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Un colosal Nadal destroza a Berrettini y se mete a la gran final del Open de Australia a lo grande
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VICTORIA POR 6-3, 6-2, 3-6 y 6-3

Un colosal Nadal destroza a Berrettini y se mete a la gran final del Open de Australia a lo grande

El tenista español luchará por ser el jugador más grande de todos los tiempos y peleará por lograr su 21º Grand Slam en Australia, tras derrotar en 'semis' a un competitivo Berrettini

Foto: Nadal jugará la final del Open de Australia. (EFE/EPA/Dave Hunt)
Nadal jugará la final del Open de Australia. (EFE/EPA/Dave Hunt)

Rafa Nadal sigue haciendo historia en el Open Australia y, tras derrotar a Matteo Berrettini en un grandísimo partido (6-3, 6-2, 3-6 y 6-3) ha conseguido el pase a la gran final, donde tendrá la oportunidad de convertirse en el tenista más grande de todos los tiempos. Si hace medio año le hubieran dicho Nadal que iba a tener la opción de pelear por el primer Grand Slam de la temporada y jugando a un nivel tan elevado como lo que está haciendo, nadie se lo hubiera creído, ni siquiera el propio jugador. Ha superado todas las adversidades posibles y sigue demostrando que su hambre competitiva no tiene fin. Y no se quiere marchar de la Rod Laver sin el título aunque, para ello, deberá derrotar a Daniil Medvedev.

Era el mes de septiembre cuando Nadal sorprendía a todo el mundo con una publicación en redes, confirmando que había tenido que ser intervenido quirúrgicamente para superar un problema en su dañado escafoides izquierdo, ese que casi le retira cuando solo tenía 19 años. A punto de cumplir 36, el balear era consciente de que la recuperación no iba a ser sencilla y, mucho menos, volver a encontrar el tono físico y la confianza que solo te dan los minutos en pista. Pero como si no hubiera pasado el tiempo, Nadal ha vuelto a la competición convertido en un vendaval y, tras ganar el título en Melbourne, volverá a pelear por hacer lo propio en Australia.

Foto: Nadal, en su partido contra Shapovalov. (EFE/Dean Lewins)

Y es que Australia nunca ha sido un terreno demasiado propicio para Nadal. El español solo ha sido capaz de ganar un título a pesar de llegar cinco veces a la final y, en muchas ocasiones, la mala fortuna se ha cruzado en su camino como en 2014, en pleno calentamiento de la final contra Stan Wawrinka, sufría un bloqueo en la espalda que le impidió ser competitivo. Por esa razón, cuando ante Shapovalov empezó a tener problemas derivados de un golpe de calor, el fantasma del mal fario volvía a hacer acto de presencia. Pero quién sabe si ese día fue cuando Nadal ‘ganó’ el Open de Australia: el día en que todo cambió y puso a la diosa fortuna de su parte.

Y es que se acaban los calificativos para describir la carrera de Nadal: si no era suficiente verle competir por cada bola, por cada punto y no rendirse nunca, ahora hay que sumarle su capacidad para sobreponerse a las lesiones y a los problemas físicos, algo que solo se consigue con una cabeza privilegiada. Y, además, con un nivel de juego realmente elevado, posiblemente uno de los mejores de toda su carrera... y eso es mucho decir. Ahora, Nadal está un paso de seguir agrandando su leyenda y su palmarés, lo que nos lleva a hacernos otra pregunta: ¿qué hubiera sido de Nadal si no hubiera tenido tantas lesiones en su vida?

placeholder FOTO: Reuters/Loren Elliott.
FOTO: Reuters/Loren Elliott.

