millones iba a ser asumida exclusivamente por las eléctricas. Así lo exponía el Gobierno con firmeza a quien quería escucharle. Ni media fisura. Sin embargo, tras las advertencias de las compañías de que repercutirían ese nuevo fardo en los precios vía subasta, Montoro se avino a templar gaitas y parchear la situación, prometiendo a las empresas un aval del Estado para que pudieran titulizar ese déficit. Una patada hacia delante que no es gratis y cuyo coste termina en los consumidores. De los Presupuestos, a las espaldas de las eléctricas; y de los balances de las eléctricas, a la de los clientes, que no tienen voz.

Siempre paga el mismo

“Es un síntoma grave de incapacidad y de ignorancia –explica Javier García Breva, ex director general del IDAE-. La Ley del Sector Eléctrico que se está tramitando deja claro que si se produce un desfase entre ingresos y gastos, se incrementarán los peajes, se cargará en Presupuestos Generales del Estado o se solventará mediante mecanismos de eficiencia energética. Los Presupuestos los hace Bruselas y no va a permitir más déficit público. Las eléctricas han borrado cualquier atisbo de promover la eficiencia, porque les supone menos ingresos. ¿Quién lo va a pagar? Desde el momento en que se anunció que iba a haber el déficit se sabía que iba a recaer en los consumidores”.

Con un agravante. El déficit de tarifa no sólo no será de 3.600 millones en 2013 –lejos ya del déficit cero previsto-, sino que podría dispararse. El presidente de la patronal eléctrica (Unesa) afirmó en un reciente almuerzo con periodistas que, como “apuesta personal”, el agujero podría estar entre los 3.800 y 4.000 millones. No en vano la cifra final aún está pendiente de las liquidaciones a las renovables con la reforma en marcha y del impacto que pueda tener el descenso de la demanda. Otras fuentes del sector no dudan en situarlo más cerca de los 5.000 millones de euros, toda una debacle. La bola del déficit ya arrastra 26.000 millones de euros, cuando el rescate bancario se situó en el entorno de los 40.000.

El drama eléctrico enlaza con el frente gasista, que amenaza con abrirse para convertir el problema en un desaguisado estructural. No en vano el déficit en el sector del gas alcanza ya los 1.200 millones y, a la espera de la enésima reforma, amenaza con crear un cóctel explosivo. “Estamos ante una crisis eléctrica total. Si suben la luz, la demanda va a seguir bajando. Y con menos ingresos para el sistema, el déficit va a seguir subiendo. Así de claro. El problema es que en 20 años no se ha tocado el sector, está obsoleto. La formación de precios en el pool, la subasta… Si el problema fueran las renovables, ¿no se habría solventado? Y si fuera el consumidor, ¿no se han pagado ya suficientes subidas?”, expone el exdirector del IDAE. Según el propio Soria, el 71% en la última década. Para reflexionar.

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