Sufrió para ganar los dos primeros 'sets'

Nadal doblega a la nueva joya italiana y pasa a semis en la 'sesión golfa' de Roland Garros

Gran partido entre el mallorquín y el talentosísimo Jannick Sinner, de 19 años, que compitió al máximo nivel durante dos 'sets' antes de entregar la cuchara. Fue el partido más tardío en la historia del torneo

Foto: Nadal celebra la victoria ante Sinner. (Reuters)
Nadal celebra la victoria ante Sinner. (Reuters)

El Roland Garros del coronavirus deparó esta madrugada un nuevo matiz distópico y batió el récord de partido más tardío de la historia del torneo (comenzó a las 10 y media de la noche y terminó a la una y media de la madrugada). Rafa Nadal sufrió más de lo previsto para derrotar a la nueva joya del tenis italiano, Jannick Sinner (de 19 años), en un partido muy vistoso y exigente que compensó que los aficionados trasnocharan (7-6, 6-4 y 6-1).

Sinner había igualado dos días antes otro récord: es junto al propio Nadal el único tenista que ha llegado a cuartos de final en su debut en Roland Garros. Y el joven jugador italiano demostró que ese hito no se debió (al menos únicamente) a la fiebre de Zverev en su partido de octavos. De una serenidad infrecuente en un jugador de su edad, Sinner exigió al mallorquín desde el primer minuto con una demostración de recursos que le augura un espléndido futuro bajo la tutela del respetado Riccardo Piatti (exentrenador de Djokovic o Sharapova, entre otros). Tras este torneo, figura ya de hecho entre los 50 mejores tenistas del planeta.

Repertorio y desparpajo

Solo en el tercer ‘set’ se sintió holgado Nadal, desconcertado hasta entonces por el amplísimo repertorio de un Sinner que mostró un admirable desparpajo ofensivo en superficie lenta, favorecido por las condiciones climáticas y una bola más pesada.

El italiano logró el primer ‘break’ en el primer ‘set’ tras desperdiciar tres oportunidades y forzó a Nadal a jugar al límite. El español consiguió devolver la rotura del saque al juego siguiente para igualar a seis y forzar el desempate (el primero de ambos en el torneo). Pegó un brinco que demostraba la entidad del desafío después de cuatro partidos de trámite. La nueva joya del tenis italiano había cumplido una primera hora magnífica en su presentación ante el ídolo del torneo, número dos del tenis mundial. Después, el experimentado Nadal se colocó con autoridad 1-0 en el marcador (no ha perdido un ‘tie-break’ en Roland Garros desde hace siete años).

En el segundo ‘set’, Sinner se mostró aún más ofensivo, algo precipitado en ocasiones (no en vano, jugaba frente al mito que ha visto en televisión desde el parvulario, pese a que su ídolo sea Federer). Nadal estaba francamente incómodo, defensivo, devolviendo pelotazos sin descanso.

Sinner, durante el encuentro ante Nadal. (Efe)
Sinner, durante el encuentro ante Nadal. (Efe)

Frío, sorprendentemente imperturbable para un jugador de 19 años, el chico de los Alpes que quería ser esquiador volvió a romper el servicio al español en la segunda manga y se colocó 3-1. Por segunda vez, Nadal se recuperó inmediatamente y le devolvió el ‘break’ al juego siguiente. Se trataba de un partido muchísimo más exigente que cualquiera de los cuatro anteriores este año en París (una estupenda preparación para lo que viene: en semifinales se enfrentará al argentino Schwartzman, su verdugo hace dos semanas en Roma, que ganó este martes un épico duelo de cinco horas contra Thiem).

Los juegos siguientes fueron los decisivos del duelo, con Sinner atacando a Rafa mediante su revés ganador de dos manos y una derecha plana demoledora, hábil con la volea y las dejadas de derechas (no tanto de revés). Pero Nadal fue Nadal: concentrado, inalterable, sufridor, consiguió romper el saque otra vez cuatro juegos después para ponerse 5-4. Nunca se rinde, nunca se relaja. 6-4 y el partido estaba medio terminado.

Exhibición final

Tras competir al máximo en los dos primeros ‘sets’ y ofrecer un recital de zambombazos en la pista Philippe Chatrier, el jovencísimo italiano sufrió el comprensible bajón anímico y comenzó la manga con su primera doble falta del encuentro. Fue un adelanto de lo que le aguardaba en la última media hora de partido: Sinner se desplomó ante el asfixiante ritmo de Nadal, una muralla, que se colocó 3-0 en unos minutos y ofreció después una exhibición.

El español terminó el partido jugando en estado de gracia, avasallador frente al insolente debutante, más fuerte físicamente, inexpugnable. Ganó la última manga del partido por 6-1: un recordatorio de que el prometedor tenista italiano había jugado dos ‘sets’ con muchísima igualdad frente al campeón de 12 ediciones del torneo de tierra batida más importante del mundo. A juzgar por cómo terminó el encuentro, Nadal está en plenitud, a lo suyo: no importan el frío, las pelotas ni que sea la una de la madrugada. Aunque dejó su recado a la organización después de la victoria: "Ahora tengo tres días para descansar y entrenar un poco... Bueno, no, en realidad tengo dos días y medio".

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