Nadal empezó arrollando

Nadal solo necesitó un par de minutos en pista para despejar todas las dudas sobre su estado físico: muy fresco, corriendo cada bola con buenas piernas y controlando el partido con su ‘drive’, el español volvió a mostrar que, tras un momento difícil, es capaz de volver a subir su nivel, algo que parecía imposible viendo cómo venía jugando. Pues sí, fue capaz de hacer su mejor partido y lo confirmó desde el primer set, en el que desmontó a Berrettini con un estilo casi perfecto. Muy seguro con su saque e incisivo al resto, pronto rompió al italiano para cobrar una ventaja que no perdería y hacerse con el primer parcial por 6-3.

Daba la sensación de que el italiano estaba completamente agarrotado y que a Nadal le fluía el tenis con muchísima facilidad. El español dominaba con sus golpes de derecha y Berrettini iba a remolque el ritmo del español, sin capacidad para encontrar una sola fisura en el juego de Nadal. De nuevo, como en el anterior set, el balear no necesitó demasiado para romper el servicio a su rival y mandar en el marcador, algo que repitió para sellar su segundo parcial (6-2) y quedarse a las puertas de meterse en la final. Nadal estaba jugando el mejor partido de todo el torneo y Berrettini no conseguía encontrar golpes que hicieran daño a su rival.

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FOTO: Reuters/Asanka Brendon Ratnayake.

Pero Berrettini despertó en el tercer set. Aunque Nadal seguía jugando a un elevadísimo nivel, el italiano fue capaz de soltarse y encontrar el camino para hacer daño al español: le empezaron a entrar las derechas y, poco a poco, fue creciendo su confianza en el partido, hasta conseguir su primera bola de ‘break’ en todo el encuentro. El italiano no la desaprovechó y logró romper el servicio del español en el octavo juego: solo tuvo que mantener su saque para conseguir llevarse la tercera manga (3-6) y tratar de seguir soñando con derrotar al mejor Nadal del torneo. Fue en ese momento en el que se desató la confianza del transalpino.

Nadal sabía lo que tenía que hacer: debía de derribar la confianza de Berrettini, que venía pletórico tras su parcial, pero no sería fácil. De hecho, hasta el octavo juego, el español se agarró a su servicio, mientras que al resto no fue capaz de hacer un solo punto... hasta el octavo juego. Ahí no solo fue capaz de decir 'aquí estoy yo', sino que logró un 'break' fundamental para ponerse 5 a 3 y depender de su saque. No falló y selló la victoria para meterse en la gran final del Open de Australia (6-3), donde peleará por ser el más grande de todos los tiempos frente a Daniil Medvedev. Nadal sigue haciendo historia y haciéndonos brillar con su mejor tenis: que el sueño no pare.

Rafa Nadal sigue haciendo historia en el Open Australia y, tras derrotar a Matteo Berrettini en un grandísimo partido (6-3, 6-2, 3-6 y 6-3) ha conseguido el pase a la gran final, donde tendrá la oportunidad de convertirse en el tenista más grande de todos los tiempos. Si hace medio año le hubieran dicho Nadal que iba a tener la opción de pelear por el primer Grand Slam de la temporada y jugando a un nivel tan elevado como lo que está haciendo, nadie se lo hubiera creído, ni siquiera el propio jugador. Ha superado todas las adversidades posibles y sigue demostrando que su hambre competitiva no tiene fin. Y no se quiere marchar de la Rod Laver sin el título aunque, para ello, deberá derrotar a Daniil Medvedev.

Era el mes de septiembre cuando Nadal sorprendía a todo el mundo con una publicación en redes, confirmando que había tenido que ser intervenido quirúrgicamente para superar un problema en su dañado escafoides izquierdo, ese que casi le retira cuando solo tenía 19 años. A punto de cumplir 36, el balear era consciente de que la recuperación no iba a ser sencilla y, mucho menos, volver a encontrar el tono físico y la confianza que solo te dan los minutos en pista. Pero como si no hubiera pasado el tiempo, Nadal ha vuelto a la competición convertido en un vendaval y, tras ganar el título en Melbourne, volverá a pelear por hacer lo propio en Australia.

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