Tiene fe en sí misma de cara a la final

La autoestima de Garbiñe Muguruza y el 'papelón' tras el Open de Australia

La hispano-venezolana puede sumar este sábado su tercer Grand Slam. Conchita Martínez y Arantxa Sánchez Vicario nunca ganaron aquí, ella puede hacer historia. Necesita seguir siendo regular

Foto: Garbiñe Muguruza celebra un punto frente a Simona Halep en el Open de Australia. (EFE)
Garbiñe Muguruza celebra un punto frente a Simona Halep en el Open de Australia. (EFE)

"Si Garbiñe es capaz de jugar así con más frecuencia, es la número 1". Simona Halep lo tiene claro y los aficionados al tenis, también. Candidatas, en un circuito de contrastes como el WTA, hay muchas, pero pocas raquetas ostentan la calidad de la hispano-venezolana, a la que le suma una potencia física descomunal. Lo contábamos en El Confidencial hace pocos días, el cambio de Muguruza es drástico. Como el día y la noche. Cada vez parece más claro que la tenista, natural de Caracas, ha tirado dos años al lado de Sam Sumyk. De la mano de Conchita ha recuperado su mejor nivel, ese que le llevó a conquistar Roland Garros y Wimbledon en 2016 y 2017, respectivamente. Su progresión es notable en el juego, pero sobre todo, en lo psicológico. Desde que empezó la temporada está gestionando mucho mejor sus emociones. Mantiene ese punto de agresividad que tanto le caracteriza, pero está escogiendo mejor los momentos de ataque. Cuando pierde el dominio sobre su rival, no le puede la angustia ni tampoco la presión. Garbiñe es otra. Carla Suárez, amiga personal, advirtió que estaba creciendo y así ha resultado ser.

"Tengo todo lo necesario para ganar estos partidos", afirma Muguruza, que se lo está empezando a creer. Las incógnitas que le llevaron a desconectar por Tanzania antes de las navidades las está despejando todas en este Abierto de Australia, para el bien del tenis español, que había perdido de vista a su jugadora insignia. De la número uno del mundo, a la 34 al cierra del 2019. Una pronunciada cuesta abajo que parecía no tener fin. Los focos, los medios, las fiestas privadas y hasta los eventos con patrocinadores parecían haber descentrado por completo a la jugadora, a la que se le acusó incluso de haberse dejado comer por su propio ego. Por suerte, Muguruza supo encontrar respuestas a tanta apatía y su resurrección es una de las grandes noticias deportivas a inicios de año. Tras haber desbancado a Halep de la final, la hispano-venezolana ya ha sumado más puntos en el ranking que en todo el 2019: 1470 frente a los 1412 de la temporada anterior. Si gana el título el próximo sábado (9:30h) frente a Sofía Kenin, dará el salto al top 12, cerca de las posiciones en las que debe estar por talento y capacidad.

"Estoy jugando muy bien, creo que la manera en que estructuro los puntos está siendo la adecuada, empleo mis armas de la mejor manera y en mi tenis todo se basa en confianza. Medio segundo antes o después es la diferencia entre el éxito y el fracaso", explica la tenista, que este jueves tuvo que hacer frente al calor extremo, casí 40 grados de temperatura sobre la Rod Laver. Escasez de aire para llenar los pulmones, abundacia de tenis. Garbiñe desplegó todo su arsenal para tumbar a la rumana en dos sets (7-6 y 7-5). En momentos críticos, supo tener paciencia. Halep le hizo moverse de lado a lado, consciente de que un partido a la carrera no beneficiaba a la española, pero en los puntos calientes la pupila de Conchita estuvo vigorosa. Garbiñe está a pocas horas de hacer historia. Australia no es suelo plácido para la 'Armada', pero ella tiene una oportunidad de oro para romper el gafe. Pese a que las dos pisaron la final, ni su entrenadora ni Arantxa Sánchez Vicario pudieron levantar el Grand Slam 'aussie'. Muguruza puede ser la segunda raqueta del país en abrazar el cetro oceánico tras Rafa Nadal (2009), que abandera la lista en solitario.

Ya no podrá pasar desapercibida

Garbiñe tiene experiencia en finales, sabe lo que es ganar y perder, por lo que dispone de mejores herramientas para que los nervios no le superen, al contrario que su rival, novata en estas lides. "Definitivamente es un factor que puede ser importante, no hay muchas tenistas que puedan decir eso", señala. A Muguruza no se le ha visto especialmente entusiasmada con los triunfos que ha ido cosechando desde que arrancara su participación en el primer 'major' del año. Sabe que su único fin es llegar a la meta, no quedarse por el camino como otras tantas veces: "Intento mantener la calma hasta que cumpla el objetivo, que no es otro que salir campeona". Si lo consigue, la de Caracas se fija ganar todos los grandes. Solo le quedaría el US Open. La medalla en los JJOO de Tokio es otro de sus sueños, este ya más inmediato. Con 26 años está en la edad y el punto perfecto de maduración para lograrla y, de seguir en la buena senda, partirá como favorita a ello sin lugar a dudas.

Conviene no lanzar las campanas al vuelo, pues a Garbiñe le queda ahora lo más díficil, gane o no en Melbourne: mantener la regularidad y que esto no sea flor de un mes. "No ser cabeza de serie ha hecho que me enfrente contra varias de las mejores y la verdad es que me ayuda el no sentirme en el foco de atención desde el inicio del torneo", apunta. Garbiñe sabe que ya no podrá pasar desapercibida, menos sobre la tierra de Roland Garros, donde es de sobra conocido su buen desempeño. Ahí radica ahora su verdadera empresa, en mantener la línea y no volver a las sombras. Ya ha estado en la cresta de la ola, ahora debe aprender a surfearla mejor para no pegarse otro 'castañazo'. Como dice Halep, "solo si es capaz de jugar así con más frecuencia" podrá conseguir grandes cotas. ¿Será este el año de su ascenso definitivo? Veremos.

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