Paraísos fiscales al servicio del dinero con domicilio en España
Las revelaciones generadas a raíz del ‘Offshore Leaks’ descubrieron un reducido número de clientes españoles entre más de 120.000 sociedades
Vista del distrito de negocios en Singapur. (REUTERS)
Por
Mar Cabra
Carlos Hernanz
España es un país con tradición en regatear a su Ministerio de Hacienda. Esta costumbre ha hecho que con el tiempo el peso de la economía sumergida respecto al PIB supere con creces el 25%, un porcentaje que nos separa de los países de nuestro entorno y nos iguala con otros donde sus instituciones públicas están poco desarrolladas. El agujero sería aún mayor si se sumara la cantidad de dinero no declarado que reside fuera de las fronteras de España, refugiado en paraísos donde se paga poco o nada en materia de impuestos, independientemente de cuál sea su procedencia.
Todos los clientes que figuran en la lista de El Confidencialtienen como domicilio de referencia una dirección en España, lo cual no quiere decir que sean residentes y, por tanto, tengan que pagar impuestos aquí. Podría haber más españoles que no estén listados, si han dado una dirección de otro país, aunque todos los nombres se pueden consultar online en esta aplicación interactiva. Además, la identificación como beneficiario de una sociedad en un paraíso fiscal no representa ninguna irregularidad, pues sólo se incurre en delito cuando esa situación no está declarada a Hacienda. Sin embargo, como explican los expertos, esta práctica es habitual para dotar al dinero de la mayor opacidad y flexibilidad posible y eso hace que sea muy difícil descubrir su existencia.
La identificación como beneficiario de una sociedad en un paraíso fiscal no representa ninguna irregularidad, a no ser que esa situación no esté declarada a Hacienda. Sin embargo esta práctica es habitual para dotar al dinero de mayor opacidad
*Este artículo ha podido ser elaborado gracias a la colaboración de la periodista Paula Guisado.
España es un país con tradición en regatear a su Ministerio de Hacienda. Esta costumbre ha hecho que con el tiempo el peso de la economía sumergida respecto al PIB supere con creces el 25%, un porcentaje que nos separa de los países de nuestro entorno y nos iguala con otros donde sus instituciones públicas están poco desarrolladas. El agujero sería aún mayor si se sumara la cantidad de dinero no declarado que reside fuera de las fronteras de España, refugiado en paraísos donde se paga poco o nada en materia de impuestos, independientemente de cuál sea su procedencia.